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Doula y mujer de parto

Doulas en paritorios: Spain… «is different»

En el año 2008 me formé como doula en Barcelona, con mis compañeras Cristina y Magda, desde entonces ejerzo en Mallorca acompañando a mujeres y sus familias durante las diferentes etapas de maternidad con apoyo emocional continuo, información y ayuda práctica, en hospitales públicos, privados y partos en casa. Mi trabajo complementa el de otros profesionales que están alrededor de las mujeres durante estas etapas: ginecólogas, comadronas, pediatras, fisioterapeutas del suelo pélvico, hipnoterapeutas, profesoras de yoga,… Las mujeres se informan y, desde su libertad, escogen qué servicios les ayudan a tener una experiencia de maternidad positiva.

Con respecto al parto, la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el año 2015, estableció como recomendación “fuerte” el “acompañamiento continuo durante el trabajo de parto para mejorar sus resultados”, con base en los beneficios demostrados por la evidencia disponible durante muchos años, calificando el acompañamiento de medida “costo-efectiva” y haciendo hincapié expreso en el hecho de que “la evidencia respalda el uso de cualquier tipo de compañía culturalmente apropiada, incluyendo el marido y profesionales legas, como doulas”.

En estos últimos 15 años, trabajando en la isla de Mallorca, he vivido la evolución del trato a las mujeres dentro del sistema sanitario, con una nueva consciencia de los cuidados, además de mayor visibilidad y un rechazo, cada vez más generalizado por todos los estamentos, de la Violencia Obstétrica.

Y, aunque quedan muchas cosas por mejorar, se han ido incorporando toda clase de cambios en las relaciones entre profesionales sanitarios y usuarias, tanto en las consultas de embarazo, como en la atención al parto, al posparto o a las dificultades de lactancia. La vieja mentalidad se ha ido modificando, los protocolos adaptándose, las formaciones a los profesionales modernizándose, las mujeres han hecho sentir su voz a través de los planes de parto o escogiendo para parir los hospitales que respetaban más sus preferencias de forma real, y no de boquilla.

Han ayudado una mezcla de factores: nueva información de evidencia científica, el empoderamiento de las mujeres para exigir sus derechos, el sentido común, observar qué actitudes respetan la fisiología (lo que la naturaleza tiene previsto para el buen funcionamiento de los procesos), las consecuencias positivas cuando se protege la fisiología, la modernización de los espacios y las actitudes: luces tenues, bañeras para parir, herramientas naturales de ayuda para el dolor antes de ofrecer la epidural, explicar a las madres lo que se lleva a cabo y pedir su consentimiento,…

Dentro de esta transformación estamos las doulas, aportando nuestra atención personalizada. Como doula me escoge cada familia y me expresan sus necesidades, preferencias y deseos. De hecho, cuando una madre es apoyada de forma continua, se favorece una experiencia positiva de parto, incluso cuando las cosas no son cómo esperaba. Esto está reflejado en estudios científicos: ...«La evidencia sugiere que, además de la atención de enfermería regular, el apoyo emocional continuo e individualizado brindado por personal de apoyo, como una doula, se asocia con mejores resultados para las mujeres en trabajo de parto». Pero, sobre todo, y aún más importante, está reflejado en los múltiples testimonios de madres que me escogieron como doula. 

En los países del centro-norte de Europa y del mundo anglosajón en general, tienen asumido la importancia de que la madre escoja quién quiere que le acompañe durante su maternidad y, de forma especial, durante su proceso de parto. Se sabe que el parto es una de la experiencias más intensas, profundas y transformadoras para las mujeres, es un umbral que la pone a prueba en todos los sentidos: física, mental, emocional e, incluso, espiritualmente.

Es común que dentro de los paritorios de los países en los que España se mira para aprender a hacer las cosas mejor, la mujer pueda estar con su pareja, su doula, su madre o un hermanito mayor, en todo caso, las personas que ella sienta que le apetece tener cerca. En algunos lugares pueden llegar a poner algún límite, por cuestiones prácticas, pero seguro que incluyen, como mínimo a dos personas acompañantes. En otros lugares, pueden dejar entrar en paritorio a toda una congregación religiosa, afín a la familia.

Pero «Spain… is different». En los paritorios de España aún predomina una mentalidad de control e infantilización que hace que se les diga a las madres que SOLO PUEDE TENER UN ACOMPAÑANTE DENTRO DE PARITORIO. En el mejor de los casos, le permiten que se turnen (el mínimo de veces posible) dos personas. En algunos hospitales, solo dejan que una persona puede estar con ella de principio a fin. Las razones que dan para ello son totalmente incongruentes con las directrices de la OMS, los deseos de las madres y el sentido común más básico.

Quiero compartir algunas de las razones que, a lo largo de los años, he oído que les daban a las mujeres para no dejar pasar a su doula junto a a su pareja dentro de paritorio y, bajo mi punto de vista, son excusas irrelevantes, carentes de sentido y que ponen en duda la inteligencia de las mujeres.

-Las doulas no están contratadas por el hospital: en realidad no compete al hospital si la persona que acompaña a una mujer es familia suya, es una amistad o está contratada. Por otro lado, en otros países hay hospitales que contratan doulas porque quieren ofrecer mejor servicio, pero, la mayoría de doulas trabajan de forma independiente en todo el mundo.

No caben más personas en el paritorio: solo en algunos paritorios antiguos, principalmente de hospitales privados, había un verdadero problema de espacio, en el resto de paritorios modernos hay el suficiente espacio para los distintos profesionales que atienden a la mujer incluyendo, en momentos puntuales, a residentes en prácticas. Una doula profesional se ocupa de los pequeños detalles de forma tan discreta que se hace casi invisible.

-Lo dice el protocolo, lo dice mi coordinadora, lo dice el ginecólogo, solo estoy cumpliendo órdenes, si dejo entrar a dos personas mis compañeras me riñen…: este conjunto de razones evitan que los profesionales sanitarios se hagan responsables de su propio poder de decisión dentro del sistema ya que los protocolos no son de obligado cumplimiento, son solo directrices. Y cada profesional que cree en el derecho de las mujeres para escoger en libertad por quién quiere ser acompañada, debe decidir cuál será su manera de «aportar su grano de arena» para favorecer los cambios dentro del propio sistema.

-Si dejo ahora que pasen dos personas, me lo pedirán más mujeres: es un derecho para todas las mujeres que lo deseen. Hay que entender que no es un «capricho de algunas», es un deseo profundo, meditado y decidido a conciencia, cada una por sus propias razones.

-Las doulas son peligrosas, las doulas cometen intrusismo: si una doula comete mala praxis, siempre se debe denunciar (lo mismo vale con cualquier profesional) y para ello hay que aportar pruebas. La mala praxis solo la pueden cometer personas concretas, no una profesión entera. El trabajo de la doula es complementario a otras profesiones y llevarlo a cabo NO es intrusismo. Generalizar de esta manera es un prejuicio, en la inmensa mayoría de casos, totalmente infundado.

De hecho, cuando una mujer contrata a una doula, sabe perfectamente cuáles son sus funciones y, si tiene dudas, la propia doula se las aclara. También sabe que la doula no es personal sanitario y cuáles son las diferencias con respecto a otros profesionales que le atienden. ¿O es que en España las mujeres son tontas y no saben lo que quieren o en que se gastan el dinero?.

Y lo más increíble de la situación es que, al menos en Mallorca, hay honrosas excepciones, yo he estado en multitud de partos dentro de paritorio junto a la mujer y su pareja, en perfecta armonía y colaboración con los otros profesionales…. pero, resulta que depende de la voluntad de la matrona que atiende a la madre que además, en algunas situaciones, se juega el reproche de compañeras o las coordinadoras que niegan a las madres sus derechos más básicos.

Se produce el absurdo de los protocolos obsoletos españoles: la mujer crea un vínculo profundo con su doula durante el embarazo, un día se pone parto y desde el inicio la doula le acompaña, junto a la pareja (cuando la hay) en una danza sagrada… Toca el momento de ir a paritorio y no se sabe qué puede pasar: «depende de quién te toque», una clase de incertidumbre que perturba la tranquilidad de la mujer de parto.

Las mujeres extranjeras es algo que no entienden y se indignan. Las mujeres españolas están más acostumbradas, pero también se indignan. Sienten que les hacen tomar una decisión que les desgarra el corazón en un momento muy intenso y vulnerable, a pesar de que están avisadas con antelación de esta posibilidad, por la propia doula.

Las direcciones de los hospitales, sean públicos o privados, así como los profesionales sanitarios, sea cual sea su cargo, tienen que entender que todas las excusas que se puedan inventar para impedir el derecho de las mujeres de estar acompañadas de quiénes ellas quieran, solo expresa que aún no han comprendido que LA PROTAGONISTA DEL PARTO ES LA MUJER Y SU BEBÉ. Que el verdadero cambio de concepción se dará cuando esto se anteponga a cualquier otra consideración.

Acabará llegando, como ya ha llegado en otros lugares avanzados del mundo y retrasarlo, es otra variedad de Violencia Obstétrica.

Las mujeres tenemos mucho poder cuando expresamos en voz alta lo que queremos. De hecho, todo lo conseguido se deriva de las voces de tantas mujeres que nos precedieron.

Hago una propuesta a todas las mujeres: cuando atraviesas tu maternidad y eres atendida por los diferentes profesionales e instituciones, DEJA CONSTANCIA.

Lo primero de todo AGRADECER de corazón y personalmente a cada persona que te ofreció unos servicios íntegros y humanos, animándola así a seguir en su línea de actuación y reconociéndole su buen hacer. Por eso mismo, también puedes hacer un escrito explicando tu gratitud y se lo haces llegar a la institución que la tiene contratada, a través de «Atención al Paciente».

Lo segundo QUEJARSE, de forma escrita y argumentada, de aquellas actuaciones que no fueron correctas, expresando además, cómo se vivieron y las consecuencias que tuvieron en la percepción de la vivencia. Todo ello presentado en «Atención al Paciente» del lugar donde ocurrieron los hechos.

Imaginemos cuanta información valiosa y de primera mano, podrían tener las instituciones de quiénes verdaderamente son y deben ser las protagonistas: LAS MUJERES.

Por todo ello, espero el día que España deje de ser diferente y se permita a las mujeres

la libertad de escoger quién quiere que le acompañe dentro del paritorio,

y todos los profesionales que le atienden respeten sus derechos y decisiones.

 

 

 

Familia (de sangre)… no hay más que una

Tengo una Gran Familia que gira alrededor de mi madre «la matriarca» (92 años) y mi padre «el patriarca» (94 años).

Somos mallorquines, con ese punto siciliano que da ser mediterráneos y de una isla. Mi madre una auténtica “madona”, mi padre un auténtico “diplomático” de corazón. Predomina en los miembros  de la familia una extroversión «xerradora» y sarcástica que a los que son introvertidos, no les queda más remedio que aprender a meter baza, si quieren participar de la bulla.

Nos gusta reunirnos alrededor de una mesa, compartir buena comida y en los postres cantar los famosos “popurrís” de música popular que creó mi padre cuando éramos niños y que todos los miembros nos sabemos de memoria, incluso los que la han perdido, y hasta las más pequeñas de la familia, sus tres bisnietas.

Todos juntos hicimos un curso de “Crecimiento familiar” que duró 25 años, mientras criábamos a nuestros hijos en formato tribu. Consistía en un encuentro de todos los miembros de la familia durante el agosto en una casa de verano. Bajo el talante de los «abuelos», la estrecha convivencia de cuatro familias al completo y en extensivo, ponía muchas veces a prueba… la paciencia y la tolerancia, pero nunca faltó el Amor ni el sentido del humor.

Estamos hablando de un promedio de entre doce y dieciocho personas, según los diferentes momentos de la vida (desde los nacimientos de los hijos, hasta las diferentes parejas de los adolescentes y luego adultos). Como es natural, cada persona con criterio propio y fuerte personalidad. Toda la organización tenía su punto de «cuartel»: hacer la lista de la compra, ir a comprar, hacer la comida, recoger todo, mantener cierto orden y limpieza, ir a la playa o a la piscina (cuando no había en la casa), salir a pasear,….  Cuando lo recuerdo, me maravillo de cuan fluida era la repartición de tareas y, también, de los «currazos» que nos pegábamos los mayores.

En esos años hubo casas de todos lo niveles, formas y estilos, también hubo casas en diferentes rincones de la isla aunque, en algunas, repetimos varias veces. En todas ellas generamos experiencias memorables de diferentes carices: el año que no paraba de llover, la casa que se rompieron las cañerías de las aguas sucias, la que tenía muchas habitaciones, la que todos los jóvenes dormían juntos en colchones en el suelo, la que apareció una gallina muerta, la de piscina grande, la que hizo un calor insoportable, la plagada de mosquitos… en realidad, ahora veo, que muchas de las anécdotas que se convertían en «leyendas familiares», fueron imprevistos más o menos difíciles de vivir que, como familia, aprendimos a relativizar y a transitarlos con humor.

Pudimos comprobar que la felicidad no depende de las circunstancias externas,… ni de tener lujos.

Siempre hubo de todo durante el mes de convivencia, con sus momentos de «terapia en familia», así que no faltó ninguna de la gama de emociones, pero sin duda «The Queen Emotion is»… la RISA.

Tal es así que, el 10º Aniversario de las casas de verano, lo celebramos con un «Festival Familiar» mostrando nuestros talentos todos los miembros  de la familia. En individual, pareja, trío o grupo,… en cualquiera de las artes y con mucha capacidad de reírnos de nosotros mismos. Fue tal el éxito del evento, que lo repetimos cada año y el «Festival Familiar» se convirtió en el día preferido de nuestros hijos. Hicimos monográficos de temas e, incluso, hubo homenajes a diferentes miembros para mostrarle, entre todos, las razones de nuestro aprecio, consiguiendo cada vez que, el conmemorado, no se enterara que era el protagonista, hasta el día del Festival.

Complicidad, risas, conversaciones, descanso, cantos, lecturas, juegos, refrescarse,… los recuerdos son exquisitos, los primos mantienen una relación especial entre ellos por todas esas vivencias compartidas y, además, tenemos documentos gráficos de muchos de esos momentos por mi afición a grabar en vídeo y hacer fotos, incluso antes de que aparecieran los móviles.

Lo reconozco, mi familia es realmente especial, mi padre y mi madre han hecho una gran labor porque ellos son ejemplo vivo de haber evolucionado, más allá de lo que recibieron, generando un impulso, un aroma, que impregna una «herencia» que no es de dinero, es de valores, es de raíces, es de AMOR.

Agradezco cada día poder contar con todos ellos, porque nos aceptamos y apoyamos tal como somos, incondicionalmente. Lo que hemos recibido, cada generación lo mejora. Ahora mis padres están en esa fase de la vida que necesitan ser cuidados y es otra clase de prueba para nosotros, con nuestras vidas llenas de compromisos, trabajo y estrés, pero conseguimos hacernos cargo, dándoles todo aquello que sentimos que necesitan para ser felices en esta etapa. Y, lo más importante, lo hacemos con gusto y seguimos con el sentido del humor, incluso en los momentos más difíciles y viendo que se van acercando a su final en esta tierra,… pero no en nuestros corazones. Si existe un cielo, ellos tendrán plaza privilegiada y vuelo directo, sin ninguna duda.

Esta Navidad de 2023 conseguimos volver a reunirnos todos a su alrededor, cada vez es más difícil porque los pequeños se hicieron adultos, con sus propias trayectorias y compromisos sociales y laborales, que lo hace complicado. Volvimos a cantar los «popurrís» que hasta ellos que se están quedando sin memoria, son capaces de reconocer, porque estas músicas son vibraciones que expanden el amor que sembraron en todos nosotros. Y les viene de vuelta, como todo en la Vida.

Me encanta ver el respeto y el cariño que les muestran todos y, los que ahora estamos cogiendo el relevo, procuramos recordarles nuestro amor y darles las gracias en cada encuentro, que puede ser el último.

En mi corazón mis padres son roca, viento, agua, flor. Son raíces profundas y alas en el cielo. Son luz que refleja la mía. Gracias por Ser.

EL EQUIPAZO

 

Qué es el Tantra para mi

He llegado de pleno al Tantra con 56 años y, aunque siempre mantuve cierto contacto a través de mi curiosidad, algunos talleres y lecturas, realmente mi inmersión fue a raíz de hacer la «Formación de Masaje Tántrico y Cura Sexual» de Verma Rodríguez, una formación completa, profunda y muy reveladora para mi.

Tengo una actitud ecléctica desde que era niña, me gusta descubrir cosas nuevas y encontrar relaciones entre todas las cosas. No me «caso» con nada y me gusta aprender de todas las experiencias y personas que se cruzan en mi camino. Escucho  lo que me «resuena» y dejo que mis intuiciones me guíen. El cuerpo me «habla», aunque aún estoy aprendiendo a escucharlo cuando susurra. Me equivoco muchas veces y eso lo empleo para redirigir mi energía a través de la experiencia sentida y vivida… Prueba, ensayo y error. La actitud científica aplicada a lo intangible: el sentido de la vida.

En realidad, cuando reflexiono sobre qué es el Tantra para mi, veo que yo estaba aprendiendo a ser Tantrika sin saberlo. Todo mi camino de crecimiento personal para entenderme y entender el mundo, transmutar el sufrimiento, ser yo misma y desindentificarme del personaje, decir que SÍ cuando quiero decir sí y decir NO cuando quiero decir no, conectar con la alegría de estar viva sin que dependa de que me guste lo que pasa o lo que siento…

Recuerdo que cuando era niña pensaba: no le tengo miedo a la muerte, porque se que cuando llegue ese momento lo comprenderé todo, pero me gusta tanto la vida que quiero que la muerte me coja el máximo de tarde y haciendo algo que estoy disfrutando. Pura declaración de intenciones a muy tierna edad… quizás unos 8-10 años.

El Tantra para mi es ser yo misma, es gozo, libertad, compartir, recordar que somos Luz y vamos hacia la Luz, ser manifestación del AMOR, sentir la conexión con la «fuente» y entre todas las cosas, y entre todos los «planos»; RESPIRAR y respirar y volver a respirar, sentirme viva, expandir mi conciencia, casarme conmigo misma a través del matrimonio interior de Shiva y Shakti, mi conciencia y mi energía; Ser coherente entre lo que pienso, lo que siento, lo que digo y lo que hago; Sanarme poniendo luz, acompañar a otras personas mientras hacen su propio camino, respetar todas las formas, aceptar  lo que la vida trae; Confiar en la sabiduría de esa inteligencia que hace rodar el Universo en constante respiración mientras en su centro late la QUIETUD.

Así que los purismos no van conmigo, aunque los respeto y, además, se que a otras personas les sirven. Yo siento que en esencia la vibración y mensaje de Jesús y Buda, es totalmente afín; Que para conocerte mejor te pueden servir la terapia Gestalt, las Constelaciones familiares o los masajes tántricos. Cada persona encuentra su camino concreto de autodescubrimiento, lleno de curvas, cambios de rasantes y todo tipo de emociones.

Solo se, por propia experiencia, que a través de mi cuerpo y activando la energía con la presencia, la respiración, el sonido y el movimiento, las sencillas llaves tántricas, estoy viviendo expansiones de conciencia de gran creatividad y múltiples manifestaciones. Se que mi vida cotidiana se va llenando de sincronicidades, casualidades, causalidades, protecciones, facilidades, conexiones y momentos mágicos. Que cada vez es más común que otras personas que están a mi alrededor experimenten despertares, transformaciones y toda clase de «alquimias» en sus vidas.

Así que mi visión abierta, que incluye como material de aprendizaje todo lo que acontece y se cruza conmigo, tiene sentido por si misma. No es cuestión de creencias, es cuestión de vivencias. Es cuestión de energías.

Y claro, cuando algo funciona, me gusta compartirlo. Si te «resuena», te animo a iniciarte en la vía del Tantra y a recibir masajes tántricos, para sentir dentro de ti, qué significa para ti, aquí y ahora.

 

Mi querida tía Sita

Ha fallecido mi querida tía Sita y, a pesar de su larga vida, me ha cogido desprevenida la rapidez y lo fácil que se ha reunido con su gran amor, el tío Joan. Siento mi tristeza por no poder volver a compartir momentos con ella y me quedo con la certeza de que se ha ido a un lugar de luz y en la mejor compañía, porque siempre ha sido una mujer muy bondadosa.

Ella es la hermana pequeña de mi madre y en la infancia cuidó  muchas veces de mi, porque su hija Jero y yo tenemos una relación muy especial, así que en verano me acogía a menudo en las casas de la Colonia de St. Jordi y en invierno en la casita de Algaida.

Su partida me trae un mundo de recuerdos…

La tía Sita era guapa como una actriz de cine y elegante como una Reina. Tenía una mata de pelo sano y hermoso, que siempre supo peinar de mil maneras, lo tenía muy rubio de joven y, junto con unos ojazos claros y su piel morena, nunca pasaba inadvertida. Era una mujer de bandera, de las más presumidas que he conocido, sabía vestir como ninguna y siempre iba conjuntada, incluyendo el bolso y el pañuelo.

Era mediterránea y mallorquina por los cuatro costados, le encantaba el mar y sabía aprovechar cada rayo de sol, incluso en invierno. Cocinaba muy bien, toda clase de platos de «xuc-xuc» con mucho amor, de hecho, uno de sus dones era cuidar de la familia, en el sentido más extenso y, un poco, a la siciliana.

Era muy generosa, jamás iba de visita con las manos vacías, le gustaba regalar cosas y lo solía rematar trayendo una fantástica caja de bombones.

Hablaba a menudo en diminutivos y era la mujer más «poma» que he conocido (es una expresión mallorquina que se refiere a una persona muy inocente e ingenua) y, en su caso, era absolutamente encantadora y solo podías quererla.

Detrás de estos modales había una autentica «madona» mallorquina con muchas cosas claras y capaz de afrontar pruebas de fuego. De hecho, a lo largo de su vida tuvo diversos momentos de fortaleza interior inquebrantable, como cuando se reincorporó a la telefónica siendo ya mayor, reciclando sus conocimientos y currando fuera de «sa Roqueta» durante unos años. Aún más impresionante fue, cuando al enviudar hace unos años de su gran amor, mi tío Joan, se quedó viviendo sola, asumió una realidad difícil para ella, aprendió a manejar una Tablet y a meditar… con una entereza que ya querrían algunos monjes tibetanos.

Escribió durante toda su vida un diario donde contaba lo más importante que le había pasado, ni que fuera lo que había comido ese día. Últimamente llevaba un tiempo revisando y recordando todas esas experiencias de una vida plena, muy dedicada a la familia.

Era generosa y bondadosa, recuerdo los desayunos de la Colonia con ensaimadas recién traídas del horno, los Lacaos, las comidas ricas del mediodía, las cenas en la terraza… siempre había detalles de aquello que más nos gustaba a cada uno.

La tía Sita era como una segunda madre para mi… amorosa, nutritiva, paciente y cuidadora, siempre me hizo sentir como en casa y a mis primos los quiero como si fueran unos hermanos más.

Amó mucho y fue amada, su legado es una continuidad de ese amor en la cadena familiar que ahora ya se extiende a una bisnieta que llegó a conocer.

Iba a decir que deja un hueco en mi pero, realmente, lo que siento es que deja una plenitud que nunca olvidaré.

Te quiero mucho tía Sita, deseo que vueles muy alto y siempre te recordaré.

Gracias por estar en mi vida.

Mi querido tío Joan (3-04-20)

En estos tiempos extraños que estamos viviendo la noticia de que mi querido tío Juan ha fallecido, me llena de una tristeza profunda porque no vamos a poder volver a compartir una comida alrededor de una mesa. Pero al mismo tiempo tengo una alegría inmensa porque ha tenido una vida muy plena, ha amado y sido amado hasta su último aliento, se apagaron sus ojos estando en casa rodeado de los suyos.

Se me agolpan los recuerdos, el siempre ha sido un hombre muy guapo, nuestro Alain Delon mallorquín, con ojos muy azules y gran corazón.

En mi infancia pasé muchos fines de semana felices con mis primos, en verano en la Colonia de St. Jordi y en invierno en la casita de Algaida. Él siempre organizaba grandes fiestas de cumpleaños con cucañas, carreras de saco, de bicicleta, globos, comida rica,…. Siempre fue muy detallista. 

Me vienen imágenes: el azul de la playa des Carbó, partidas de ping-pong, recogiendo caracoles,…. 

Me vienen sonidos: el ta, ta, ta de la barquita, el partido de fútbol en la radio a la vuelta en coche del domingo, su voz siempre amable,…

Me vienen sabores: arroz de pescado marinero, la sal del mar, los helados artesanos de la Colonia,…

Me vienen texturas: la libertad de movimiento en pandillas, puro “Verano azul” en vivo y en directo. Chanclas, bañador y sol. La calidez de la cama de la “casita” porque nos ponía una bolsa de agua caliente dentro. Y amor de ese del bueno.

Siempre me sentí en mi casa cuando estaba en la suya, se cierto que si hay algún lugar al que ir, una vez dejamos este plano, él seguro está en el mejor de los lugares y en la mejor compañía. Porque vivió plenamente, amó mucho y ha sido amado. Ha dejado en mí los más bonitos recuerdos en el corazón y eso perdura para siempre.

Feliz viaje de vuelta a casa.

 

Mi padre es único

Mi padre es único y, además, es la «hostia». Acaba de cumplir 90 años, batiendo el récord de longevidad masculina de la familia y en vías de competir con la mayor longevidad femenina que, de momento, ostenta su madre que vivió 101 años.

Fue un niño de la guerra, ya que nació en 1929. En la posguerra vivió las dificultades para comer lo suficiente, aunque su abuela tenía un colmado y eso les facilitaba trapichear con el «estraperlo» y conseguir las cosas básicas para sobrevivir. Y vaya si lo consiguió, se convirtió en un hombre especialmente alto para su época. Para colmo era rubio con ojos azules muy claros y las pestañas más largas de toda Palma…. o así le decían a menudo las vecinas del barrio que, para su vergüenza, le paraban en la calle para enseñarlas a quién aún no las conociera.

Los tiempos eran muy diferentes, durante su infancia se jugaba por las calles: haciendo carreras, tirando piedras a objetos (o entre bandos de niños de otros barrios), jugando a los botones, con pelotas fabricadas,… a pasear el «indiot» de Navidad que había en todas las casas (y a menudo hacer peleas entre los pavos), a poner un cigarrillo en la boca de un «rat-penat» hasta que se mareaba (son pequeños murciélagos) o subirse a la carrera en el vagón de cola del tranvía y más de una vez tener que tirarse en marcha porque si el revisor les pillaba, no tenía ninguna compasión. La mayoría de los juegos serían considerados políticamente incorrectos hoy en día.

El jovenzuelo larguirucho y desgarbado, a pesar de ser muy tímido, se convirtió en un gran bailarín. Era el Tony Manero de su época que, en vez de bailar en la discoteca «Odisea 2001», lo hacía en la Sala de la «Asistencia Palmesana», en el barrio antiguo de Palma. Y en vez de bailar música Disco, bailaba Foxtrot, Swing, Rock and Roll y los eternos boleros. Él iba a su bola y era tanta la afición que tenía por el baile que siempre llevaba camisa de recambio para alargar la noche hasta cerrar el local.

La música siempre fue importante en su vida. Perteneció a un grupo folklórico con el que actuaban en los primeros hoteles que se construyeron en Mallorca, para entretenimiento de «guiris» (¡como han cambiado las cosas!). Aprendió a tocar laúd, bandurria y guitarra de forma autodidacta. Aunque hubo un momento en que le tocó decidir dedicarse a una profesión «seria» y formar una familia con la «madona» que era su novia desde los 18 años y 16 años, respectivamente.

Así que fue contable durante más de 40 años, trabajó horas infinitas, pero aún le daba tiempo para ser un gran lector, para practicar deporte (partidas de tenis a horas intempestivas, ¡cuantas veces volvíamos del Club Natación Palma sobre las 22’30h de la noche!) y hacer excursiones los domingos. Recuerdo como si fuera ayer esas salidas a la montaña o al mar. Éramos a veces 40 personas y más de la mitad niños/as: las mochilas con los tapers de comida y las chaquetas, las «xirucas» en los pies, la guitarra al hombro (y cancioneros escritos a máquina y fotocopiados), la coca de postre, juegos, risas,… y caminatas por todos los rincones de la isla.

Muchas de las cosas que ha hecho en su vida han sido por intuición o por prueba, ensayo y error, ya que fue mucho más allá de lo que le enseñaron. Él nos inculcó la práctica del deporte, la importancia del compañerismo, la ecología (antes de que se hablara de ella, siempre dejamos la naturaleza igual que nos la encontramos), el disfrute de la música (puedo cantar y tocar a la guitarra la mayoría de canciones populares desde la época de mis abuelos hasta mi infancia), la HONRADEZ (así, en mayúsculas), la actitud crítica mezclada con la prudencia (como buen mallorquín), la paciencia flemática (mi padre podría haber sido el mejor diplomático del mundo, como otros insignes mallorquines con esa profesión), el sentido común, el control de las emociones (sin conocer el budismo Zen,  mi padre siempre ha sabido que «si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.»), que las amistades se cultivan como los buenos jardines, que la comunicación es importante,…

Tiene mucho mérito todo lo que ha conseguido en su vida, las mejores son de esas cosas que no se pueden comprar: un gran familia (hasta el grado de bisnietas) donde todos estamos muy unidos y con fuertes valores éticos, un matrimonio de 60 años con mi madre, una auténtica «madona mallorquina» , además de grandes y variados amigos/as, que les quieren y cuidan de ellos.

Mi padre tiene inteligencia para la vida, así que sigue aprovechando el tiempo para desarrollar su sabiduría. De hecho cada vez se parece más a un Papá Noel de carne y hueso, con su pelo y barbas blancas, con el corazón grande, su panza de buen comedor y con enormes ganas de vivir. A sus 90 años sigue conduciendo, emplea a menudo el ordenador, tiene un móvil de última generación para hacer fotos (y luego editarlas) y, sobretodo, mirar el tiempo que va a hacer para comprobar en qué tanto por ciento aciertan las predicciones. Sigue activo, aunque sus caminatas no son tan largas y creo que ha dejado de contar los pasos y el ritmo (algo que siempre ha fascinado a su mente racional), es muy generoso en todos los sentidos y con los años cada vez más cariñoso y consciente del valor de los abrazos.

Es un auténtico regalo seguir gozando de su Presencia, con sus raíces profundas y sanas, algo que me sigue transmitiendo gran paz y fuerza interior… espero que por muchos años más.

T’estim molt mumparet

 

acompañArte

 

 

Mi especial Día Mundial de la doula 2018

Todo empezó ayer por la noche con una espectacular luna llena, parece que en este caso venía dispuesta a recordarnos su influencia en el nacimiento de los bebés, lo que me ha permitido vivir el día Mundial de la Doula más especial de mi vida.

Justo cuando iba a dormir recibí la llamada para acudir a un parto en casa del que estaba de guardia y ahí me puse en marcha. Fue un baile de brujas porque debido a que el padre no podía estar, fuimos tres doulas con el equipo de Mikel Mantxola  (habitualmente somos dos). En la casa estábamos la mujer de parto, su madre cuidando de su hija de tres años y todo el equipo de atención al parto en casa procurando ofrecer la mejor experiencia posible a esa hermosa mujer. Digo que fue un baile de brujas porque las doulas estuvimos entrando y saliendo del círculo energético de la mujer de parto, entrando y saliendo delicadamente de su espacio físico, sin necesidad de muchas palabras, las justas y necesarias en el momento oportuno.

Era como una danza de miradas y gestos, con una armonía exquisita, no sobraba ninguna mano, no faltó nada de lo que se necesitaba. Fue una ducha de oxitocina, la «peligrosa» hormona del amor, seguramente una de las razones por las que en la época medieval se tenía tanto miedo a las mujeres que se las tachaba de brujas. Todas nosotras «somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar».

Deseo dar las gracias a Mikel, comadrón, maestro y amigo con el que siempre disfruto de trabajar.

Gracias a Cris, mi maestra en tantas cosas y compañera del equipo doulas mam desde hace casi 10 años.

Gracias a Jaja, doula de corazón y con quién me une una gran afinidad que va más allá de las palabras.

Gracias a Anita, la gran mujer que ha parido a las 4’30h de la madrugada con mucha intuición a su preciosa hija, mientras su otra hija y su madre descansaban en otra habitación…

Pero ahí no acabó la cosa, ese día tan especial que nunca olvidaré, me reservaba otra experiencia de doula.

Cuando a las 7’30h de la mañana me dirigía a casa a descansar, recibí la llamada de otra mujer de parto. En este caso estaba empezando a tener contracciones molestas pero irregulares. Hablamos sobre que no se podía saber si el parto arrancaría, excepto viendo como evolucionaba. Decidimos que yo me iba a descansar un rato y en un par de horas nos contábamos más cosas.

Pude dormir dos benditas horas que me regeneraron totalmente y aproveché para desayunar algo, cuando volví a hablar con la mamá me contó que estaba cada vez más molesta, así que decidimos que me iba para su casa. Allí estuvimos el tiempo en que se sintió cómoda, hasta partir todos hacia el hospital. En este caso era la Policlínica Miramar, hospital privado de Mallorca donde están trabajando de forma muy decidida hacia la línea de ofrecer partos fisiológicos y respetados.

La mujer de parto necesitó todo su coraje para atravesar cada una de las etapas ya que fueron intensas y profundas. Ella es una mujer deportista y acostumbrada al esfuerzo, pero se sorprendía de todo lo que iba sintiendo a medida que avanzaba en su parto. Aún así todo fue fluido, la comadrona aportó su cercanía y profesionalidad, con las propuestas más apropiadas a cada momento. Su pareja y su madre estuvieron desde su precioso lugar, cerca del corazón de la mujer. Cuando se acercaba el expulsivo, pudo entrar en la bañera para tener su parto deseado en el agua, el ginecólogo llegó para acompañar en la etapa final y  decisiva, solo intervino lo justo y necesario, con su actitud más discreta mientras la naturaleza seguía su curso previsto de forma perfecta… y eso a veces es lo más difícil.

Pudimos estar juntos la pareja y la doula dentro de paritorio, algo que agradecen todas las mujeres y que espero que muy pronto se normalice en todos los paritorios de España, porque es algo absolutamente integrado en los demás países europeos donde deseamos mirarnos (Inglaterra, Suiza, Holanda, Bélgica, Dinamarca,…) y desde luego también Estados Unidos de América.  No solo respecto a la doula, también respecto a otras personas que la mujer desee tener cerca: madre, amigos, fotógrafo,… porque esa es una de las muestras más importantes de que los protagonistas son la mujer de parto y su bebé, por tanto se respetan sus deseos en todo aquello que pueda facilitar su experiencia de parto.

Quiero dar las gracias al Dr Ferret, ginecólogo al que admiro por su trato de los partos y de las mujeres de parto, además de su respeto a mi profesión de doula.

Gracias a la comadrona Noelia, que sostuvo toda la experiencia con gran delicadeza y sabiduría, además de trabajar conmigo con complicidad en favor de la mujer de parto.

Gracias a Lila, por su coraje a la hora de parir  a las 18’50h a su linda hija. Así como a su marido y su madre que me hicieron sentir la confianza que depositaban en mi como familia.

Pronto hará una década que soy doula, dejé de hacer la lista de familias a las que acompaño hace varios años, así que ya perdí la cuenta.  Pero no perdí la cuenta de lo que me aporta estar conectada desde el corazón con mujeres transitando diferentes fases de su maternidad, en cada acompañamiento se va engrandeciendo mi visión sobre lo que las mujeres aportamos al mundo. Y sobre lo que las doulas aportamos a otras mujeres, acompañándolas en su maternidad consciente.

Sean cuales sean las circunstancias, la edad, la cultura o la fase por la que estén pasando… veo a mujeres con CORAJE, DISPONIBILIDAD Y AMOR.

Y desde mi labor de doula acompaño esa transformación, devolviendo el reflejo de ese coraje, disponibilidad y amor que a veces las madres  no ven porque andan inmersas en las necesidades inmediatas y perentorias de sus bebés o perdidas en la poca valoración que nuestra sociedad da a la maternidad.

Celebro desde mi corazón tantas relaciones auténticas que me procura mi profesión de doula, hoy antes de descansar voy a aullar con la luna llena para celebrar mi día Mundial de la Doula más especial. 

Lobo aullando luna

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Reflexiones sobre la película Loba

Me gustó “Loba”, es una película bien narrada, con bellas imágenes y con testimonios de cuatro países con bastantes diferencias culturales: España, Francia, México y Cuba, pero que, sin embargo, comparten la triste realidad de la tendencia exagerada a la medicalización del parto, que desemboca en demasiados casos, en “violencia obstétrica” ejercida contra las mujeres y sus bebés. Queda reflejado que para llegar a ese punto, en el que se sobrepasan con mucho las recomendaciones de la OMS sobre los porcentajes donde son necesarias las intervenciones médicas, primero hay una infantilización, desinformación y desempoderamiento de la mujer. 

En la película subyacen todo el tiempo, varias ideas con las que estoy totalmente de acuerdo: una buena parte del cambio que se necesita vendrá cuando las mujeres retomen su Poder, se informen, conecten con su instinto y además exijan sus derechos. También, cuando haya muchas más matronas por población, y que éstas sean las portadoras y defensoras de los procesos fisiológicos naturales.

Una parte del desarrollo de la trama corresponde a la defensa de la Partería Tradicional, algo con lo que también estoy de acuerdo porque las mujeres que la han practicado durante toda su vida tienen mucha sabiduría acumulada sobre estos procesos naturales, y en países como México, siguen existiendo linajes de parteras vivas a las que ahora, en aras de la modernidad y el control, se les niega siquiera el derecho de ejercer y no se aprovechan sus conocimientos.

Pero en España y, supongo que en Francia por proximidad cultural, ya se rompieron hace tiempo esos linajes y las comadronas deben buscar su profunda formación humana y/o complementaria de otras maneras, más allá de lo que les enseñan en la facultad.

Y aunque todo el tiempo se habla de la importancia de un buen acompañamiento a la mujer durante su maternidad, he notado a faltar que se hable de las DOULAS, las mujeres que dan apoyo emocional continuo durante cualquier etapa de la maternidad y no son personal sanitario.

Más allá de que la película tiene su limitación de metraje, es difícil plantear los cambios de paradigma y del empoderamiento de la mujer, sin explicar qué significa la figura de la doula en nuestras sociedades modernas, cuáles son sus funciones y porqué cada vez más mujeres las utilizan para transitar su maternidad. 

Con todo ello, el concepto de “Loba” es muy interesante, y aunque estuvimos codo con codo en el debate después de la película, me gustaría compartir largamente con Catherine toda esa información esencial sobre las doulas que eché tanto en falta en su película.

Y me reivindico, nadie puede negar el derecho de la mujeres de ser acompañadas por quién elijan, sin caer de nuevo en el error de infantilizarlas. Y tengo el honor y el privilegio de HABER ACOMPAÑADO A MUCHAS LOBAS, en su proceso de transformación.

GRACIAS a todas ellas.

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Y he aquí mi aportación al interesante debate posterior:

Hola, me llamo Lucía y soy DOULA del equipo Doulasmam.

Como doula acompaño con apoyo emocional continuo a otras mujeres durante cualquier etapa de la maternidad y participo en encuentros de mujeres que comparten sus experiencias como madres. Bajo esta perspectiva conozco muchas historias de parto, tanto de forma directa como por boca de sus protagonistas.

A la pregunta de si es posible parir de forma natural en un mundo tan artificial, mi respuesta es SI. Aunque no siempre es fácil. Las estadísticas hablan: es más común en un parto en casa, es menos frecuente en un parto de hospital privado que en uno de hospital público, y dentro de estos, es más probable en unos que en otros.

Si tuviera que valorar el factor más importante para conseguir un parto natural, diría que es el EMPODERAMIENTO DE LA MUJER. La que, además de leer, preguntar y estar bien informada, tiene la capacidad de centrarse en sí misma conectándose con su instinto y confía plenamente en su propio cuerpo.

El siguiente factor más importante es un entorno apropiado a la fisiología, recordemos: SEGURIDAD, PENUMBRA, SILENCIO, CALOR, CONFIANZA… y que este entorno sea propiciado por los profesionales que la acompañan. Todas las personas que rodean a una mujer pariendo, deben estar convencidas de que la madre y el bebé son los absolutos protagonistas de ese parto.

Cuando una mujer toma la decisión consciente de ser acompañada de su pareja y de su doula, o de quien desee, expresa una necesidad y expresa un derecho. Cuando esa mujer llega al hospital, probablemente después de horas de dilatación en casa, se le hace muy difícil tener que escoger entre su pareja y su doula para que solo uno de los dos entre con ella a paritorio.

A los profesionales sanitarios os recomiendo la experiencia de permitir en paritorio la compañía de la pareja y la doula, ver y sentir de primera mano como fluye el parto con ese trabajo en equipo. En esta sala hay doulas y matronas que lo hemos experimentado y ha sido siempre fantástico, y algunas madres y padres aquí presentes son protagonistas de estas historias.

Para mejorar la atención al parto en nuestro entorno, una de las ideas más sencillas y poderosas que conozco es utilizar el Poder de la Palabra, expresar verbalmente y por escrito aquello que hemos sentido y hemos vivido.

Si cada vez que tenemos una experiencia negativa, dejamos constancia escrita de forma asertiva en atención al paciente, esa es una manera de que los profesionales se hagan conscientes del efecto que producen sus palabras o sus actuaciones en las vidas de las mujeres. Y con esa información tienen la posibilidad de cambiar.

Si además, un profesional que trabaja con vocación y respetando tanto la fisiología como a la persona, recibe el refuerzo positivo del agradecimiento, es animado a seguir por el mismo camino. Recordemos que, a veces, trabajan presionados por otros compañeros que tienen una visión más mecanicista o medicalizada de la relación sanitario/usuario.

La idea es que los cambios de paradigma surgen de los cambios individuales manifestados en la realidad cotidiana y esparcidos con el boca a boca.
Muchas mujeres estamos trabajando por un mundo mejor, por un mundo en el que a todas las mujeres se nos permita parir en libertad y respetando todas nuestras decisiones. Un mundo de “Lobas”.

Debate Loba

Doulas y Catherine

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¿Has sentido la «llamada» de ser doula?

¿Alguna vez has sentido la llamada de ser doula? Estoy hablando de conocer algo totalmente nuevo, que «casualmente» se cruza en tu vida y te llama poderosamente la atención. Es algo que prende tu atención, sin poderlo quitar de tu cabeza, que cuando piensas en ello te hace cosquillas en el estómago y que, de alguna forma, te atrae como un imán. Cuando sientes «la llamada» las sensaciones físicas, mentales y emocionales, son exactas a las que ocurren en un enamoramiento.

Eso me sucedió, cuando Cristina Seguí, en el año 2008, nos propuso a Magda Rodríguez y a mi, formarnos juntas las tres como doulas. Yo nunca había oído hablar de la profesión de doula, aunque como terapeuta trabajaba en el centro de Salud Materno-Infantil «Grup Néixer» y estaba en contacto constante con madres embarazadas y en su posparto, pero en aquellos años en España apenas se sabía de esta figura, de hecho incluso hoy en día que han pasado 9 años, es una profesión «nueva» en España y con mucho camino por recorrer a todos los niveles, la doula es realmente una profesión de futuro. ¡Cuántas madres me han dicho ojalá hubiera sabido antes que existían las doulas!.

Lo mío fue amor a primera vista, a pesar de que al principio no entendí totalmente de qué se trataba eso de ser doula, me sentí muy atraída cuando escuché la propuesta de Cris, algo vibró en mi interior y se me abrieron los sentidos. A medida que me informaba, más me apasionaba el enfoque de esta profesión, los contenidos de aprendizajes, las personas a las que iba dirigida,… ¡así que me lancé! Bueno, en realidad nos lanzamos las tres, en nuestro caso era un esfuerzo importante, porque al coste de la formación de doula, teníamos que añadirle el viaje a Barcelona y la estancia.

Toda la experiencia de formación, que duró un año entero, superó cualquier clase de expectativa que me hubiera hecho, a medida que profundizaba en la profesión más me apasionaba, me gustaron mucho los conocimientos sobre la fisiología de la maternidad y los aspectos emocionales de cada etapa, pero sobretodo me pareció única la manera de actuar de la doula, acompañando cualquier proceso de maternidad desde la escucha, la contención emocional y la ayuda práctica, favoreciendo que cada mujer, cada familia, se sientan capaces y protagonistas de su nacimiento como padres.

La llamada de ser doula es para mi un amor correspondido, me encanta mi profesión y me ha dado muchos conocimientos y experiencias que nunca imaginé. Ser doula me ha dado luz, profundidad, presencia, redes, amistades del alma,… sigo enamorada y disfrutando de mi profesión, actualmente es algo muy importante en mi vida.

He tenido la suerte de vivir todo el proceso de aprendizaje y desarrollo como doula cerca de mis compañeras, Cris y Magda, primero con nuestra propia Formación en Mares Doules, pero también continuando nuestra formación hasta el día de hoy con seminarios, talleres, cursos y charlas del mundo de la maternidad, creciendo por el camino siendo el equipo doulas mam. Hemos seguido colaborando y trabajando en red haciendo muchas cosas dentro del mundo de la maternidad en Mallorca junto a otros profesionales de la salud: acudir a eventos y ferias para informar sobre nuestra profesión, moderar grupos de madres que hablan de sus experiencias de maternidad, colaborar con asociaciones como ABAM (Associació Balear d’Allatament Maternal) y Círculo Maternos Infantil de Mallorca, crear eventos y participar en debates con otros profesionales alrededor de La Semana Mundial de la Lactancia Materna, La Semana Mundial del Parto Respetado, organizar el visionado y posterior debate del documental Loba, etc. todo esto al mismo tiempo que hemos acumulado experiencia práctica siendo las doulas de mujeres de todas las clases sociales, en cualquier etapa de la maternidad, en partos de hospital y a domicilio,…

Sobre el año 2011 algunas mujeres de nuestro alrededor nos pidieron que lleváramos a cabo una formación para doulas en Mallorca y creímos que era buena idea y parecía el momento perfecto. Estuvimos elaborando, con mucho mimo, todo aquello que consideramos que era necesario para una buena y completa formación para doulas, de todo ese esfuerzo nació «Doulas Mallorca» y a continuación la «Formación Doulas Mallorca«, de la que llevamos tres ediciones (2013, 2014 y 2016)  y que a partir de enero 2018 ofrecemos la cuarta promoción.

Si tú también has sentido

La llamada

Nos vemos en la próxima

 

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Un beso redondo

Disfrutar a cualquier edad a través del juego

Video Star «Un beso redondo» con Llucia y Nora

Siempre es un buen momento para disfrutar y aprender (a cualquier edad) a través del juego, porque la verdadera edad es la que uno/a siente por dentro, mucho más que la fecha de nacimiento. Y cuando juego con mi hija Nora, los significados son más amplios y profundos.

El juego es un gran invento de la naturaleza, en el mundo animal la mayoría de aprendizajes importantes para la vida, cómo conseguir comida o socializarse, se hacen a través del juego.

Los seres humanos somos animales y compartimos con ellos esta herramienta básica para ejercitar capacidades y destrezas de una forma lúdica pero, además, contamos con otras características propias de nuestra especie, y estas también se desarrollan y transmiten mediante el juego.

El juego está presente en todas las culturas, las personas transferimos a otras personas a través de él habilidades prácticas y psicológicas, conocimientos y hábitos, así como valores y creencias que pertenecen a nuestro ámbito familiar, social y cultural.

El juego es libre y voluntario, es una de las formas primarias de comunicación, previa a la aparición del lenguaje. Se puede comprobar observando a  niños que se acaban de conocer y pertenecen a culturas diferentes, al cabo de poco tiempo empiezan a interactuar jugando, sin necesidad de entenderse con palabras.

El juego maneja mensajes simbólicos, es una actividad creativa, espontánea y original, suele incluir cierta tensión e incertidumbre que cautiva nuestros sentidos y va acompañado de la alegría y la conciencia de ser de otro modo que en la vida cotidiana.

En la infancia es una herramienta crucial para todos los aprendizajes, pero además espero (y deseo) que algún día la mayoría de contenidos académicos se transmitirán en todas las edades y de forma predominante, a través de la creatividad y el juego.  Porque además de contar con la ventaja del divertimento, implica imaginación e improvisación (incluso cuando hay «reglas»), a veces predomina el cuerpo y en otros la mente, aunque a menudo para navegar por lugares poco comunes algo que, cada vez más, necesitaremos en este Planeta Tierra, para enfrentarnos a los retos del futuro que hoy en día ni siquiera podemos imaginar. Además, el juego siempre incluye una «emoción», que es la mejor manera de «fijar» los aprendizajes.

Descubrí su poderes curativos haciendo la formación de Terapeuta Psico-corporal, comprobé en mi propia experiencia  la veracidad y profundidad con que se puede trabajar el autoconocimiento cuando se utiliza el juego consciente.

He comprobado con los años que las personas de cualquier edad que siguen teniendo ganas de jugar son más felices (sean cuáles sean sus circunstancias vitales), poseen sentido del humor, la capacidad de reírse de sí mismas, conocen mejor a su niño/a interior, son más atrevidas a la hora de tener experiencias nuevas y más tolerantes con las equivocaciones, propias y ajenas. Porque todas esas cualidades son intrínsecas al «simple» hecho de jugar, sin propósito ni intención, tan solo por el placer de cambiar por un rato de «personaje».

Y tú, ¿cuándo fue la última vez que jugaste?, ¿Cuántas cosas has enseñado a tus hijos/as jugando con ellos?, ¿cuántas has aprendido con sus juegos?, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que te dolió la barriga de tanto reír?, ¿cuándo te pusiste en ridículo y no te importó?, ¿sigues haciendo o recibiendo bromas? … estas y otras preguntas pueden servir de reflexión para darse cuenta de si «te tomas demasiado en serio» y has perdido (o conservado) la capacidad de disfrutar y aprender jugando.

Yo, por mi parte, procuro jugar a menudo, con mi cuerpo y con mi mente, con la palabra o el silencio, con niños y sin ellos,… tengo la suerte de contar con unos padres que son un ejemplo vivo de lo poco que importan los años y lo mucho las ganas de vivir. Aquí os dejo con ellos, en el Vídeo Star «Resistiré» del Dúo Dinámico con Mita y Guiem, dirigido por su nieta más pequeña, mi hija Nora:

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