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Testimonio doula

Testimonio de Dámaris, Mojtar y Senda (13-10-26)

Sentir cerca la presencia de mi doula ha significado mucho, en muchos sentidos. Ha supuesto recuperar la mirada hacia mí misma, hacia el potencial más primitivo de la mujer que crea vida y en esa visión también he podido sentir el poder de todas las mujeres que me precedieron, de sus soledades y sufrimientos en el maternaje.
Y siento a mi doula como una gran bendición, un ser cargado de sabiduría y amor, un bálsamo conciliador en la pareja y frente a los cambios, un chute de coraje, conocimiento y esperanza…

 

 

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Testimonio Doula

Testimonio de Dámaris, Mojtar y Nur (11-06-03)

Yo no sabía qué era una doula, me acababa de quedar embarazada y estaba aterrada por todo.

Me sentía en una burbuja rellena de ideas de otros que me rebotaban en la cabeza y con las que me sentía aún más aterrada sí cabe. Todo mi cuerpo, mi mundo, experimentaron un gran cambio y ni siquiera mi pareja, en su buen hacer por comprenderme, podía llegar a empatizar realmente con lo que me estaba pasando. Sólo otra mujer en la misma situación podía hacerlo, me decía a mi misma pero…¿quién? En estos casos la familia puede ser una enfermedad que te carga a las espaldas más peso aún y, aunque una madre siempre intenta ayudarte, en muchos casos no saben cómo, y algo que se supone debe ser una ayuda, se convierte en una pelea sobre lo que debes o no debes hacer, porque vas a ser madre ¡Dios!, tienes que sentar la cabeza y hacer lo que te dicen los que ya han pasado por eso… la verdad es que nunca me he guiado por este patrón y eso hacía que tuviese más dudas y quisiera buscar otras realidades lejos del entorno de siempre.

La vida me regaló la presencia de Lucia Mir un día y por casualidad, a través de una amiga común.

El caso es que ví el cielo abierto, cruzamos pocas palabras pero fue sanador encontrarme menos sola, con otra mujer dispuesta a escucharme sin juzgarme, a darme información, a orientarme sobre las opciones de parto, a asesorarme sobre el embarazo y también en los cambios que se producen en la pareja, a estar conmigo y con mi pareja codo a codo en el trabajo de parto, a regalarme una confianza milenaria, mucha sabiduría y mucho amor. Vamos, un ángel caído del cielo…

Ahora mi hija tiene siete meses y doy gracias todos los días por esta experiencia, por que me acompañase una doula y me hiciese comprender que la experiencia de la maternidad es una vivencia sagrada, más allá de criterios médicos, sociales o familiares, donde cada madre tiene el derecho de decidir y seguir su propia intuición.

También agradezco a todas las mujeres doulas el trabajo de conexión entre mujeres para recuperar el tejido social de cooperación y apoyo familiar, en la búsqueda de una sociedad más sana y consciente para nuestros hijos.

 

Llegada al hospital de Inca

Dilatación parto Dámaris

Parto vaginal Dámaris

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