Testimonio de Verónica, David y Gael (10-05-24)

Esta familia tiene una energía de amor muy bonita que se transmite en la foto del primer cumpleaños de Gael. Estar cerca del corazón de una mujer y acompañarla en su maternidad es un privilegio. Es ella la que transita cada fase y sortea las dificultades, solo queda poner Presencia, escucha y corazón. Verónica me dio una lección de coraje y me emocionan sus palabras. Para ellos, como familia, fueron momentos difíciles y me alegro mucho de que todos se encuentren bien en la actualidad.

Contar con Llucia como doula fue uno de los mayores aciertos en un momento profundamente intenso para nuestra familia. Justo la semana en que nuestro hijo Gael decidió nacer, mi suegro sufrió un derrame cerebral. Mi pareja y yo estábamos física y emocionalmente agotados, llenos de preocupación, y aun así, gracias a la presencia amorosa y sabia de Llucia, pudimos vivir un parto hermoso.
Desde que llegó, Llucia nos sostuvo con una calma impresionante. Nos brindó masajes que aliviaron el dolor y la tensión, pero sobre todo nos dio contención, presencia y confianza. Supo leer cada momento y acompañarnos con respeto y sensibilidad, sin invadir, pero siempre estando ahí con todo su saber y su corazón.
El parto fue muy rápido y Gael nació maravillosamente. Estoy convencida de que la energía de Llucia, su apoyo firme y sereno, y su experiencia, fueron clave para que ese nacimiento se viviera con tanta belleza y paz, a pesar del contexto tan difícil que estábamos atravesando.
No tengo más que palabras de gratitud. Llucia no solo fue una doula: fue una guía, un sostén y una presencia luminosa en uno de los momentos más importantes de nuestra vida.