Viaje de restauración con el masaje tántrico

Hay personas que, a través del masaje tántrico, consiguen atravesar capas de la personalidad para entrar profundamente en dirección a su esencia, entonces la energía despliega de forma creativa la capacidad de restaurar patrones energéticos estancados.

La experiencia ha sido muy nutritiva, una primera toma de contacto con el tantra.

Durante el trabajo pasé por diferentes estados y emociones, aún hoy me cuesta discernir, pues el viaje fue largo y transité por muchas vivencias diferentes.

Lo principal sería que me pude centrar en la experiencia física y no estar tanto en la mente o anticipando lo que iba a pasar, cosa que me suele pasar, es decir, que me pude dejar llevar por la experiencia y fluir con ella, esto me ayudó bastante.

La respiración fue importante y me daba cuenta en los momentos en que retenía la respiración y volvía a recuperarla.

En lo emocional fue muy placentero y los momentos que toqué con el dolor fue para acercarme a memorias guardadas en diferentes lugares de mi cuerpo, memorias mías, pero también anteriores.

En lo energético pude sentir la energía en diferentes lugares en el cuerpo, pero especialmente al final de la sesión en la zona del sacro sentía la energía circular allí como un motor que se hubiera puesto en marcha después de mucho tiempo parado, fue muy bueno pues normalmente me cuesta percibir la energía en los chakras de la parte baja del cuerpo.

Me vinieron imágenes de lugares más oceánicos, así como también de percibir una flor en el desierto que se abría en mí, unas alas desplegándose en mi espalda, una sombra negra que se empezaba a disipar en mi vagina, unos ríos de luz en mis muslos y otras imágenes… todas ellas con significado y significantes para mí.

El viaje fue para restaurar una parte de mi relacionada con mi autocuidado, desde un lugar amoroso y sobre todo respetuoso, revisar y atender como con-tacto conmigo. Cuidarme desde la piel y la sutilidad.

Entender lo sagrado de mi intimidad y de dar permiso, respetándome desde ahí. Ahora comprendo que el primer viaje de sanación de mi sexualidad es conmigo. En los días posteriores he sentido un poco más de energía para las cosas del día a día, más alegre y más creativa. En el con-tacto descubriendo nuevas formas en la intimidad conmigo.

He incorporado un pequeño ritual después de la ducha, que quiero darle continuidad. Te quería agradecer la entrega, me sentí tratada con mucho cuidado y respeto en todo momento. Te sentí muy al servicio del trabajo cosa que me permitió confiar, fluir y entregarme a la tarea. Se que aún tengo mucho viaje por realizar, este solo es el principio.

Muchas gracias.

R.