La rendición en el masaje tántrico (04-06-26)

Venga de donde venga el impulso de recibir un masaje tántrico, se requiere una cierta energía de «salto al vacío», especialmente la primera vez aunque, realmente, la experiencia siempre mantiene esa cualidad. En nuestra sociedad occidental nos han enseñado que «rendirse» es un acto cobarde y/o de impotencia, pero existe un significado más profundo, relacionado con el poder de la aceptación total, cuando nos dejamos llevar por el flujo de la corriente de nuestra vida. Ahí hay una gran sabiduría, porque podemos aceptar y decidir libremente como responder a la experiencia que estamos viviendo. En ese acto se mezcla la capacidad de confiar en la vida, en otras personas y en los aprendizajes que nos depara cada momento. Y cuando alguien entra en ese espacio de presencia plena, se nota en todos los matices y sucede una magia intangible.

Siempre agradecida por la oportunidad de presenciar y acompañar estos estados de autenticidad.

 

Vaig arribar a la consulta una mica nirviós per que la primera vegada de qualsevol cosa que, intueixes serà significativa, provoca incertesa. Llevat d’això, hi havia poca cosa més. Venia amb la càrrega emocional d’uns dies complicats per qüestions familiars i no tenia cap idea de com influiria en mi i en el massatge. En sortir si que hi havia canvis. Hi havia pau i relaxació, a més de dur amb mi totes les sensacions i tot el que el meu cos va percebre.

La sessió va ser un camí amorós i acollidor, em vaig sentir en tot moment acompanyat, segur, sense jutjaments ni prejudicis. El pas a pas de tot el procés el vaig viure i sentir com un regal delicat, amable i sensible que em guiava i m’introduïa gentilment en aquest altre estat que el cos, la ment, l’esperit, els sentiments i les emocions des de la primera alenada i la primera mirada fins entrar profundament en un altre nivell de consciencia que es fa fàcil amb la presència de na Llucia.

Hi va haver dues castes de moments que varen ser importants. Un es que vaig entrar en un altre espai interior molt fondo i tan diferent que fins i tot deixava, o així m’ho pareixia a mi, d’alenar, em com a despertava per fer una respiració molt profunda que em retornava a aquest estat de manera gairebé automàtica. L’altre que va durar uns segons és que hi ha parts molt sensibles del meu cos que generalment resisteixen a tota casta de manipulació, però la confiança en l’amorositat i la saviesa de les mans de na LLucia feren que en un instant passes per damunt de les meves pors. Em vaig rendir al moment que estava vivint i a na LLucia. La sensació més nova va ser entrar i estar tant de temps en aquest estat/espai de consciencia i de sentir i viure el cos des d’un altre pla.

El que me’n he duit a casa a més de la pau és haver-me rendit i confiar en na LLucia i deixar-me dur, fugir del control. Encara no sé com encaixar aquesta vivència, que encara és amb mi, en el meu dia a dia però si que roman aquest estat de confiança i de pau. Des d’el massatge hi ha més pau, més claredat emocional i de la sexualitat no sé ben bé que dir. Pot ser una connexió més intima i clara amb el meu desig.

Qualsevol persona inquieta i oberta de ment i d’esperit, capaç de deixar-se dur i de rendir-se, hauria de passar al manco un cop en la vida per les amoroses mans de na LLucia

M.T.

 

Llegué a la consulta algo nervioso porque la primera vez de cualquier cosa que, intuyes será significativa, provoca incertidumbre. Salvo esto, había poco más. Venía con la carga emocional de unos días complicados por cuestiones familiares y no tenía ninguna idea de cómo influiría en mí y en el masaje. Al salir sí que había cambios. Había paz y relajación, además de llevar conmigo todas las sensaciones y todo lo que mi cuerpo percibió.

La sesión fue un camino amoroso y acogedor, me sentí acompañado en todo momento, seguro, sin juicios ni prejuicios. El paso a paso de todo el proceso lo viví y sentí como un regalo delicado, amable y sensible que me guiaba y me introducía gentilmente en ese otro estado que el cuerpo, la mente, el espíritu, los sentimientos y las emociones desde la primera bocanada y la primera mirada hasta entrar profundamente en otro nivel de conciencia que se hace fácil con la presencia de Llucia.

Hubo dos clases de momentos importantes. Uno es que entré en otro espacio interior muy hondo y tan diferente que incluso dejaba, o así me lo parecía a mí, de respirar, me despertaba para hacer una respiración muy profunda que me devolvía a este estado de manera casi automática. El otro, que duró unos segundos, es que hay partes muy sensibles de mi cuerpo que generalmente resisten a toda clase de manipulación, pero la confianza en la amorosidad y la sabiduría de las manos de Llucia hicieron que en un instante pasara por encima de mis miedos. Me rendí al momento que estaba

viviendo y a Llucia. La sensación más nueva fue entrar y estar tanto tiempo en ese estado/espacio de conciencia y de sentir y vivir el cuerpo desde otro plano.

Lo que me he llevado a casa además de la paz es haberme rendido y confiar en Llucia y dejarme llevar, huir del control. Aún no sé cómo encajar esta vivencia, que todavía está conmigo, en mi día a día, pero sí que permanece ese estado de confianza y de paz. Desde el masaje hay más paz, más claridad emocional y de la sexualidad no sé qué decir. Puede ser una conexión más íntima y clara con mi deseo.

Cualquier persona inquieta y abierta de mente y de espíritu, capaz de dejarse llevar y de rendirse debería pasar, al menos una vez en la vida, por las amorosas manos de Llucia.

M.T.