Recordar quiénes somos y el masaje tántrico

Hay una gran belleza en recordar quiénes somos y de dónde venimos, quitarnos las capas de la personalidad para ir a la esencia. Redescubrir cuanto espacio hay dentro, cuanta paz nos habita,… conectar con nuestro estado natural de gozo y apertura de corazón. Me encanta ver la sorpresa en la expresión de quién, habiéndose entregado con confianza a lo desconocido, descubre la maravilla de su propio Ser.

Me siento honrada por canalizar el Amor Universal y darle expresión en esta tierra a través del cuerpo físico y sus campos energéticos.

 

La curiosidad por experimentar un masaje de este tipo me llevó a realizar una búsqueda por diferentes webs. Descartadas las que, claramente, disfrazaban lo que era un simple servicio erótico con el masaje tántrico, me decidí a hablar con Llucia Mir.

Su web me pareció muy seria y didáctica; pero había algo que me decidió a contactar con ella, su mirada. Una mirada que sin conocerla aportaba una sensación de amabilidad y confianza. Sensación que, evidentemente, se confirmó una vez que quedé con ella.

Los nervios de hacer una inmersión dentro de lo desconocido desaparecieron de repente. Llucia es una gran acompañante, respetuosa, compasiva y sensible.

Desde el momento de empezar el masaje, la respiración, la relajación y el tacto consciente me fueron llevando a un estado de paz y tranquilidad que nunca había experimentado. Un viaje alucinante y en cierto modo iniciático.

Me invadió la sensación de estar flotando, ingrávido, dentro de un líquido acogedor y primigenio; conectado con mi cuerpo por la respiración. Y dirigiendo mi respiración, Llucia me guió con sus manos por el primer paso de un camino que acabo de empezar y que no sé dónde me llevará.

Gracias Llucia por hacer de guía y acompañante en el inicio de este camino de conocimiento, sensaciones y gozo.

«¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él.”
(Las enseñanzas de Don Juan. Carlos Castaneda)

M.M.

LLucia Tantra MallorcaTestimonio original en catalán:

 

La curiositat per experimentar un massatge d’aquest tipus em va portar a fer una recerca per diferents webs. Descartades les que, clarament, disfressaven el que era un simple servei eròtic amb el massatge tàntric, em vaig decidir a parlar amb Llucia Mir.

La seva web em va semblar molt seriosa i didàctica; però hi havia alguna cosa que em va decidir a contactar amb ella, la seva mirada. Una mirada que, sense conèixer-la, aportava una sensació d’amabilitat i confiança. Sensació que, evidentment, es va confirmar una vegada que vaig quedar amb ella.

Els nervis de fer un capfico dins el desconegut varen desaparèixer de cop. Llucia és una gran acompanyant , respectuosa, compassiva i sensible.

Des del mateix moment de començar el massatge, la respiració, la relaxació i el tacte conscient em varen anar portant a un estat de pau i tranquil·litat que mai havia experimentat. Un viatge al·lucinant i en certa manera iniciàtic.

Em va envair la sensació d’estar flotant, ingràvid, dintre d’un líquid acollidor i primigeni; connectat amb el meu cos per la respiració. I dirigint la meva respiració, Llucia em va guiar amb les seves mans per la primera passa d’un camí que tot just acabo de començar i que no sé on em portarà.

Gràcies Llucia per fer de guia i acompanyant en l’inici d’aquest camí de coneixement, sensacions i goig.

«¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él.”
(Las enseñanzas de Don Juan. Carlos Castaneda)

M.M.

La conexión espiritual y el masaje tántrico

No importa tener experiencia previa a la hora de recibir un masaje tántrico, si se entra en estado de Presencia y se respira profundamente, pueden surgir regalos inesperados, en formas insospechadas. Cuando cada célula de nuestro cuerpo está llena de oxígeno, toda nuestra atención puesta en el presente y tenemos un montón de energía circulando por todo el cuerpo… entonces sucede la CONEXIÓN… que puede experimentarse de múltiples maneras. Por eso cada viaje es único, por eso cuando te entregas con confianza y sin expectativas, sucede la magia.

Había leído sobre el masaje tántrico, pero no lo había experimentado. Quería encontrar una Shakti auténtica y no confundirme con una masajista erótica que se vende como si hiciera masaje tántrico.
Al final contacté con Llucia que me explicó en que consistía el masaje y luego me guio en todo momento, sobre todo en la respiración, que es fundamental.
Quiero compartir lo que experimenté. Fue un masaje sin prisas, muy gratificante, emotivo, placentero y relajante.
Lo que más destacaría es el sentir circular la energía por todo el cuerpo y, al final, la conexión que tuve con mis padres ya fallecidos, a los cuales pude abrazar con una sensación de Paz y gratitud.

Gracias Llucia

M.P.

abrazo masaje tántrico

El poder del abrazo y el masaje tántrico

Solo desde la entrega más total y más inocente, sucede la magia… un cuerpo vibrante, como un instrumento musical tocado por los Dioses.

Respirar y dejarse Ser, sentir y mirarlo todo con los ojos de niña, sabiendo que la propia luz necesita brillar de dentro a afuera… igual que una estrella. Atravesar toda la gama de emociones, incluido el miedo, saboreando el PLACER de sentirse viva.

Somos canales al servicio de la Vida, nada más y nada menos

La compasión (pasión compartida) que desde el primer momento encontré en los ojos de Lucía.

La seguridad de poder quitarme una a una todas las corazas y ser yo misma, conmigo misma, sin la necesidad de cumplir ninguna expectativa (ni de cara a los demás, ni de cara a mí).

Darme por completo a la respiración, sabiendo que únicamente a través de ella y las amorosas manos guías de Lucía, llega el encuentro con mi yo más íntimo, con mis raíces más profundas en las que todos los sentimientos conviven, donde alegría y pena se confunden.

Un yo íntimo en forma de pequeña luz, donde nada es juzgado, donde los motivos no tienen importancia, donde me abrazo a mí misma tan intensamente que poco a poco la pequeña bola de luz crece con una fuerza inconmensurable. Una fuerza que en forma de energía impresionante recorre todo mi cuerpo, le hace vibrar, le llena de vida, de fuerza, de emociones, de empoderamiento, de mí misma, de amor…

Y me siento agradecida y feliz de recuperar conciencia de que mi «yo» más íntimo es mi «yo» más externo… Gracias Lucía por acompañarme en el camino, por los abrazos externos, que son los abrazos internos conmigo misma.

M.

Texto original:

La compassió (passió compartida) que des del primer moment vaig trobar en els ulls de na Llucía.

La seguretat de poder llevar-me una a una totes les cuirasses i ser jo mateixa, amb mi mateixa, sense la necessitat de complir cap expectativa (ni de cara als altres ni de cara a mi).

Donar-me per complet a la respiració, sabent que únicament a través d’ella i les amoroses mans guies de na Llucía, arriba la trobada amb el meu jo més íntim, amb les meves arrels més profundes on tots els sentiments conviuen, on alegria i pena es confonen.

Un jo íntim en forma de petita llum, on res és jutjat, on els motius no tenen importància, on m’abraço a mi mateixa tan intensament que poc a poc la petita bolla de llum creix amb una força incommensurable. Una força que en forma d’energia impressionant recorre tot el meu cos, el fa vibrar, l’omple de vida, de força, de emocions, d’empoderament, de mi mateixa, d’amor…

I em semto agraïda i feliç de recuperar consciència de que el meu «jo» més íntim és el meu «jo» més extern… Gràcies Llucía per acompanyar-me en el camí, per les abraçades externes, que són les abraçades internes amb mi mateixa.

M.

 

Testimonio Joana, Pedro y Rita (16-06-22)

Esa mirada del bebé hacia su madre, lo dice todo. ¡Cuanta belleza en una sola expresión!.

Joana entró en el Planeta parto y se mantuvo en él durante todo el proceso, con unos sonidos que eran como su mantra y con una actitud absolutamente perseverante. Pedro estaba entregado a conseguir que todo funcionara, que Joana estuviera confortable, que el equipo nos sintiéramos como en casa y, en parte, alucinado por la intensidad de la experiencia. Qué difícil es para el padre sostener todo el entorno, viendo que no le puede ahorrar ni un milímetro de recorrido a su mujer de parto, ni a su hija abriéndose paso.

Fue todo muy emocionante, un parto que notas que se convierte en un rito de iniciación, en algo que marcará un antes y un después en esa familia. Y ahí está Rita, aterrizando en el Planeta tierra y absolutamente fascinada por la experiencia vivida.

Aquí están brindando y estas son sus palabras. Las mías son GRACIAS.

parto en casa con doula

 

Mi parto en casa

Antes de quedarme embarazada ya tenía muy claro que quería parir en casa.
Cuando estaba de dos meses fuimos con Pedro, mi pareja, a conocer a Mikel Mantxola uno de los mejores comadrones de Mallorca y con gran experiencia. Él siempre forma equipo con dos doulas más, y en mi caso elegí a Llucia y a Jaja.

Entonces pasaron los meses y llegó el día del parto y mi viaje y transformación comenzó.
Fue una experiencia de lo más emotiva, salvaje, fuerte,… nunca pensé poder pasar y experimentar todo lo que viví.

Creo que la experiencia de parir en casa enriqueció mucho más todo el proceso, además sentí que los pasos del nacimiento de mi bebé los daba yo.

Una de las claves más importantes en ese momento es que te dejen hacer y a la vez la escucha constante. Que te acompañen en tus decisiones en todo momento y te puedan mostrar opciones y caminos si te sientes estancada, eso es una bendición.

Este es el trabajo de las doulas, fue tan bonito, me sentí tan afortunada, tan acompañada, entendida, que el dolor, cada contracción y, en general, el proceso se sentía mejor. Esto es la delicadeza del acompañamiento.

Y Mikel, como buen profesional, controlaba desde otro lado de vez en cuando como iba todo, respetándome también y vigilando como estaba el bebé y como estaba yo a lo largo de este viaje, lo que hacía que cada vez que hablaba con él y me informase de todo, me quedaba más tranquila y con más confianza para seguir el proceso.

Fueron 14 horas de parto aunque yo perdí la noción del tiempo.
Pasé por muchas fases y las pude sentir, soy una persona que me cuesta perder el control y dejarme ir, pero puedo decir que parir en casa favoreció completamente mi estado, no me imagino en el hospital pudiéndome soltar así como lo hice.

Llegó la recta final, se acercaba el expulsivo, allí fue cuando empecé a tomar más tierra y Mikel puso toda su energía para ese momento, empezaba la fiesta 🙂 animándome, al igual que mi pareja y las doulas, ¡sentí esa fuerza!

Y de repente, que final por Dios! Que final tan feliz! y cuanta belleza! entre sangre y demás líquidos la naturaleza se expresaba con toda su grandeza, EL PARIR!

Estoy muy agradecida a todo el equipo, porque miro para atrás y fue espectacular todo el recorrido y hacerlo de esta manera tan natural, ¡me ha llenado el corazón para toda la vida!

Mi hija ahora tiene 4 días, tiene una cara de paz y ¡es tan tranquila! Creo que tiene que ver con el parir natural y poder hacerlo en tu casa con gente que te da amor y confianza, todo tiene sentido…

Y este fue mi viaje, el más bonito del mundo.
Gracias Llucia, Jaja y Mikel.

Joana

testimonio parto con doula

Testimonio Laura, Juan Carlos y Abril (26-04-22)

Recuerdo las horas en penumbra en casa de Laura, con la música y los olores… recuerdo que en un momento dado prefirió el silencio para continuar inmersa en sus sensaciones… recuerdo el apoyo que le daba Juan Carlos, con cierta expresión de «no me lo puedo creer» al ver la intensidad de la experiencia. Pasaron las horas, primero en casa y luego en el hospital, avanzando gradualmente de forma firme y continua.

Luego de poner la epidural, que es una herramienta de gran ayuda, lo que está claro es que el parto aún no ha acabado y, si en cualquier parto el coraje se necesita desde el primer minuto, seguramente aún es más necesario cuando las cosas no salen cómo las habíamos imaginado.

Laura demostró en todo momento ese coraje y atravesó el umbral hasta tener a su querida hija Abril entre sus brazos.

Y esa es su historia de AMOR que tuve el placer de acompañar.

 

Abril decidió llegar al otro lado de la piel el 26 de abril a las 7h de la mañana. Empecé con contracciones en la madrugada del día 25… eran cada 20 minutos y cuando venían me centraba en la respiración profunda… y en hacer alguna meditación.

Al llegar la mañana se espaciaron un poco y fueron más irregulares, así que mi pareja y yo salimos a dar un paseo… Llucia ya estaba al tanto de todo y me iba escribiendo para saber como seguía… Nos dijo que seguramente las contracciones se volverían a activar por la tarde-noche y así fue.

Sobre las 6h de la tarde decidimos llamar a Llucia pues las contracciones empezaban a ser intensas. Ella al escuchar mi voz supo enseguida que la dinámica era muy diferente a la primera vez que hablamos por teléfono por la mañana. Cuando llegó a casa, fue un momento muy emotivo y me abrazó muy fuerte, eso me transmitió mucha seguridad. Del tiempo que estuvimos en casa tengo muy buen recuerdo, a pesar que las contracciones cada vez eran más intensas y seguidas, había una atmósfera de paz y calma, con la música, el difusor, mi pareja dándome la mano y Llucia aplicándome calor en la zona lumbar, dándome masajes y ayudándome a hacer diferentes posturas según lo que me pedía el cuerpo en cada momento, y respirando.

Decidí que era el momento para ir al hospital, Llucia nos acompañó para que todo fuera más fácil. Al llegar allí eran como las 10h y pico de la noche y me recibió Ángela, una comadrona que conocía de las clases de preparación al parto. Tuvimos mucha suerte porque No puso ninguna pega para que Llucia se quedara con nosotros, a pesar de que nos habían dicho que en estos momentos sólo podíamos tener un acompañante.

Al ponerme los monitores todo estaba bien y cuando me miraron, estaba dilatada de 4cm y las contracciones eran bastante intensas, pero yo seguía haciendo las vocalizaciones con la A que había aprendido en «canto carnático». Mi idea era hacer la dilatación en la bañera pero, justo estaba ocupada, así que Ángela nos ofreció ir a nuestra habitación para que, mientras, me pudiera meter en la ducha y al estar lista la bañera poder ir a ese paritorio directamente.

Así lo hicimos y Llucia seguía con nosotros, ayudándome en todo. Me metí en la ducha y me alivió durante un rato, después quise salir y estuvimos haciendo diferentes posturas en la habitación…Recuerdo que Ángela iba viniendo para ver cómo estaba y como iba todo y en una de estas dije que no podía más… que quería la epidural ya… Ella me animó a continuar con mi plan de parto, ya que la bañera ya estaba disponible pero para mi era demasiado intenso. Me hizo un tacto y estaba de 7cm. Yo insistí en que quería la epidural, así que fuimos al paritorio para poder ponérmela.

En ese momento, Llucia se fue para casa, ya que nosotros nos quedábamos en paritorio con la matrona. Su apoyo y su ayuda fueron vitales para mi, sobre todo el poder estar relajada de estar acompañada por una persona con tanta experiencia. Si volviera a estar embarazada, repetiría sin dudarlo estar acompañada por ella.

Al ponerme la epidural empecé a temblar y estuve con esos temblores gran parte del tiempo, era un efecto de la epidural, pero la verdad es que fue un alivio y pude descansar. Al cabo de poco Ángela me hizo un tacto y ya estaba de 10 cm y en ese momento, justo se rompió la bolsa. Nos dijo que aprovechásemos para descansar un poco antes del expulsivo.

Eran la 1h de la mañana y estuvimos unas dos horas en la fase pasiva antes del expulsivo… Me empezaron ganas de ir al baño, pero no de empujar… Intenté hacer pipí pero debido a la epidural no me salía y me tuvieron que sondar. En el expulsivo probé primero con la silla de partos, luego de pie con las lianas y finalmente en la camilla en diferentes posturas y respirando al empujar… pero nada de todo eso parecía ir bien así que, muy a mi pesar, empecé a pujar en apnea ya que Ángela, la comadrona, me lo recomendó y fue a llamar a Marita, la ginecóloga.

Abril se había quedado encajada en el 3er plano de la pelvis y no había manera de que se moviera… Esta fue la peor parte, yo estaba agotada de empujar y cuando hacía dos horas que había llegado la ginecóloga, no se había movido del sitio. Y además tenía que empujar semi-tumbada con las piernas en las perneras, ya que así era como más avanzaba ella… Abril estuvo bien en todo momento, pero llevaba horas empujando y al ver que seguía sin salir, doliéndome en el alma pedí para utilizar la ventosa, pues no tenia más fuerzas… Marita me animó a que lo intentará 2 veces más con la siguiente contracción pero no había forma, así que utilizaron la ventosa para ayudar a Abril. No sé si se dieron cuenta antes o ya al sacar la cabecita,  pero llevaba la cabeza de lado (en transversa), por eso costó tanto…. 4 horas sin parar de empujar. Luego de otro empujón ya salió todo su cuerpo y me la pusieron encima de mi barriga, aun recuerdo el calorcito que noté al tenerla conmigo.

Nació a las 7:06h de la mañana…. Desde que empezó la primera contracción llevaba 27 horas de parto. Yo había pedido cortar el cordón umbilical al haber salido la placenta, pero no fue posible porque me estaba empezando a desangrar debido al desgarro que tenía. Sentí mucha pena… pero no podían esperar más.

Luego el alumbramiento de la placenta fue natural, sin oxitocina, como había pedido en mi plan de parto. Yo estaba tan agotada que no podía casi coger a Abril, recuerdo mirarla e intentar cantarle su canción y la de «Hola mi vida, mi cielo», pero me costaba muchísimo. A todo esto, Juan Carlos y yo nos miramos y decidimos decantarnos por el nombre de Abril. Mientras tanto me cosían los puntos y yo recuerdo pedir que me ayudarán a ponérmela al pecho, pero me dijeron que mejor al acabar de coserme… llevaban una hora y yo estaba preocupada por si luego no iba bien la lactancia. Al final me la enganché como pude y ella empezó a mamar. Sin duda no fue el parto que yo había imaginado, ni el que yo deseaba, pero se intentó respetar al máximo mis peticiones y fue lo que necesitó Abril para estar con nosotros al otro lado de la piel.

parto con pareja y doula

Testimonio Tina, Cristian y Lía (19-07-20)

Antes de conocer a Tina, me llegó el periplo que estaban viviendo para conseguir venir a parir a Mallorca ya que el mundo cambió justo cuando lo tenían todo a punto. Así que ya antes de ponerse de parto tuvo que utilizar todos sus recursos de coraje y confianza para acercarse a su sueño. Es de esas veces que te das cuenta que si las personas se enfocan en aquello que desean de todo corazón, la vida les acaba recompensando.

Y se puso de parto, lentamente subiendo la intensidad, mientras iba llegando el día. Ella estuvo cómoda siendo acariciada por la luz del sol y tuvo el apoyo precioso de su marido, mientras Jaja y yo como sus doulas y Mikel como comadrón, aportábamos nuestras herramientas y acompañamiento para facilitarle las cosas. Tina necesitó seguir contando con su coraje y confianza, porque su bebé era grande y le costó descender, pero dio muestras de gran determinación y, con ayuda del Universo, acabó de cumplir su parto soñado.

Fue un parto inolvidable y gracias a la fotógrafa Aimee Helen, su increíble viaje quedó reflejado en unas bellísimas fotos que muestran la evolución de todo el proceso de una forma muy especial.

Ahora nos hemos vuelto a reunir para celebrar la próxima llegada de su segundo bebé, ¡todos muy felices del reencuentro y con la ilusión renovada para compartir esta nueva experiencia! Gracias por la confianza, de todo corazón.

 

Hola mi amor,

Esta es la historia de nuestro nacimiento:

Un parto en casa en Mallorca el 19/07/20 💓

……
Quería un espacio seguro lleno de amor y seguridad.

Como nunca he tenido un hijo y quería sentirme segura, busqué una entrenadora que me acompañara durante todo el embarazo.

Entonces buscamos centros de maternidad en nuestra área en Alemania y, con un poco más de ocho semanas de embarazo, llegamos demasiado tarde y solo recibimos rechazos.

Creo en la espiritualidad y la vivo. Ahora le pedí a mi Yo Superior el siguiente paso y poco después recibí un impulso:

Me vi en una casa con un frente de vidrio.
Estaba en el agua tibia, acariciando mi estómago y mirando el verde.
El sol acababa de salir.

El impulso se hizo cada vez más claro:
Nos vamos a Mallorca y allí daremos a luz a nuestra hija.
Mi corazón latía salvajemente ante la idea.

Y mi mente daba vueltas.
Terror completo en mi cabeza.
«¿Cómo diablos se supone que funciona eso?»
«¿Donde vamos a vivir?»
«¿Quién nos acompañará en el nacimiento?»

Preguntas sobre preguntas.
Por suerte sabía de los impulsos y del miedo.

Encontré un artículo en Internet sobre un parto en casa en Mallorca.
Las palabras cariñosas me conmovieron y me atrajo mucho Mikel, aunque debo admitir que tuve que acostumbrarme al hecho de que Mikel es un hombre.

Pero su web me convenció.
A finales de febrero viajamos a Mallorca y vimos casas y tuvimos nuestra primera cita con Mikel.
Tan pronto como entré en su pequeña y linda consulta, me sentí a gusto.
Su trato fue cálido y cordial y para nosotros estuvo claro: ¡ESTO ES TODO!

Desafortunadamente, tres días antes de nuestro viaje a Mallorca, el Covid 19 se interpuso en el camino.

Ahora el tiempo pasaba y pasaba. Vimos las noticias todos los días y finalmente llegó el mensaje tan esperado:
Se permite la entrada a residentes y personas con un motivo válido.
Si dar a luz no es una razón válida, entonces no sé qué lo es.

Nos daba vueltas la cabeza porque buscábamos soluciones para entrar al país todos los días.

Nuestro coraje fue recompensado:

Después de tres días de viaje en ferry (estando de 34 semanas):
Por fin estábamos en casa!!!!
Llevábamos meses esperando este momento.

Cuatro semanas antes de mi semana 40 de embarazo, hubo una cena en nuestra casa con todo el equipo de atención al parto.
Se habló de como funciona el equipo y nos conocimos todos.
Nos sentimos como en familia con Mikel y sus dos doulas, Jaja y Lucía.

El 19/07 me puse de parto a las 3 de la madrugada.
Mi esposo llamó a Jaja y ella nos dijo que volviéramos a llamar si sentíamos que necesitábamos ayuda.

A las 6 de la mañana las contracciones eran cada vez más fuertes, así que llamamos a Jaja y 45 minutos después vino a vernos el equipo.

Salió el sol, 30 grados y disfruté cada contracción con la vista de las montañas.
Cada segundo me sentí llevada porque siempre había alguien conmigo.
Jaja y Lucía me masajearon, mi marido me besaba.

Estaba en mi propia piscina de parto 🙂
Mikel medía periódicamente los latidos del corazón de nuestro ratoncito.

Todo estaba estable, solo que no progresaba de alguna manera. Decidimos abrir el saco amniótico, pero luego se abrió solo.

Las contracciones se hacían más fuertes y hora tras hora mis fuerzas iban mermando.

Nuestro ratón realmente no quería entrar en el canal de parto. Rostros Afectados.
En mi desesperación.

No, no quiero esto. No quiero ir al hospital.

¡El equipo consultó y con sus décadas de experiencia me pusieron en una posición que lo cambió todo!

Nuestro ratón entró en el canal de parto. Mi amada me susurró coraje y me dio fuerza cada segundo.

Y ahí estaba ella: después de 12 horas nació nuestra ratona Lia.

Somos las personas más felices del mundo.

Lia nació en un espacio protegido en amor y armonía.

¿Recomendaría un parto en casa a todas las mujeres?
No, yo recomiendo a todas las mujeres tener un parto en casa con Mikel, Jaja y Lucía.

A través de su experiencia, pasión y amor, pude hacer realidad mi sueño:
Traer a nuestra hija al mundo en nuestra finca.

Estoy segura de que en el hospital nos habrían empujado a una cesárea porque no había tiempo para mí.

Testimonio original

Hallo meine Liebe,

Hier die Geschichte zu unserer Geburt:

Eine Hausgeburt auf Mallorca am 19.07.20 💓

…..
Ich wollte einen sicheren Raum voller Liebe und Geborgenheit.

Da ich noch nie ein Kind bekommen habe und ich mich sicher fühlen wollte, suchte ich mir einen Coach aus, der mich die Schwangerschaft über begleitete.

So suchten wir in Deutschland in unserem Umkreis nach Geburtshäusern und waren mit etwas über 8 Wochen Schwangerschaft, viel zu spät dran und erhielten nur noch Absagen.

Ich glaube an Spiritualität und lebe diese. Nun fragte ich mein Höheres Selbst nach dem nächsten Schritt und erhielt kurz danach einen Impuls:

Ich sah mich in einem Haus mit einer Glasfront.
Ich befand mich im warmen Wasser, streichelte meinen Bauch und blickte ins Grüne.
Die Sonne ging gerade auf.

Der Impuls wurde immer klarer:
Wir gehen nach Mallorca und werden unsere Tochter dort zur Welt bringen.
Mein Herz schlug wie wild bei der Vorstellung.

Und mein Verstand überschlug sich.
Kompletter Terror in meinem Kopf.
«Wie zum Teufel soll das funktionieren?»
«Wo werden wir wohnen?»
«Wer begleitet uns bei der Geburt?»

Fragen über Fragen.
Zum Glück kannte ich das mit den Impulsen und dem Terror.

Ich fand im Internet einen Artikel über eine Hausgeburt auf Mallorca.
Die liebevollen Worte berührten mich und es zog mich regelrecht zu Mikel, auch wenn ich zugeben muss, dass ich mich kurz daran gewöhnen musste, dass Mikel ein Mann ist.

Doch seine Website überzeugte mich.
Ende Februar reisten wir nach Mallorca und besichtigten Häuser und hatten unseren ersten Termin bei Mikel.
Beim Betreten seiner kleinen süßen Praxis fühlte ich mich direkt wohl.
Seine Art war warm und herzlich und für uns war klar: DAS IST ES!

3 Tage vor unserer Reise nach Mallorca, kam uns leider Corona dazwischen.

Nun schritt die Zeit immer weiter fort. Täglich beobachteten wir die Nachrichten und endlich kam die lang ersehnte Mitteilung:
Residenten und Personen mit triftigem Grund dürfen einreisen.
Ja, wenn eine Geburt kein triftiger Grund ist, dann weiß ich auch nicht.

Unsere Köpfe rauchten, weil wir täglich nach Lösungen suchten um einreisen zu können.

Unser Mut wurde belohnt:

Nach 3 Tagen Fahrt mit Fähre (34. SSW):
Endlich waren wir Zuhause!!!!
Monatelang haben wir uns diesen Moment herbei gesehnt.

4 Wochen vor der Geburt fand ein Dinner bei uns Zuhause mit dem gesamten Hebammen Team statt.
Es wurde der Ablauf der Geburt besprochen und uns das Team vorgestellt.
Mit Mikel und seinen 2 Doulas Jaja und Lucía fühlten wir uns wie eine Familie.

3 Tage nach dem ET, am 19.07. setzten um 03 Uhr nachts die Wehen ein.
Mein Mann kontaktierte Jaja und sie sagte uns, dass wir uns melden sollen, wenn wir spüren, dass wir Unterstützung brauchen.

Um 06:00 Uhr wurden die Wehen immer stärker, sodass wir Jaja anriefen und 45 Minuten später, kam das Team zu uns.

Die Sonne ging auf, 30 Grad und ich genoss jede Wehe mit dem Blick auf die Berge.
In jeder Sekunde fühlte ich mich getragen, weil immer jemand bei mir war.
Jaja und Lucía massierten mich. Mein Mann küsste mich.

Ich war in meinem eigenen Geburts-Spa 🙂
Mikel miss regelmäßig die Herztöne unserer kleinen Maus.

Alles war stabil, nur ging es irgendwie nicht voran. Wir beschlossen die Fruchtblase zu öffnen, doch da ging sie schon von allein auf.

Die Wehen wurden immer stärker und meine Kraft schwand von Stunde zu Stunde.

Unsere Maus wollte nicht so recht in den Geburtskanal. Betroffene Gesichter.
In mir Verzweiflung.

Nein, das will ich nicht. Ich will nicht ins Krankenhaus.

Das Team beriet sich und mit ihrer jahrzehntelangen Expertise legten sie mich in eine Position, die alles veränderte!

Unsere Maus ging in den Geburtskanal. Mein Schatz flüsterte mir Mut zu und schenkte mir jede Sekunde Kraft.

Und da war sie: nach 12 Stunden war unsere Maus Lia geboren.

Wir sind die glücklichsten Menschen auf der Welt.

Lia wurde in einem geschützten Raum in Liebe und Harmonie geboren.

Würde ich jeder Frau eine Hausgeburt empfehlen?
Nein, ich empfehle jeder Frau eine Hausgeburt mit Mikel, Jaja und Lucía.

Durch ihre Expertise, ihre Leidenschaft und Liebe konnte ich meinen Traum wahr machen:
Unsere Tochter in unserer Finca zur Welt bringen.

Ich bin mir sicher, dass wir im Krankenhaus zu einem Kaiserschnitt gedrängt worden wären, weil keine Zeit für m

Testimonio de Sofía, Alex y Sakura

Sofía es una «flaquita» (como dicen en su tierra) con mucho fuego en el alma y en ese crisol, nació Sakura, una niña muy especial que tiene unos ojos profundos, con una mirada de «alma vieja». Muchas cosas buenas han salido de mi relación con Sofía, desde siempre me ha demostrado su confianza, me recomienda como osteópata entre sus amig@s y cuando ellos saben que, además fui su doula, se por sus palabras que ella les habló de mi de forma muy linda.

El otro día me dijo «ya hace tiempo que te prometí mi testimonio y, por fin, tengo esto para ti»… ¡y me entregó un cuento precioso! tiene textos, dibujos y fotos que narran su experiencia de parto de manera muy creativa. Me emocionó mucho recordar aquellas horas y todo lo que vivimos juntos. Ellos son una familia muy especial, que me han hecho un regalo con corazón que me ha llegado bien adentro… ¡Gracias por tanto!

Ahí van los textos incluidos en la historia…

 

Había una vez, Sakura

En una noche cálida y sombría, de intensa medialuna, dentro de Mamá Sofía se movía, su criaturita inquieta, que esa noche nacería.

Pasaron Chaime y Jorge a visitar, pero entre gritos y contracciones, Mamá Sofía, los mandó guardar.

Papá preparó blinis con Caviar, que mamá más tarde, iba a vomitar.

A ritmo pausado, de la montaña bajaron, y al destino deseado, finalmente llegaron.

Papá preparó la habitación, por supuesto, con buena música e impecable iluminación.

Tan bien iluminada estaba la velada, que entre alaridos y patadas, Papá muy relajado, se pegó una cabezada.

Acompañada por su gran equipo, Esther la partera, Gabriel el doctor, y Lucía, su doula, después de una noche larga y dura, Mamá Sofía rompió bolsa, se venía bebé Sakura!

Tocaron la puerta, era papá, fresco y descansado, a tiempo para recibir, a la bebita que tanto habían esperado.

De un pujo salió, y sobre el pecho de mamá su bebita descansó. Un gorro de Papá Noel le pusieron pues ella era, un regalo caído del cielo.

Una vida de sonrisas, travesuras y aventura empezaba, mientras el 2017, terminaba.

Bienvenida Sakurita a este planeta, llegaste como un cometa, y con tu sonrisa y personalidad, nos regalaste la eterna felicidad.

 

La doula y el mundo de los olores

Para la profesión de doula los detalles son importantes, de hecho, marcan la diferencia, porque la doula es ahí donde pone la excelencia. Acompañar es una función muy delicada y hacerlo de forma que la persona acompañada sienta que a su lado tiene un “ángel”, es todo un arte.

Le llamo ángel, porque es lo que muchas mujeres me han dicho que han sentido cuando les he acompañado y, en mis reflexiones, veo que esa figura refleja una condición de cuidado sutil, acogedor, amoroso, discreto, incondicional,… que permite que cada mujer pueda desplegar sus propias alas durante ese proceso tan mágico de convertirse en madre, sea durante el embarazo, el parto o cuando ya tiene al bebé entre sus brazos. 

Entonces, lo más obvio, es que una doula siempre tiene que ir limpia y fresca, ya que trabaja físicamente muy cerca de la mujer que acompaña, pero a lo largo de los años he ido comprendiendo algunas cosas importantes respecto al olor cuando trabajo como doula.

Lo primero a tener en cuenta es mi propio olor que, más allá de la genética, tiene relación con la salud y el estilo de vida, así como de forma muy especial con la alimentación. Es evidente que si tengo previsto irme de parto en breve, evito las comidas con mucho ajo o con cebolla cruda, así como aquellas que para mi significan una digestión pesada.

Otra cuestión es que hay mucha diferencia entre los olores producidos por esencias naturales o esencias sintéticas. Hace tiempo descubrí que la mayoría de perfumes, colonias, ambientadores, inciensos, etc. tienen compuestos químicos que ofenden a mi sentido del olfato y, aunque se que no es así para todo el mundo, una mujer de parto tiene todos sus sentidos a flor de piel y es especialmente susceptible a los olores. Me parece una razón muy buena para dar absoluta preferencia a artículos de higiene con aromas naturales y, si la mujer quiere rodearse de estímulos olfativos, invitarla a que utilice varillas de incienso sin tóxicos. En estos casos, además, “menos es más”, como así sucede en los detalles, generalmente cuanto más discreto y sutil es el olor, mucho mejor. 

Por otro lado, me gustaría compartir sobre los olores que suceden cuando como doula acompaño en un parto, sea en casa o en hospital, ya que hay una gama intensa y muy interesante de experiencias olfativas. 

Cuando una mujer está de parto y todo sucede por vía vaginal, la mayoría de las veces, es un trabajo arduo y largo… algo así como una maratón de duración imprevista, por lo que durante todo el proceso acaba habiendo un cóctel de olores especiales. Si cierro los ojos y recuerdo, lo que me viene a la cabeza es SALVAJE (en mayúsculas), algo ancestral y profundo, una mezcla de sudor, líquido amniótico y sangre, de dulce y amargo, de oxitocina o adrenalina, de texturas inesperadas y sutilezas varias. Se entremezclan en algún momento olores de antisépticos, pero nunca predominan ante la grandeza de lo que está pasando. Es algo que a veces he comentado con otras doulas, el olor de una mujer de parto es muy especial y a mi me encanta esa naturaleza expresada en su máxima potencia.

Queda por fin, el aroma más exquisito, el de un bebé recién nacido. Nunca se olvida y nunca lo he sentido en otros lugares o personas (que no sean bebés muy pequeños). A mi me recuerda a un melocotón maduro, en la rama de un árbol a la que está dando el sol. Pero es mucho más que eso, hay una pureza y un potencial, expresado en un néctar que nunca debiera ser disfrazado con colonia o jabón. Y, para ese bebé, el olor salvaje de su madre, junto al del calostro que pugna por surgir de sus pechos, es el paraíso terrenal, lo más parecido al mundo del que viene y entre los brazos de su madre es el mejor lugar donde desea estar, en esos momento de aterrizaje en el mundo exterior.

Cuantas cosas por comprender y por proteger, cuantas por disfrutar y permitir. La vida al natural cuenta con una bioquímica, que impregna nuestro cerebro y anima a nuestros instintos a estar presentes en uno de los momentos más importantes de la vida de una mujer.

Testimonio Miriam y Matilda (04-08-21)

Cuando una mujer toma una decisión con determinación, una fuerza interior apoya su camino. Miriam quiso tener su parto en casa, después de un primer parto largo y difícil en hospital, entonces la vida le trajo una prueba de fuego. Cuando un bebé viene mirando hacia arriba, su paso por el canal de parto es más arduo y sostener tal intensidad sin ayuda farmacológica puede ser una gesta heroica. Coraje, constancia, fuerza, confianza,…

Al final allí empujamos todos y, cuando por fin nació Matilda, ¡nos recorrió una alegría y un alivio increíbles! Aún recuerdo que durante los siguientes días tuve «agujetas» como si hubiera hecho mucho deporte. ¡Ni imaginar la fuerza que tuvo que emplear Miriam!

Es un placer acompañar a una mujer siendo Diosa.

 

Matilda- mirando las estrellas.

Son las 6 de la tarde de este caluroso día de agosto en Mallorca cuando pienso: «Esto podría ser un trabajo real de parto». Cuánto he anhelado esto.
En casa todo está preparado para el gran día desde hace semanas, he organizado todo lo de mi lista para el parto en casa con anticipación. Así que ahora mi niña está finalmente en camino.
Las contracciones se intensifican rápidamente y me siento muy aliviada cuando Llucia -una de mis dos doulas- se planta en nuestro salón a las 20:00 horas con una calma celestial y un cálido aceite de masaje.
Incluso antes de dejar su bolsa, me ayuda a superar la contracción que tengo, masajeando mi sacro con su aceite milagroso. Mientras tanto, mi marido y mi hijo mayor se despiden: he decidido que prefiero «pasar» por el parto en casa sola. Así que los dos se van a casa de los abuelos, mientras Llucia envía un mensaje a Mikel, el comadrón. Mi español es más bien malo, pero es suficiente para entender que ella le envía los datos de mi presión arterial, previamente medida, y la distancia y duración de las contracciones. El tenor de sus palabras es algo así como: «Date prisa, esto se pone serio». Poco después llega Cris, la segunda doula, y se pone a preparar todo para el inminente parto: hervir el agua, forrar la cama con fundas, desembalar las toallas que previamente se han esterilizado en el horno, etc.
Con la llegada del comadrón Mikel, poco después, «mi equipo» está completo. Las contracciones todavía se pueden soportar sorprendentemente bien en este punto – con la ayuda de Llucia. «Cérvix a seis centímetros» afirma Mikel tras un breve examen. «Vaya», pienso, «esto ha sido rápido y sin complicaciones hasta ahora». Cuando nació mi hijo, el cuello del útero no se movió durante mucho tiempo y, tras nueve horas de contracciones «infructuosas», me pusieron la epidural en el hospital. Ahora el cuello del útero se ha abierto más de la mitad en menos de tres horas. No pasa mucho tiempo antes de que tenga la sensación de que tengo que empujar. Entre contracción y contracción voy a la habitación de invitados, donde Cris ha preparado la cama y Mikel ha dispuesto sus utensilios en la pequeña mesita de noche. En cuanto me tumbo en la cama, rompo aguas y llega el momento de empujar.
Llucia y Cris me sostienen, me cogen de la mano, me ponen una compresa fría en la frente, mientras Mikel se sienta frente a mí con una linterna en la cabeza y sigue la evolución del parto. Por muy bien que haya ido hasta ahora, ahora se está volviendo laborioso. Estoy desesperada, siento que no avanzo, me maldigo a mí misma y a mi decisión de tener un parto en casa.
Pruebo la silla de parto que ha traído Mikel. Me siento cómoda con  ella durante un tiempo, pero Mikel dice que es «menos efectivo». ¿»Menos eficaz»? Conmigo no. De vuelta a la cama, entonces. Lo principal es que todo acabe rápido. Mi español se reduce ahora a frases de dos palabras y son cada vez más desesperantes.
En el reloj de Mikel veo que la llamada «fase de expulsión» ha durado ya una hora, mucho más que la media, según lo había leído antes.
Pero «mi equipo» mantiene la calma, me anima, me tranquiliza y al final está ahí. Mi pequeña niña, mi pequeña buscadora de estrellas. Esto también explica por qué al final tardó tanto: Mi hija estaba acostada con la cabeza al revés. Pero todo lo olvido en este momento.
Llucia me ayuda a poner a Matilda al pecho y la pequeña empieza a mamar inmediatamente. Así que nos acurrucamos juntos en la acogedora cama con las luces apagadas y nos olvidamos del mundo que nos rodea. No hay luces deslumbrantes de hospital, ni sala con olor a desinfectante, ni gente extraña. En este momento recuerdo por qué decidí tener un parto en casa. Soy feliz, simplemente feliz y estoy agradecida. Y también me siento un poco orgullosa, de mi niña que no tuvo un camino fácil para llegar a la vida y también orgullosa de mí.
Mientras Llucia y Cris limpian los rastros del parto en la casa (y realmente limpian TODOS los rastros) y Mikel prepara una cena tardía en nuestra cocina, no puedo dejar de mirar a mi bebé, este pequeño y perfecto ser humano. Ya casi sale el sol cuando empiezo a cansarme y Llucia se despide.
Otra mujer se ha puesto de parto y tiene que irse. «Vaya», pienso, «¿de dónde saca esta energía? Luego me duermo. Cris y Mikel, en cambio, se quedan conmigo hasta la mañana siguiente, hasta que mi marido y mi hijo llegan a casa. Aunque me siento en forma, no quieren dejarme sola en las primeras horas después del parto. Qué servicio, ¿no?

Entretanto, han pasado algunas semanas y pensar en el nacimiento todavía me llena de una gran sensación de felicidad. Es casi una pena que nuestra planificación familiar esté completa: con estos tres a mi lado, tendría otro bebé sin dudarlo. ¡GRACIAS!

Testimonio original:

Matilda- mit dem Blick zu den Sternen. Es ist 18 Uhr als ich an diesem heißen Sommertag im August auf Mallorca denke: „Das könnten ECHTE Wehen sein“. Wie sehr habe ich diesen. Moment herbeigesehnt. Zu Hause ist seit Wochen alles für den großen Tag vorbeireitet, mit Vorfreude habe ich alles organisiert was auf meiner Liste für die Hausgeburt stand. Jetzt macht sich mein Baby – Mädchen also endlich auf den Weg.
Die Wehen werden schnell stärker und ich bin doch sehr erleichtert, als Llucia – eine meiner beiden Doulas – um 20 Uhr mit einer himmlischen Ruhe und einem wärmenden Massage -Öl in unserem Wohnzimmer steht.
Noch bevor sie ihre Tasche abstellt hilft sie mir durch die aktuelle Wehe indem sie mir mit ihrem Wunderöl das Kreuzbein massiert. Mein Mann und mein großer Sohn verabschieden sich derweil – ich habe beschlossen die Geburt zu Hause lieber alleine „durchziehen“ zu wollen. So fahren die zwei zu Oma und Opa, während Llucia eine Nachricht an Mikel, den Geburtshelfer,
schickt. Mein Spanisch ist mehr als schlecht – aber es reicht aus um zu verstehen, dass sie ihm meinen zuvor gemessenen Blutdruck und den Abstand und die Länge der Wehen durchgibt. Der Tenor ihrer Worte ist so etwas wie: „Beeil Dich – es wird ernst“. Kurz darauf trifft Cris, die zweite Doula, ein und macht sich daran alles für die nahe Geburt vorzubereiten: Wasser abkochen, Bett mit Schonbezügen ausstatten, die zuvor im Backofen sterilisierten Handtücher auspacken und so weiter.
Mit der Ankunft von Geburtshelfer Mikel kurz danach ist „mein Team“ komplett. Die Wehen lassen sich zu diesem Zeitpunkt – mit Lucias Hilfe – noch erstaunlich gut aushalten. „Muttermund bei sechs Zentimetern“ stellt Mikel nach einer kurzen Untersuchung fest. „Wow“, denke ich- das ging ja bisher schnell und unkompliziert. Bei der Geburt meines Sohnes hatte sich
am Muttermund ewig nichts getan und ich habe mir damals im Krankenhaus nach neun Stunden „erfolgloser“ Wehen eine PDA geben lassen. Jetzt hat sich der Muttermund also innerhalb von nicht einmal drei Stunden über die Hälfte geöffnet. Es dauert dann auch nicht mehr lange, bis ich das Gefühl habe pressen zu müssen. Zwischen zwei Wehen geht es also ins Gästezimmer, wo Cris das Bett vorbereitet, und Milkel seine Utensilien auf dem kleinen Nachtisch ausgebreitet hat. Kaum liege ich auf dem Bett platzt die Fruchtblase und es heißt: „Pressen!“.
Llucia und Cris stützen mich, halten meine Hand, legen mir eine kalte Kompresse auf die Stirn, während Mikel mit einer Stirnlampe auf dem Kopf vor mir sitzt und den Geburtsfortschritt verfolgt. So gut es bisher gelaufen ist, so mühsam wird es jetzt. Ich bin verzweifelt, habe das Gefühl es geht nicht mehr voran, verfluche mich und meine Entscheidung für eine Hausgeburt. Ich
probiere den Gebursthocker aus den Mikel mitgebracht hat. Darauf fühle ich mich eine Zeit lang wohl – aber Mikel sagt das sei „weniger effektiv“. „Weniger effektiv“? Nicht mit mir. Dann eben zurück aufs Bett. Hauptsache das alles endet schnell. Mein Spanisch beläuft sich inzwischen nur noch auf Zwei – Wort – Sätze und die sind zunehmend verzweifelt.
Auf Mikels Uhr sehe ich, dass die so genannte „Austreibungsphase“ nun schon eine Stunde dauert – viel länger als im Durchschnitt – das hatte ich im Vorfeld gelesen.
Aber „mein Team“ bleibt ruhig, bestärkt mich, beruhigt mich und irgendwann ist es da. Mein kleines Mädchen, meine kleine Sternenguckerin. Damit ist auch klar, warum es am Ende so lange gedauert hat: Meine Tochter lag mit dem Köpfchen falsch herum. Aber das alles ist in diesem Moment vergessen.
Llucia hilft mir Matilda an die Brust zu legen und die Kleine beginnt sofort zu saugen. So kuscheln wir zusammen bei gedämmten Licht im gemütlichen Bett und vergessen die Welt um uns herum. Kein grelles Krankenhauslicht, kein nach Desinfektionsmittel riechender Raum, keine fremden Menschen. In diesem Moment weiß ich wieder warum ich mich für eine Hausgeburt entschieden habe. Ich bin selig, einfach nur glücklich und dankbar. Und auch ein bisschen stolz – auf mein kleines Mädchen, das keinen leichten Weg ins Leben hatte und auch stolz auf mich.
Während Llucia und Cris die Spuren der Geburt im Haus beseitigen (und sie beseitigen wirklich ALLE Spuren) und sich Mikel in unserer Küche ein spätes Abendessen zubereitet, kann ich nicht aufhören mein Baby, diesen kleinen perfekten Menschen anzuschauen. Die Sonne geht schon fast wieder auf als ich langsam müde werde und Llucia sich verabschiedet. Bei einer anderen
Frau haben die Wehen eingesetzt und sie muss los. „Wow“, denke ich noch „woher nimmt sie nur diese Energie?“. Dann schlafe ich ein. Cris und Mikel hingegen bleiben bis zum nächsten Morgen, bis mein Mann und mein Sohn nach Hause kommen, bei mir. Auch wenn ich mich fit fühle wollen sie mich in den ersten Stunden nach der Geburt nicht alleine lassen. Was für ein Service, oder? Inzwischen sind einige Wochen vergangen und der Gedanke an die Geburt erfüllt mich noch immer mit einem großen Glücksgefühl. Fast schon schade, dass unsere Familienplanung abgeschlossen ist – mit diesen Dreien an meiner Seite würde ich sofort noch ein Baby kriegen. DANKE!

La metamorfosis y el masaje tántrico

Cada experiencia tántrica es única y, muchas veces, lo más espectacular sucede de forma discreta. Me encanta sentir la conexión desde el Ser esencial, entrar en presencia sin expectativas, con total entrega al momento presente, notando la confianza mutua,… Me encanta ver lo que se despliega y sentir ese AMOR que nada espera. Disfruto de quedarme meditando después del masaje y dejar el espacio/tiempo donde se abre un mundo de posibilidades. Me sorprendo de la intensidad y de la originalidad de cada historia, de como su mensaje es personal e intransferible…  y viene para quedarse en el corazón de cada persona.

Todo comenzó con esta parte de meditación y conexión con mi guía y cuando conseguimos esta conexión empecé a ver todo en un tono morado (me ha pasado más veces cuando he recibido sesiones de canalización de energía).

Comenzamos con el masaje y sentí que me estaba cuidando mucho y después percibí que me estaba purificando y limpiando. Hubo un momento en que empecé a sentir una felicidad extrema y como muy llena, y de repente estaba llena de luz blanca que salía del eje central de mi cuerpo.

Lo veía todo muy geométrico y mi cuerpo era como si estuviera formado por dos alas que aleteaban como si fuera una mariposa.

Empecé a llorar, pero con unas lágrimas que nunca había sentido así, eran muy gruesas y redondas, salían a chorro y empecé a sentir que podía empezar de nuevo, empezar de cero tantas veces como quisiera. Ví muchas mariposas preciosas y era como si yo fuera todas ellas y pudiera posarme muy suavemente sobre todos, demostrando mucho amor y cariño…  y terminando mi experiencia tántrica por esta vez.

Texto original

Tot va començar amb aquesta part de meditació i conexió amb la meva guia i quan vam aconseguir aquesta conexió vaig començar a veure tot en un to morat (m’ha passat més vegades quan he rebut sessions de canalització d’energia).

Vam començar amb el massatge i vaig sentir que m’estava cuidant molt i després vaig percebre que m’estava purificant i netejant.
Va haver-hi un moment que vaig començar a sentir una felicitat extrema i com molt plena, i de sobta estava plena de llum blanca que sortia de l’eix central del meu cos.

Ho veia tot molt geomètric i el meu cos era com si estigués format per dues ales que aletejaven com si fos una papallona.

Vaig començar a plorar, però amb unes llàgrimes que mai havia sentit així, eren molt gruixudes i redondes i sortien a raig, i vaig començar a sentir que podia començar de nou, començar de zero tantes vegades com vulgués.
Vaig veure moltes papallones precioses i era com si jo fos totes elles i pogués posar-me molt suament sobre tothom, demostrant molt amor i carinyo…  i acabant la meva experiència tàntrica per aquesta vegada.

R.C.