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Testimonio de Patri y Axl (16-04-22)

Y mi segundo parto volvió a ser cesárea, y muchos pensarán que no tuve el parto deseado. A pesar de quererlo con todas mis fuerzas, de tener todo el apoyo de mi pareja, de la luz de nuestra Doula, de la implicación de todo el equipo médico. No lo tuve aunque desde el primer momento sintiera un cúmulo de contracciones que no hacían esperar tal final, de una intensidad que ni a la cara podía mirar al personal, pasé horas con los ojos cerrados, escuchando a nuestra Doula, las puertas con las matronas entrando y saliendo, intentando hablar conmigo, agarrándome a una cuerda dando escape al dolor, no lo tuve aunque los ginecólogos, matronas, Doula y mi marido colaborarán de forma respetuosa para tal fin.

No lo tuve a pesar de estar informada, entrenada, dispuesta a dejarme llevar por el momento. . .

Y muchos seguirán pensando que a pesar de todo no lo tuve.

Y yo con nuestro bebé ya en casa, doy las gracias a todos por el esfuerzo .

Porque gracias a vosotros lo que no tuve en ningún momento fue miedo.

Sentí que podía hacerlo, que podía soportarlo, que el dolor me acercaba al final, que de todos los malestares este es el más bonito, el que te hace crecer, y conecta a toda la orquesta humana que empujaba a nacer a nuestro bebé, de forma respetuosa y con mucho amor.

Todo el personal implicado sintió que acabara en cesárea, y yo. . . claro que lo sentí, pero en este caso que a mi me atañe, creedme, no importa tanto el final sino el recorrido.

Lo disfruté al máximo, lo disfrutamos.

Y no. . no lo tuve.

No tuve miedo, Y puedo asegurar que no hay mayor regalo que poder transitar por tu parto sin miedo y así poder beber de todas las sensaciones del proceso del nacimiento.

Por todo esto y más, agradecemos todo el apoyo recibido con todo nuestro corazón.

Gracias a nuestra Doula Llucía Mir por guiarnos, por trascender en nuestra familia. ¡Gracias!

Tuvimos el mejor parto posible dadas las circunstancias,  un parto luchado, un parto respetado.

Patri y Axl

 

“El primer parto de Patri había sido una cesárea en la que ella no tuvo ningún protagonismo, cada intervención médica que le hicieron vino en forma de cascada, sin ninguna explicación y sintió que, en  cierto sentido, le habían robado su parto.

Desde ahí, ella quiso entender lo que había sucedido y se informó de todas las maneras posibles para evitar vivir algo similar con su siguiente hijo. Tomó distintas decisiones: contactar con una doula para sentirse acompañada en su camino de maternidad, cambiar de hospital privado a hospital público, leer sobre cómo favorecer un parto vaginal, trabajar su fuerza interior para afrontar un proceso de parto en forma natural, hacer yoga para embarazadas, acudir a charlas y encuentros de madres, preparar su Plan de Parto…  todo un trabajo intenso y profundo de conexión con su poder como madre.

Estuvo los últimos días con bastantes pródromos que la avisaban que el momento estaba cada vez más cerca, el día que las contracciones empezaron a coger ritmo, ella estaba preparada para vivir plenamente su parto.

Bien pronto  la dinámica empezó  a ser de contracciones cada 2-3 minutos y de intensidad cada vez más fuerte, …. Fue un parto largo, de estos que te hacen creer que las mujeres podemos tener fuerzas sobrenaturales para afrontar cualquier cosa. Las profesionales fueron proponiendo y respetando al mismo tiempo, hicieron todo lo posible, se asombraron de las  capacidades de la madre y se entristecieron cuando finalmente se decidió que tenía que ser cesárea.

Y, he aquí la gran diferencia, hubo un ambiente sagrado, de respeto y trabajo en equipo, de intención y de decisiones conscientes.

Ella lo explica con sus palabras, aún sin ser su parto soñado, se sintió empoderada y en las mejores manos. Yo soy testigo privilegiada de cuanta fuerza hay en el corazón de las mujeres.

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Testimonio Ana y Laia

Testimonio de Ana y Laia (14-04-08)

Me llamo Ana y tengo una hija de 2 años, Laia. Cuando estaba embarazada no tenía pareja, toda mi familia vive en la península y mis amigas, o no tenían hijos, o su concepto de la maternidad y del parto no eran el que a mí se me estaba despertando, así que decidí que prefería que durante el parto me acompañara una profesional y contraté una doula.

Esto me dio mucha tranquilidad y tuve un embarazo muy bueno, me sentía fenomenal y así llegó el momento del parto. Dos días antes de nacer Laia empecé con pródromos bastante fuertes que me hicieron pensar que estaba de parto. Había estado con una amiga dando un largo paseo por la playa y sentía que llegaba el momento. Llamé a Llucia, que vino a casa, vio que le faltaban regularidad a las contracciones pero se ofreció a quedarse a dormir igualmente. Yo lo preferí, sin su experiencia yo no tenía tan claro que aún faltara tiempo. Al día siguiente, volvió mi amiga y Llucia se fue. La siguiente madrugada volví a llamarla, me tranquilizó por teléfono y vino por la mañana.

A medida que pasaban las horas, los pródromos fueron cogiendo fuerza y ritmo, estuvimos charlando, comiendo y poco a poco entré en el tiempo del parto. Yo había preparado la música que quería escuchar en aquellos momentos, dejé todo el día las persianas cerradas y me dejé sentir y hacer lo que más me apeteció, dormir, apoyarme de rodillas sobre una gran pelota, estirarme… Llucia me iba proponiendo ideas para acomodar el dolor: respiraba con ella, me hizo masajes, me di una larga ducha… Cuando el proceso se empezó a hacer más duro sugirió utilizar un TENS que llevaba y que resultó de muchísimo alivio, de hecho desde que me lo puso, no me lo quité hasta el hospital para entrar en la bañera de agua caliente, al salir me lo volvió a poner y ya lo llevé puesto incluso en el expulsivo.

En el hospital el trato fue exquisito por parte de la comadrona. Recuerdo momentos de no ser capaz de recordar las instrucciones de cómo respirar, ella lo hizo conmigo, para que yo pudiera sólo repetirlo. Yo había redactado un plan de parto y nacimiento que se respetó en todo momento. Fue un parto en hospital pero natural y respetado. Cuando nació Laia, Llucia cortó el cordón, ella se enganchó al pecho, y así estuvimos mientras me intentaron coser un desgarro, pero se requirió ir a quirófano y además sola, por lo que Laia se quedó con Lucía mientras me intervenían.

La comadrona me acompañó dándome la mano durante la operación. Después de reanimación volví a estar con mi hija y desde entonces no nos hemos separado.

En mi caso, incluso la decisión de parir en hospital fue acertada, ya que con el desgarro que sufrí me dijeron que en un parto en casa tendría que haber corrido al hospital. Estoy muy contenta de las elecciones que tomé y de que las cosas fueran bien a pesar del desgarro y del momento de quirófano, porque pude tener un parto acompañada por dos profesionales impecables, mi doula, una persona de mi confianza que entendía el parto que yo deseaba y una comadrona a quien no elegí  yo, pero de quién guardo un gran recuerdo.

Ana y Laia

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“Ana es una mujer de ideas claras, resolutiva e independiente. Cuando me escogió como doula, en alguna de nuestras conversaciones, me dijo algo así como que conmigo sentía que se podía fiar de que yo iba a ser capaz de sostenerla, si fuera necesario.

Me utilizó poco durante el embarazo, le sirvió para aclararse con el Plan de Parto y me preguntó algunas cuestiones sobre el inicio del parto y las formas de control del dolor, en general ella misma sabía donde y como adquirir información que necesitaba.

Alguna vez me ponía en contacto con ella (cuando generalmente es al revés) para recordarle que estaba allí y saber por su propia voz que todo estaba yendo bien.

Al acercarse al parto, los pródromos  de los últimos días fueron tan intensos que parecía que ya había llegado el momento, ahí es cuando a veces las mujeres se sienten confundidas y pueden llegar a creer que algo no funciona bien. Ella confió en su cuerpo, en lo que yo le explicaba y supo sostener la espera.

Fueron horas de Presencia y Calma, de Atención Plena y de Expectación, de acciones sencillas y completas en sí mismas. Sabiendo que el final del proceso estaba muy cerca.

Y cayendo suavemente e inexorablemente en las manos del Poder de la Naturaleza que permite parir a las mujeres y convertirse en “Lobas”.

Ana se entregó a su parto con cuerpo y alma, atravesó cada fase con coraje y se iba convirtiendo en otra mujer en cada una de ellas. ¡Qué privilegio ser testigo de esa transformación!

Cuanta belleza hay en el rostro de la mujer que “se ha ido al otro lado y ha vuelto”. Cuanta belleza en el bebé recién nacido que mira a los ojos de su madre y se reconocen mutuamente, un bebé que busca, huele y encuentra su pecho.

Cuando en ese momento tan mágico, la madre se tiene que desprender del Ser que más quiere en este mundo, para dejarlo durante un rato a otra persona… está entregando su tesoro más preciado.

Soy consciente del Honor de recibir ese tesoro y siento un profundo agradecimiento por la Confianza que depositó Ana en mí justo en estos momentos. ¡GRACIAS!

 

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Mar Brunet, Mikel y Llucia

Reflexiones sobre el tándem comadrona-doula

Soy comadrón especializado en la atención al parto humanizado, hace unos 30 años que atiendo partos a domicilio y en la actualidad he asistido más de 780 partos en casa.
Desde siempre trabajo con doulas, incluso antes de que en España se conociera esta figura y el papel que ellas desempeñan al lado de la mujer en su maternidad y de los profesionales que las atendemos.
Las parejas me escogen como profesional de referencia cuando después de explicarles la forma en que trabajo consideran que les proporciono la seguridad técnica y el trato personal que ellos están buscando. Como comadrón recae sobre mí la responsabilidad de comprobar en las diferentes etapas de la maternidad que la madre y el bebé están bien, y de forma muy especial en el proceso del parto.
Durante mi asistencia a los partos hago equipo con doulas porque ellas complementan mi trabajo y juntos abarcamos todos los aspectos más importantes que permiten vivir a la pareja la mejor experiencia posible.
Desde mi papel necesito conservar cierta objetividad para prever y detectar aquello que puede devenir en una complicación, la naturaleza desarrolla su fuerza y yo me mantengo en tercer plano mientras todo sigue su curso. En algún momento puedo proponer a la mujer algo que mejore la fisiología y siempre es ella la que decide qué hacer. En la fase del expulsivo y alumbramiento de la placenta estoy más presente y activo, comprobando la normalidad y cuidando que el nacimiento sea lo más sano y natural posible para la madre y el hijo que está llegando.
La doula se sitúa cerca de la mujer y su pareja ofreciendo tranquilidad con su presencia; pone su atención en el aspecto emocional de la mujer de parto y la acompaña facilitando su bienestar físico con pequeños detalles durante las diferentes etapas del proceso. Uno de esos detalles que considero importante son las palabras sencillas, de madre a madre, que la doula ofrece en los momentos de angustia o incertidumbre y que relajan a la parturienta y su pareja.
Con su experiencia y desde la intuición, la doula detecta cuando es mejor dejar espacio o acercarse, decir una palabra de aliento o mantenerse callada, mirar a los ojos o tocar suavemente, ofrecer un vaso de agua o preparar algo de comer. Su acompañamiento también facilita a la pareja sostener a la mujer e implicarse emocionalmente en el nacimiento del bebé.
A veces comento a la gestante que la doula es como una “epidural” pero sin efectos secundarios.
Sinceramente, la entrega y amor que veo en las doulas han ayudado en muchas ocasiones a que un parto abocado a la distocia, es decir, a lo patológico, haya evolucionado favorablemente. De hecho está comprobado que los hospitales que permiten la presencia de las doulas junto a la pareja consiguen una disminución muy importante de cesáreas, fórceps, anestesias y distocias comparadas con aquellos hospitales en que no se permite su acceso. La figura de la doula traspasa fronteras ya que está presente en muchos países y es un elemento muy interesante en la planificación de cualquier parto, sea domiciliario u hospitalario, si se pretende una humanización del mismo.
Desde mi experiencia práctica y positiva a través de los años de colaborar con doulas, expreso mi convencimiento de que es importante que en España se normalice su presencia en todos los ámbitos, ya que el respeto por la mujer que está de parto incluye respetar su derecho de estar acompañada de quiénes ella quiera, incluida su doula.
Mikel Mantxola

tándem comadrona-doula

 

Tengo muchas razones para estar convencida que el tándem comadrona-doula, tanto en parto domiciliario como en hospital, ofrece muchas ventajas para dar una atención profesional completa a las mujeres de parto. En este artículo el comadrón Mikel Mantxola, con el que colaboro integrada dentro de su equipo de “Atención al parto en casa” desde el año 2009, explica porqué el trabaja con doulas desde hace unos 30 años. Y en esta fantástica entrevista la comadrona Anabel Carabantes y la doula Paca Muñoz, cuentan su experiencia de colaboración, también en atención al parto en casa, desde hace unos 8 años dentro del proyecto “Ancara Perinatal”.

Ahí van mis propias reflexiones sobre el tándem comadrona-doula:

  • “No se puede estar en misa y repicando”, esto es lo más obvio. La matrona tiene una gran responsabilidad, que es la salud materno-infantil, y su foco de atención está puesto en este punto. En cambio la doula no tiene ninguna función médica, ninguna responsabilidad y su foco de atención es el acompañamiento emocional continuo (sin distracciones) y el bienestar físico (sin interrupciones) de la mujer que está de parto. Una matrona puede ser empática (yo personalmente creo que debe serlo), escuchar las necesidades de la mujer y procurar su bienestar, pero para ella es agotador entrar y salir del espacio emocional de la mujer y, lo que es seguro, es que no puede hacerlo de forma continuada si quiere mantener cierta objetividad.
  • Cada parto es único e imprevisible, pero, si nos atenemos a las estadísticas, la media de tiempo de un parto normal está entre 10-18h, generalmente más largos en mujeres que tienen su primer hijo (primíparas), aunque la variabilidad va desde partos muy cortos, hasta algunos que pueden durar varios días. ¿Cuánta atención completa puede ofrecer una sola persona atendiendo TODAS las pequeñas y grandes necesidades de una mujer de parto?, ¿Cuánta capacidad de reacción le queda a una matrona cuando está agotada física y/o mentalmente?. Cuando una matrona puede delegar la mayoría de los “pequeños detalles“, cuando puede descansar en los ratos en que su sapiencia no es necesaria, es más fácil  para ella estar fresca cuando se la necesite, es más probable que disfrute de su trabajo y que no se queme tanto ante la gran exigencia que requiere su profesión.
  • Los pequeños detalles son importantes, pueden marcar una gran diferencia en la percepción de la experiencia de la mujer de parto. Cuando la matrona está apuntando datos en el historial, cuando mira de cuántos centímetros de dilatación está la parturienta, cuando atiende a otras mujeres (ya que el ratio está muy lejos de ser 1/1)… es la doula la que “ve” que la mujer tiene sed, que tiene frío o calor, que necesita un cojín debajo de las rodillas, un masaje en la espalda o la pareja necesita ser tranquilizada. En los partos en casa estos pequeños detalles pueden abarcar, además, preparar comida, hacerse cargo de un hermano mayor o poner una lavadora.
  • ¿Qué papel juega la pareja? Aunque me centro en la importancia del tándem comadrona-doula, cada una aportando su saber desde su lugar, es evidente que cuando la pareja desea estar involucrada de forma cercana en el parto, eso es muy importante para los dos. Nadie suple a la pareja, aunque hemos de contar que algunas veces no la hay y otras veces no pueden estar (por motivos de trabajo, por aversión a los hospitales, excesivo nerviosismo que afecta a la mujer, necesidad de guardar a otros hijos..). Pero, la mayoría de las veces, la pareja está cerca del cuerpo y del corazón de la mujer de parto porque mantiene una relación única con ella y con el bebé que está naciendo. Si en estos casos, deciden contar con la ayuda de una doula (además de su matrona), entonces la diferencia es que puede implicarse emocionalmente en la experiencia de convertirse en padre, no tiene que controlar, ni saber de que va todo, se cuida de algunos pequeños detalles, pero sobretodo abraza, besa y sostiene a la mujer, mientras se mantiene relajado y seguro acompañado de otras mujeres con experiencia (la comadrona y la doula), algo que la pareja agradece, tanto como la madre.
  •  La familia escoge a su comadrona y la conoce con antelación en los partos en casa, pero en los partos hospitalarios, tal como está montado el sistema sanitario español, la mujer se encuentra con una matrona que, en la mayoría de los casos, no conoce de nada. Y esta situación es mutua, la matrona no conoce de nada a esa mujer. En cambio la doula siempre es escogida por la mujer y crean un vínculo personal antes del parto, esa figura familiar y con experiencia es una referencia importante para la madre y, en el momento del parto, puede ser un “puente” perfecto con los profesionales sanitarios que la atienden. En los partos a domicilio la familia toma todas las decisiones, los equipos de atención al parto que trabajan en tándem comadrona-doula, ofrecen un servicio que abarca todo el espectro de necesidades, grandes y pequeñas, de una mujer de parto. Es significativo que dos de las comadronas con más experiencia en partos domiciliarios de toda España, como son Mikel y Anabel, están convencidos que esa es la combinación perfecta para su trabajo. 
  • El lenguaje también es importante, cuando a la madre le proponen medidas médicas para afrontar o continuar el parto, muchas veces no “entiende nada“, entre que está en el Planeta parto y que las palabras técnicas le son nuevas y extrañas, puede sentirse confundida. La doula “traduce” en lenguaje sencillo la situación y, como estamos hablando de algo que NO es urgente (porque en esos casos se actúa y ya está), puede animar a las parejas a que se den un breve periodo de reflexión entre ellos para tomar la decisión. La doula no interfiere, ni juzga, ni presiona,… solo apoya la decisión, sea cuál sea. Hay que ser conscientes que no concederse ese momento, tanto puede abocar en “dejarse hacer lo que me digan”, como “en negarse por principio a lo que me proponen” y todo ello conlleva mucha angustia, lo último que necesita una mujer de parto.

Y el motivo más esencial es el “respeto”, la matrona que sabe cuál es su lugar y se siente segura de sí misma, respeta a la doula y las decisiones que toma la familia. La doula que sabe cuál es su lugar y se siente segura de sí misma, respeta a la matrona y las decisiones que toma la familia. Hasta ahora hablo de las matronas, porque ellas son el profesional de referencia para todos los embarazos y partos de evolución normal dentro de la Seguridad Social pública, pero realmente, el respeto mutuo abarca también al resto de profesionales sanitarios, como los/as ginecólogos/as.

De hecho, los obstetras y la asociación de matronas de Estados Unidos, avalan los beneficios de las doulas durante el parto en un estudio de Journal of perinatal education realizado en el año 2013.

Todas estas reflexiones sobre el tándem comadrona-doula están basadas en mi experiencia práctica, he tenido el placer de colaborar con toda clase de profesionales y juntos hemos visto el efecto que ha tenido esta sinergia en la experiencia de maternidad de las familias. Es hora de dar voz, credibilidad y normalidad a todas las decisiones que toman las mujeres y sus parejas.

familia parto en casa

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Parto hospital Ana

Testimonio de Ana (17-04-15)

Mi experiencia de parto con el acompañamiento de Lucía como doula ha sido para mí un proceso fortalecedor como mujer y madre. Una vivencia única y un precioso recuerdo que tendré durante toda mi vida.

Gracias Lucía por tu profesionalidad, aplicada con tanta cercanía y comprensión.

Con las técnicas y conversaciones con Lucía durante las horas del proceso, pude concentrarme tal y como yo deseaba, y entrar en el “planeta parto” durante el cual el tiempo pasó rápido y tuvo el mejor de los finales: el nacimiento de mi hijo.

Espero que muchas madres puedan disfrutar de su experiencia de parto con el doulaje de Lucía.

Gracias por todo. Un beso grande.

 

Parto Ana hospital

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Perfil profesional Llucia Doula Mallorca (17-04-12)

Me presento en este vídeo para dar a conocer quién soy y a que me dedico: mis profesiones de doula y osteópata en Mallorca. Trabajando siempre en red entre familias y con otros profesionales de la salud.

 

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Testimonio Sabrina

Testimonio de Sabrina (15-02-18)

¡No sin mi Doula!

Eso es lo que debería haber gritado cuando ingresé en el hospital para parir a Emma… ¡¡No sin mi Doula!!

Me arrepiento de no haberlo hecho, de no haberme puesto firme para exigir que me permitieran estar acompañada de quienes yo había decidido que lo hicieran. De haber permitido que me trataran como a una niña pequeña a la que le dan argumentos poco válidos, fundados en pretenderme ignorante en mis derechos como usuaria y sobre todo…que me dejaran sola, aislada de toda compañía y soporte emocional en el paritorio, más de una hora.

Mi ideal de parto era otra cosa, de hecho, yo habría parido en mi casa, mi cueva, acompañada de un par de los míos y de mi Doula…en un ambiente conocido…seguro….confortable. Esto, por diferentes motivos no era posible, así que pasé al plan B, y fue gracias al apoyo de Llucia que poco a poco pude encajar este cambio de planes.

Empecé a estar en contacto con ella a partir de la semana 36 para unas fabulosas sesiones de masajes que físicamente me reconfortaban el cuerpo después de tantos meses de embarazo, y charlas que me reconfortaban en lo más profundo de mi Ser, en lo más profundo de mi Mujer. Charlas que me ayudaron a definir mis expectativas, a quitarme dudas, a dejar miedos, a posicionarme en que quería y que no para el momento más importante de mi vida…¡traer a mi hija al mundo! Y pude aceptar plenamente la idea de ir al hospital…pude aceptar fluir con el proceso del parto…sea como sea que se fuera dando…

Para la semana 39, cuando todo podía ocurrir en cualquier momento, saber que Llucia “estaba de guardia”, dispuesta incluso a dejar sus festejos navideños para venir a acompañarnos ¡era muy tranquilizador!
Y entonces me puse de parto
Empezaron las contracciones sobre las 8 de la noche y decidí llamarla en plena madrugada…y nos acompañó eternas horas, momento a momento con esa mirada que me sostenía durante cada contracción, una mirada de Mujer a Mujer que llenaba y reconfortaba más que cualquier palabra.
Llucia vino a acompañarme, a sostenerme literalmente, aportó en cada momento lo necesario…un gesto, una palabra, un masaje, una respiración
Pero llegó el momento de ir al hospital! Y pude seguir en mi burbuja un rato más…lo que tardamos en decir la palabra Doula y presentar el plan de parto.
En este momento no voy a contar detalles del parto en sí.
Solo decir que me presentaba con un parto normal, sin complicación ninguna, sin anestesia…vamos, ¡una mujer pariendo!
Una mujer más, pariendo como miles de millones de mujeres han hecho a lo largo de la historia de la humanidad.
Podría haber conseguido tener el parto mucho más parecido a lo que yo deseaba, solo que topamos con “la institución”, “los protocolos”, y no me dejaron que me acompañaran. Optaron por dejarme sola, entrar a los gritos a “regañarme” y tener de pronto a cinco personas desconocidas intentando justificarse ante el NO a las Doulas, sola porque sacaron a mi pareja, con contracciones, muerta de miedo y absolutamente invadida. ¡Se me rompió la burbuja! ¡¡Que innecesario todo!!
La verdad, no me resistí. En esos momentos estás en lo que estás, ¡Estás Pariendo!!

Llucia de todas formas se quedó con nosotros! La tecnología en este aspecto fue lo que “salvó” la situación. El wathsapp fue la vía de conexión entre mi Doula y mi pareja y él de enlace entre ambas.
Y si, ¡al final parí!
Y cuando acabas de parir, a pesar de todo, te vas a la habitación, agotada, con tu bebé en el pecho y con la sensación más grande que te ha invadido en tu vida…dando las gracias a todos los que te asistieron, esos mismos que unas horas antes gritaban que NO a las Doulas. Esos mismos que parece se sienten invadidos o vulnerables profesionalmente porque una Mujer Decide parir de cierta forma y Decide por quien estar acompañada.
Ya no hay vuelta atrás, ni siquiera se si las vueltas hacia más adelante me llevaran a parir otra vez y si vuelvo a parir, Pariré, pero ¡No sin mi Doula!

 

 

Testimonio Cris y Carlos

Testimonio de Cristina y Carlos (17-01-03)

Me puse con contracciones regulares en casa a las 22h de la noche del 2 de enero. Apagué las luces, puse música y en un ratito llegó mi marido. Estuvimos solos, riendo, hablando, sabiendo que eran nuestros últimos momentos solos en casa y también “solos” para siempre.

A las 4h de la mañana llamamos a Lucía. Las contracciones eran cada vez más intensas y queríamos estar en casa el máximo tiempo posible. Cómodos, tranquilos, en familia. Estuvimos los tres juntos en casa hasta las 9:30h de la mañana. En ese tiempo, ella estuvo todo el rato conmigo, acompañándome, recordándome que me sentara y descansara entre contracción y contracción, sabiendo que quedaba mucho tiempo y que tenía que reservar mis fuerzas. Me masajeaba la espalda y me recordaba que respirara. Eso es algo que me sucede cuando estoy con Lucía, es capaz de apaciguar mi respiración sólo escuchándola a ella respirar profundo.

Nos fuimos al hospital y allí tuvimos la suerte de poder estar los tres juntos dentro de paritorio. Tanto ella como mi marido sabían que era muy importante para mi tener un parto natural, y los tres trabajamos en equipo para ello. Los dos me apoyaron y animaron continuamente, y no me hubiera imaginado mi parto sin ninguno de ellos. Los dos se complementaban. Los sentía tranquilos, me transmitían paz, y sobretodo sentía que los dos confiaban plenamente en mi y en mi capacidad para conseguir el parto que quería.

Tuve una experiencia de parto mágica y, si volviera atrás, volvería a repetirlo todo.

Gracias Lucía. Gracias por acompañarnos en el nacimiento de nuestra familia.

Cristina y Carlos

Parto Cris y Carlos

Manos de Cris y Carlos

Parto hospital Cris, Carlos y Llucia Doula

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Testimonio doula

Testimonio de Daniela, Marc y Pali (11-11-05)

Hola, soy Marc

Soy papá de una niña de dos años y medio y de un niño de un mes y medio.
Siempre he creído que lo de los partos es cosa de mujeres, los hombres no tenemos nada que ver, nada que hacer, ni entendemos, ni entenderemos lo que significa, ni lo que se siente en un parto.
Siempre me imaginé el parto de mi mujer, en casa, rodeada de mujeres sabias, mujeres acompañantes, mujeres doulas.
A veces la vida, la ignorancia, los miedos ajenos o la mal información, te llevan por caminos no escogidos, pero todos son necesarios para aprender, y ser mejor mañana…
Sobrevivimos al primer parto en hospital, en donde uno no escoge nada, mi mujer rodeada de cuatro hombres, un ginecólogo, su ayudante, un enfermero y yo, donde la vistieron de bata de hospital, para recordarle que estaba enferma y con el derecho de callarse y aguantar el dolor porque es un proceso normal, el de sufrir en su parto, mi mujer decidió luchar contra viento y mar que su parto no fuera cesárea o la bloquearan…. pero cuando estás en el lugar equivocado y todo está en contra, es casi imposible salir entero con tus sueños e ideales, así que, visto que el parto se estaba tardando “demasiado”, fue sometida a oxitocina, después de romperla de dolor y con el bloqueo, accedió (e imploro)que le pusieran la epidural…  aunque se salvó de la cesárea!!!!
La niña nació estadísticamente muy bien, en los números de los hospitales, había sobrevivido al terrible y traumático parto en un hospital, nosotros felices, nuestra niña está muy bien.
La mamá se encontraba “bien”, ella también había sobrevivido a un parto en hospital, vio a lo lejos pasar su niña hacia el pediatra el que le practicó todo tipo de exámenes para poder dictaminar, la niña estaba “Muy Bien”, 10 sobre 10 de calificación, después se la llevaron al cunero.
A mi mujer le pusieron mas anestesia de bloqueo… para poder coser el desgarro,más tarde, dormida se la llevaron a la sala de recuperación, después de 4 horas o más… por fin pudo abrazar a su niña…. por fin pudo sentir lo que quiere decir, ser mamá….
Mi mujer y mi hija habían sobrevivido un parto más, llevado por hombres, que estadísticamente estudiados los miles de partos anuales, saben y dicen entender, de qué se trata un parto!!!
Yo había sido un espectador!

La segunda vuelta no será igual…

 

Testimonio doula

NACER EN EL BARCO

Hola, soy Daniela

El segundo hijo venía en camino, y en búsqueda de un lugar tranquilo en el Mediterráneo para poder atracar nuestra casa, y hacer de nuestra casa la cueva de una mujer en su busca de encontrarse con ella misma, con su cuerpo, con sus sensaciones, y sus sentimientos antes de conocer a este ser que lleva 9 meses viviendo en su vientre, llegamos a Mallorca en donde la luz nos iluminó el camino.
Llucia, nos enseñó el camino para llegar a un parto en Casa (en nuestro Barco), acompañado de Doulas, mujeres que saben lo que es un parto, mujeres que entienden lo que es un parto, mujeres que han vivido un parto, mujeres que comprenden a otra mujer que está de parto, mujeres que saben darle la mano al papá y llevarlo por el camino de un parto, mujeres que saben hacer de un parto, una ceremonia de amor y de vida!!!!

El parto duró menos que en el hospital,
El parto dolió menos que en el hospital, (¡esto NO quiere decir que no dolió!!!)
El parto fue en nuestro hábitat, en nuestro mundo
El parto fue luz, amor y vida,
El parto nos enseñó a ser una familia, a darnos la mano en la difíciles también
El parto nos hizo más fuertes
El parto trajo a un ser como toda la vida el ser humano ha traído al mundo las miles de generaciones que nos anteceden
El parto trajo a nuestro niño al mundo
El parto fue dar A LUZ.

Gracias Mikel, Llucia y Cristina, por estar con nosotros, por acompañarnos, por llevarnos y hacer un sueño realidad

Gracias, Marc.

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