La rendición en el masaje tántrico (04-06-26)

Venga de donde venga el impulso de recibir un masaje tántrico, se requiere una cierta energía de «salto al vacío», especialmente la primera vez aunque, realmente, la experiencia siempre mantiene esa cualidad. En nuestra sociedad occidental nos han enseñado que «rendirse» es un acto cobarde y/o de impotencia, pero existe un significado más profundo, relacionado con el poder de la aceptación total, cuando nos dejamos llevar por el flujo de la corriente de nuestra vida. Ahí hay una gran sabiduría, porque podemos aceptar y decidir libremente como responder a la experiencia que estamos viviendo. En ese acto se mezcla la capacidad de confiar en la vida, en otras personas y en los aprendizajes que nos depara cada momento. Y cuando alguien entra en ese espacio de presencia plena, se nota en todos los matices y sucede una magia intangible.

Siempre agradecida por la oportunidad de presenciar y acompañar estos estados de autenticidad.

 

Vaig arribar a la consulta una mica nirviós per que la primera vegada de qualsevol cosa que, intueixes serà significativa, provoca incertesa. Llevat d’això, hi havia poca cosa més. Venia amb la càrrega emocional d’uns dies complicats per qüestions familiars i no tenia cap idea de com influiria en mi i en el massatge. En sortir si que hi havia canvis. Hi havia pau i relaxació, a més de dur amb mi totes les sensacions i tot el que el meu cos va percebre.

La sessió va ser un camí amorós i acollidor, em vaig sentir en tot moment acompanyat, segur, sense jutjaments ni prejudicis. El pas a pas de tot el procés el vaig viure i sentir com un regal delicat, amable i sensible que em guiava i m’introduïa gentilment en aquest altre estat que el cos, la ment, l’esperit, els sentiments i les emocions des de la primera alenada i la primera mirada fins entrar profundament en un altre nivell de consciencia que es fa fàcil amb la presència de na Llucia.

Hi va haver dues castes de moments que varen ser importants. Un es que vaig entrar en un altre espai interior molt fondo i tan diferent que fins i tot deixava, o així m’ho pareixia a mi, d’alenar, em com a despertava per fer una respiració molt profunda que em retornava a aquest estat de manera gairebé automàtica. L’altre que va durar uns segons és que hi ha parts molt sensibles del meu cos que generalment resisteixen a tota casta de manipulació, però la confiança en l’amorositat i la saviesa de les mans de na LLucia feren que en un instant passes per damunt de les meves pors. Em vaig rendir al moment que estava vivint i a na LLucia. La sensació més nova va ser entrar i estar tant de temps en aquest estat/espai de consciencia i de sentir i viure el cos des d’un altre pla.

El que me’n he duit a casa a més de la pau és haver-me rendit i confiar en na LLucia i deixar-me dur, fugir del control. Encara no sé com encaixar aquesta vivència, que encara és amb mi, en el meu dia a dia però si que roman aquest estat de confiança i de pau. Des d’el massatge hi ha més pau, més claredat emocional i de la sexualitat no sé ben bé que dir. Pot ser una connexió més intima i clara amb el meu desig.

Qualsevol persona inquieta i oberta de ment i d’esperit, capaç de deixar-se dur i de rendir-se, hauria de passar al manco un cop en la vida per les amoroses mans de na LLucia

M.T.

 

Llegué a la consulta algo nervioso porque la primera vez de cualquier cosa que, intuyes será significativa, provoca incertidumbre. Salvo esto, había poco más. Venía con la carga emocional de unos días complicados por cuestiones familiares y no tenía ninguna idea de cómo influiría en mí y en el masaje. Al salir sí que había cambios. Había paz y relajación, además de llevar conmigo todas las sensaciones y todo lo que mi cuerpo percibió.

La sesión fue un camino amoroso y acogedor, me sentí acompañado en todo momento, seguro, sin juicios ni prejuicios. El paso a paso de todo el proceso lo viví y sentí como un regalo delicado, amable y sensible que me guiaba y me introducía gentilmente en ese otro estado que el cuerpo, la mente, el espíritu, los sentimientos y las emociones desde la primera bocanada y la primera mirada hasta entrar profundamente en otro nivel de conciencia que se hace fácil con la presencia de Llucia.

Hubo dos clases de momentos importantes. Uno es que entré en otro espacio interior muy hondo y tan diferente que incluso dejaba, o así me lo parecía a mí, de respirar, me despertaba para hacer una respiración muy profunda que me devolvía a este estado de manera casi automática. El otro, que duró unos segundos, es que hay partes muy sensibles de mi cuerpo que generalmente resisten a toda clase de manipulación, pero la confianza en la amorosidad y la sabiduría de las manos de Llucia hicieron que en un instante pasara por encima de mis miedos. Me rendí al momento que estaba

viviendo y a Llucia. La sensación más nueva fue entrar y estar tanto tiempo en ese estado/espacio de conciencia y de sentir y vivir el cuerpo desde otro plano.

Lo que me he llevado a casa además de la paz es haberme rendido y confiar en Llucia y dejarme llevar, huir del control. Aún no sé cómo encajar esta vivencia, que todavía está conmigo, en mi día a día, pero sí que permanece ese estado de confianza y de paz. Desde el masaje hay más paz, más claridad emocional y de la sexualidad no sé qué decir. Puede ser una conexión más íntima y clara con mi deseo.

Cualquier persona inquieta y abierta de mente y de espíritu, capaz de dejarse llevar y de rendirse debería pasar, al menos una vez en la vida, por las amorosas manos de Llucia.

M.T.

 

 

Testimonio María, Yohan y Máximo (15-01-26)

María es una mujer muy fuerte en un cuerpo chiquito, durante el embarazo tuvo que oír opiniones de profesionales que le aseguraban que no podría parir por si misma. Ella confiaba en su fortaleza interior, tanto física como mental y también confiaba en su cuerpo y en la naturaleza. Se entregó al proceso de parto con determinación y, en los momentos que sentía que no podía más, encontraba un resquicio que la ayudaba a sostener la siguiente fase. Fue así durante horas, entregada al Planeta parto y su bebé avanzando tenazmente hacia la culminación del nacimiento. Recuerdo el coraje que mantuvo todo el tiempo, también su cara de sorpresa al coger a Máximo mientras salía de su cuerpo. Algo así como «¡No me lo puedo creer!, ¡está sucediendo!. Estaba tan inmersa en la intensidad de la experiencia, que cuando llegó ya estaba rendida al presente, sin tiempo ni espacio, ni ninguna clase de expectativa. Y de ahí hubo una explosión de felicidad, alivio, oxitocina, alegría,… todo a la vez. El regalo de la VIDA en todo su esplendor.

Fue un placer y un privilegio poder estar cerca de ella mientras atravesaba el umbral, como una Diosa.

Lucía fue un ángel para mí durante mi parto (un gran apoyo también antes y después del mismo). Ella sabía en cada momento qué necesitaba. Me sostuvo, me aconsejó y me cuidó con entrega. Tenerla a mi lado me dio la seguridad y la fuerza necesaria para seguir sosteniendo el parto natural por el que estaba apostando. Creo que sin ella habría acabado optando por la epidural (que, a priori, nunca fue mi deseo).

Conseguí el parto que deseaba, mi bebé nació súper fuerte y yo no necesité ninguna intervención. Lucía fue la mejor compañía en el momento más importante de mi vida. Informó a mi familia de cada progreso, de modo que los sostuvo a ellos también durante las 12 horas que duró mi parto. Toda mujer debería tener una Lucía en su parto. Antes de entrar a la sala definitiva de paritorio me dijeron que sólo podía acompañarme una persona, mi marido estaba muy nervioso, así que la elegí a ella y… ¡Menos mal! Lucía, GRACIAS una y mil veces.

El masaje tántrico y la espiritualidad

La mayoría del tiempo no somos conscientes de los anhelos profundos de nuestro Ser de ser visto, de poderse expresar y de cumplir su propósito de corazón en este viaje que llamamos vida. Cuando nos abrimos a romper nuestras corazas, la energía brota irrefrenablemente desde el interior, como rompiendo las compuertas de una presa de agua que quiere seguir siendo río y fluir por los caminos hacia el mar, su verdadero hogar. Entonces la transformación es inevitable y podemos rozar nuestra divinidad encarnada en este cuerpo.

Es maravilloso ser testigo de un proceso potente de movimiento hacia el propio Ser.

Para mí ha sido una experiencia radicalmente opuesta a lo que esperaba de una sesión de masaje tántrico.

Nunca imaginé lo que estaba a punto de vivir, ¡ha sido algo increíble! Va mucho más allá de lo sensorial, es una experiencia espiritual y transformadora.

Gratitud infinita Llucia por acompañarme desde el corazón, durante este mágico viaje.

S.

Mi querido hermano José Luis (13-04-25)

La partida de mi querido hermano mayor José Luis fue muy repentina y, por eso mismo, para todos los que le queremos, el dolor está siendo más difícil de digerir, especialmente para sus cuatro hijos y para su pareja, su gran Amor.

A pesar del tiempo pasado, sigo con estupor y una sensación de que no puede ser real, es un hueco enorme porque no parecía que fuera el momento. Esa parte de mi que está aprendiendo a aceptar todo lo que la vida trae como fuente de aprendizaje y sabiduría, quiere rebelarse y negar y quejarse,… no es justo que se fuera tan pronto. Aunque se, que este sentimiento, es el dolor en el corazón de los que le añoramos.

Mi hermano José Luis siempre ha sido grande, cuando nació pesó unos 4’5 kilos y mi madre contaba su parto como una gesta que, aunque costosa, le produjo gran alegría. Era un bebé hermoso, rubio blanco mallorquín, de esos que parece que ya tienen 4 meses al nacer, siempre sonriente y buen comedor y, como era el primero de su generación, tanto de la familia materna, como de la paterna, durante 1 año fue el rey del mambo… hasta que empezaron a nacer primos y hermanas. Pero nunca perdió el brillo de saberse querido y «porque yo lo valgo», rezumaba seguridad, seguramente incluso cuando no siempre la sintiera.

Fue el ojito derecho de mi madre, tenían cosas en común: fuerte carácter, gran personalidad y un corazón generoso, que rebosaba por todos los costados. Después de él vinimos tres hermanas pequeñas que le dotaron de un papel protector y de gran capacidad para lidiar con el género femenino y nuestras infinitas variaciones de personalidad. Cuando falleció nuestra hermana pequeña, él tenía 15 años y supo acompañar a mis padres con madurez, en momentos que fueron muy duros para todos.

Tenía una inteligencia fuera de lo común, desde niño, su comprensión de las cosas era extraordinaria y su memoria llegaba a unos niveles que parecían inhumanos. Los amigos le llamaban «El Boss».

Le podías preguntar sobre cualquier cosa y cualquier tema y, en la época que no había Internet, el solo era como una enciclopedia ambulante. Lector empedernido y sobre gran variedad de temas, desde los más sesudos hasta los más estrambóticos (como la ciencia ficción, que alimentaba su inteligencia con futuribles que en breves años se hicieron reales), a mi hermana y a mí nos llegaban de forma natural sus aficiones, que nos nutrían de forma más completa de lo común. Era imposible jugar un «Trivial» contra él, aún recuerdo una vez que le tocó turno y respondió todas las respuestas correctas de una sentada, con preguntas que parecían imposibles de conocer, del estilo: ¿Cuál era el nombre de la peluquera de la película «El Padrino»? y tu pensabas «esta no se la sabrá»… craso error, porque si una vez había leído en alguna revista algo sobre esta peluquera, sabía como acceder a los cajones de la memoria y traerlo al presente, como si nada, sin esfuerzo, sin mermar espacio para cosas nuevas y verdaderamente importantes.

Cuando aparecieron los primeros ordenadores enseguida les vio el potencial a todos los niveles y aprendió a montarlos, desmontarlos, arreglarlos, mejorarlos y, evidentemente, a utilizarlos,… por lo que la enciclopedia viviente se amplió hasta el infinito y más allá. En su generosidad, dedicó parte de su vida a arreglar y mejorar los ordenadores de todas las personas que se cruzaban en su camino y es algo que le podría haber reportado muchos beneficios ya que, contados profesionales tenían esos conocimientos, que adquirió por su propia cuenta, pero lo hizo siempre de forma gratuita, altruista y hasta altas horas de la madrugada.

Cuando era joven era un chico simpático, deportista, seductor (especialmente con la palabra), muy amigo de sus amigos, que ejercía de hermano mayor con benevolencia  y protección. También era explosivo, a momentos podía parecer Thor, el Dios del Trueno, con tridente y todo… y tal como se encendía, se apagaba. Siempre fue incapaz de sentir rencor por nada y nadie le podía tener rencor porque su generosidad y paciencia, excedían con creces esos momentos expansivos de su energía (por cierto, rasgo que cogió de mi madre y que heredamos otros miembros de la familia).

A pesar de que tenía cinco años más que yo, compartimos muchos juegos: «Juegos reunidos Jeyper», «Scalextric», «botones», «monta caballo», «mate», «canicas»… heredé su bolsa de bolas de cristal de todos los colores e hice honor a lo que me enseñó, conservando y ampliando la colección.

Como era fuerte, me llevó en brazos las veces que me rompía algún hueso y había que subir un 4º piso sin ascensor. Cuando era posible, me protegía de las broncas de mi madre después de yo meter la pata hasta el fondo,… siempre podía contar con él y compartirle mis cuitas.

A medida que fue creciendo mantuvo su tendencia a los excesos: le gustaba charlar, comer, fumar, reír, cantar,… todo lo hacía a lo grande. Nadie cantaba mejor la canción «El moro Muza sale de su tumba», de niña casi le veía salir de la tumba cuando llegaba al «ja, ja, ja, ja, ja» con su voz de Bajo super potente. Ahora se la saben, además de sus cuatro hijos, sus tres nietas.

Tenía un sarcasmo que, como buen Escorpión, le gustaba relucir. Le encantaba meterse conmigo porque le hacían mucha gracia mi credulidad e ingenuidad de hermana pequeña. En cierto sentido me preparó para muchas cosas de la vida porque desde él, siempre me llegó acompañado de ternura.

Fue el primero de la clase, el primero de las notas de reválida de toda España, el primero en edad de empezar la carrera de «Ingeniero de caminos y puentes» (así creo que se llamaba antes),… el primero en tener un hijo con solo 20 años.

Esa carrera universitaria se la impusieron los adultos que le rodeaban, bajo el pretexto de que alguien tan inteligente tenía que estudiar lo que se consideraba la carrera más difícil del momento, nunca le gustó y ser padre acabó siendo la razón perfecta para dejar unos estudios que no le motivaban y ponerse a trabajar de su pasión: dar clases particulares y conseguir que otras personas, pudieran comprender lo que para él era tan fácil. Evidentemente su especialización eran las asignaturas difíciles, de las carreras complicadas, especialmente de ciencias, aunque sabía transmitir conocimientos sobre cualquier tema y en cualquier nivel. Si aparecía una asignatura nueva e incomprensible, hasta los profesores de Universidad le consultaban a él, le encantaban los retos de comprender y transmitir esos conocimientos. Los cientos de alumnos que pasaron por su aula y lograron toda clase de éxitos que, a veces parecían imposibles, dan fe de toda esa generosidad y sabiduría.

A pesar de ser padre muy joven, supo coger su responsabilidad, siempre trabajó horas infinitas, en parte motivado porque era algo que le apasionaba. Tenía una manera muy curiosa de sostener los momentos difíciles: su enorme capacidad de abstracción. Podía estar rodeado de niños pululando, con una televisión encendida, con una conversación a su lado,… y estar en su mundo interior, resolviendo una entelequia, en el sentido filosófico de la palabra, y mantener una Paz de Buda ya que, realmente, habitaba momentáneamente en otro mundo. Hasta que decidía volver bajar a tierra. A veces, era capaz de parecer que te estaba escuchando y, algún síntoma banal, de demostraba que en ese momento su cuerpo estaba ahí, pero su mente no.

Alrededor de mis 30 años coincidió que mi hermano se separó de su mujer, la madre de su hijo y su hija mayores, yo me acababa de separar, con una crisis personal importante y, mi amiga del alma desde que teníamos 13 años, también se separó. De forma casual empezamos a salir los tres, solteros y sin compromiso y, de forma sorpresiva, ellos dos se enamoraron perdidamente, ¡Dos de mis personas preferidas se hicieron pareja! Se acabaron casando, tuvieron 2 hijos y han vivido una de las relaciones más largas (34 años juntos) y hermosas que nunca he conocido.

Se han mantenido siempre muy cerca de mi corazón, haciendo piña, junto con mi hermana y su pareja, compartiendo las responsabilidades filiales cuando mis padres se hicieron mayores y requerían de nuestros cuidados, haciendo equipo y desarrollando entre nosotros la amistad, más allá de nuestra relación de hermanos.

Lo hecho de menos, constantemente me viene algo a la cabeza que me gustaría contarle, o que me gustaría pedirle. Hecho de menos su risa, su sarcasmo, su abrazo, su generosidad. Literalmente es un hueco enorme.

Me siento privilegiada por sentir su amor, con todo lo que me ha enseñado y hemos compartido. Es un hermano de padres y es un hermano del Alma.

Mi corazón sabe que él está bien y está cerca de todos los que le queremos tanto. Agradezco profundamente su presencia en mi vida y espero que su guía, desde el otro lado, me ayude a ser más sabia.

T’estim per sempre germanet!.

 

El masaje tántrico y tu mundo interior

No hay edad y no hay idioma que pueda impedir la reconexión. El mejor viaje que podemos emprender es hacia nuestro interior, no se trata de palabras bonitas o conceptos huecos, se trata de un mundo inexplorado o explorado solo superficialmente. Y es un mundo muy rico y abundante, con capas y capas de profundidad que llevan a Universos enteros. No es teoría, es vivencia. Y afecta a nuestro cotidiano, porque cuando se despliega la energía dormida o bloqueada, abre nuevas posibilidades para la paz y la alegría.

 

El masaje tántrico es un bien humano muy valiente e importante.

Pero, como sucede en muchos casos, requiere de una especialista con experiencia y con personalidad.

Llucia tiene todo esto.

Te ayuda a llegar a otro mundo, que es tu mundo interior, con su personalidad positiva y su seguridad para guiarte en este camino.

Desde el primer momento tienes toda la confianza en su profesionalidad y le das el mando.

Sales con muy buenas sensaciones y lleno de energía.

T.

Testimonio de Verónica, David y Gael (10-05-24)

Esta familia tiene una energía de amor muy bonita que se transmite en la foto del primer cumpleaños de Gael. Estar cerca del corazón de una mujer y acompañarla en su maternidad es un privilegio. Es ella la que transita cada fase y sortea las dificultades, solo queda poner Presencia, escucha y corazón. Verónica me dio una lección de coraje y me emocionan sus palabras. Para ellos, como familia, fueron momentos difíciles y me alegro mucho de que todos se encuentren bien en la actualidad.

Contar con Llucia como doula fue uno de los mayores aciertos en un momento profundamente intenso para nuestra familia. Justo la semana en que nuestro hijo Gael decidió nacer, mi suegro sufrió un derrame cerebral. Mi pareja y yo estábamos física y emocionalmente agotados, llenos de preocupación, y aun así, gracias a la presencia amorosa y sabia de Llucia, pudimos vivir un parto hermoso.
Desde que llegó, Llucia nos sostuvo con una calma impresionante. Nos brindó masajes que aliviaron el dolor y la tensión, pero sobre todo nos dio contención, presencia y confianza. Supo leer cada momento y acompañarnos con respeto y sensibilidad, sin invadir, pero siempre estando ahí con todo su saber y su corazón.
El parto fue muy rápido y Gael nació maravillosamente. Estoy convencida de que la energía de Llucia, su apoyo firme y sereno, y su experiencia, fueron clave para que ese nacimiento se viviera con tanta belleza y paz, a pesar del contexto tan difícil que estábamos atravesando.
No tengo más que palabras de gratitud. Llucia no solo fue una doula: fue una guía, un sostén y una presencia luminosa en uno de los momentos más importantes de nuestra vida.

Viaje de restauración con el masaje tántrico

Hay personas que, a través del masaje tántrico, consiguen atravesar capas de la personalidad para entrar profundamente en dirección a su esencia, entonces la energía despliega de forma creativa la capacidad de restaurar patrones energéticos estancados.

La experiencia ha sido muy nutritiva, una primera toma de contacto con el tantra.

Durante el trabajo pasé por diferentes estados y emociones, aún hoy me cuesta discernir, pues el viaje fue largo y transité por muchas vivencias diferentes.

Lo principal sería que me pude centrar en la experiencia física y no estar tanto en la mente o anticipando lo que iba a pasar, cosa que me suele pasar, es decir, que me pude dejar llevar por la experiencia y fluir con ella, esto me ayudó bastante.

La respiración fue importante y me daba cuenta en los momentos en que retenía la respiración y volvía a recuperarla.

En lo emocional fue muy placentero y los momentos que toqué con el dolor fue para acercarme a memorias guardadas en diferentes lugares de mi cuerpo, memorias mías, pero también anteriores.

En lo energético pude sentir la energía en diferentes lugares en el cuerpo, pero especialmente al final de la sesión en la zona del sacro sentía la energía circular allí como un motor que se hubiera puesto en marcha después de mucho tiempo parado, fue muy bueno pues normalmente me cuesta percibir la energía en los chakras de la parte baja del cuerpo.

Me vinieron imágenes de lugares más oceánicos, así como también de percibir una flor en el desierto que se abría en mí, unas alas desplegándose en mi espalda, una sombra negra que se empezaba a disipar en mi vagina, unos ríos de luz en mis muslos y otras imágenes… todas ellas con significado y significantes para mí.

El viaje fue para restaurar una parte de mi relacionada con mi autocuidado, desde un lugar amoroso y sobre todo respetuoso, revisar y atender como con-tacto conmigo. Cuidarme desde la piel y la sutilidad.

Entender lo sagrado de mi intimidad y de dar permiso, respetándome desde ahí. Ahora comprendo que el primer viaje de sanación de mi sexualidad es conmigo. En los días posteriores he sentido un poco más de energía para las cosas del día a día, más alegre y más creativa. En el con-tacto descubriendo nuevas formas en la intimidad conmigo.

He incorporado un pequeño ritual después de la ducha, que quiero darle continuidad. Te quería agradecer la entrega, me sentí tratada con mucho cuidado y respeto en todo momento. Te sentí muy al servicio del trabajo cosa que me permitió confiar, fluir y entregarme a la tarea. Se que aún tengo mucho viaje por realizar, este solo es el principio.

Muchas gracias.

R.

Las revelaciones en el masaje tántrico

Esta mujer tiene mucho trabajo personal hecho y muy buena conexión con su corazón, entonces emerge una experiencia de gran profundidad y transcendencia. Al haber entrega, buena respiración, intención neutra, cuerpo energético libre,… sucede el milagro y puede tomar infinidad de formas. Las revelaciones son personales e intransferibles y difíciles de expresar con palabras. Aquí van las suyas:

Recibir masaje tántrico fue para mi una experiencia reveladora, de conexión con el mas allá, con el todo que es la nada. Se abrió en mi el puente hacia el cielo.

Me sentí muy bien informada sobre lo que iba a pasar y eso me ayudó a calmar la mente, después fuimos a la sala de masaje que estaba muy caliente y acogedora para todos los niveles de mis sentidos y, desde ahí, el tacto y la atención fueron con mucha Presencia.

Pude soltar la mente y meterme en las sensaciones corporales que se despertaban, poco a poco mi corazón se iba abriendo más, las emociones fueron más intensas y el amor más grande. Un amor hacia a todo, sentí como me había conectado a la electricidad de la vida, a la fuente de la vitalidad.

Los siguientes días sentí una ligereza tremenda, una conexión con una sabiduría alta y una sensación clara sobre mi camino en la vida.

H.

La danza de la energía con el masaje tántrico

Cuando hay entrega desde todas las partes, surge el juego de las energías como una expresión de lo divino en la tierra. Fluye fácil el movimiento exacto, con una coordinación que parece una coreografía ensayada y solo es pura Presencia.

Entonces el placer es la propia experiencia de conexión.

Llucia y Maytechu, Dakinis, Diosas y Guías…

El viaje experiencial de Brahma y Sarasvati, es un espacio creado con vuestra generosidad y amor, en él me habéis acompañado para que descubra un Universo maravilloso, donde mi cuerpo y mi energía me han llevado a viajes increíbles.
En esta experiencia, donde hemos unido tacto y consciencia, se ha creado una danza maravillosa donde la energía de los tres se ha hecho una, y no se si he sido Daka o Sadhak.
Poder participar en este viaje donde había tanto amor ha sido increíble.
Un gran abrazo a las dos.
O.

Las visiones en el masaje tántrico

Hay una inocencia preciosa cuando tenemos una experiencia por primera vez, sobre todo si vamos sin expectativas. Entonces, desde la presencia plena, podemos dejarnos caer en la inmensidad de la expansión de la consciencia. Y los regalos pueden venir de múltiples formas: sensaciones como una gran PAZ, conexiones con el sentido de la vida, o visitas de Seres de otros planos que traen un mensaje… Y, aunque no entendamos, desde nuestra experiencia terrenal, el significado de ciertas cosas, podemos confiar que este se nos será revelado en algún momento posterior, de la forma más insospechada.

Para mí ha sido como un estado de trance hasta llegar a ver la cara de un felino muy grande con la cara pintada, tenía una mirada intensa y sentí que venía a ver lo que yo estaba haciendo…

Me he sentido siempre muy cómodo, así como me has ayudado con todas las inquietudes ha sido muy fácil.
Sentí que tenía que pasar por todo eso.
Creo que en algún momento sentí mareo.
A lo mejor lo que venía a buscar era lo de conectar con la vida, conectar y confiar.
Es posible que me haya abierto a ver las cosas de otra forma.

Ha sido una experiencia liberadora, un viaje para los sentidos, una conexión diferente, un ritual único.

M. J.