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profesión de doula

¿Alguna vez has pensado en ser doula?

 Si sientes el impulso de SER DOULA te va a gustar leer esta entrevista que me hizo Aguamarina para su blog “De mi casa al mundo” en Octubre de 2015, la transcribo íntegra ya que me encanta como quedó y, además, es totalmente vigente porque el equipo Doulas mam estamos preparando la próxima

 

Aquí están las palabras y las preguntas de Aguamarina, junto a mis propias reflexiones sobre la profesión de doula y lo que significa para mí:

 

Mar Brunet, Mikel y Llucia

 Cuando me convertí en madre no tuve una doula a mi lado. Si apenas conocía lo que era, pero cuánto la necesitaba.

Y más tarde, a medida que mi proceso como madre iba profundizando, e iba despertando hacia la consciencia, tuve la certeza de que nunca, ninguna mujer que se convierte en madre debería sentirse tan poco acompañada, sin apoyo, como yo me sentí.

Ese fue el auténtico motor que me llevó a crear Mamamorfosis, que al fin y al cabo no deja de ser una especie de mini-doula virtual; la voz de 200 madres que acompañan emocionalmente a cualquier mujer que lo lea, ¿pero es suficiente?Creo que no, necesitamos más doulas presenciales.

Estos días estoy sintiendo una llamada, estoy planteándome formarme para ser doula pero ¿por qué?, ¿qué lleva a una mujer a ser doula?, ¿cómo es la preparación?, ¿sabré ayudar y acompañar a otras mamás?, ¿cómo se hace eso?, ¿me servirá para mi propia maternidad?, ¿me podré ganar la vida con ello?, ¿no deberíamos todas las madres formarnos para saber acompañarnos?…

Son muchas las preguntas y cuestionamientos, y ha sido una cara de la Luna, Llucía Mir, mamá consciente y doula de referencia en Mallorca, quien me ha echado una mano aportando su mirada y su experiencia. 

Doulas Mallorca

Gracias a Llucia (la primera de la izquierda), que junto a su equipo de Doulas Mam Mallorca (Cristina Seguí y Magda Rodríguez) trabaja desde hace años en el arte de acompañar, he podido dar respuesta a los grandes interrogantes que me planteaba:

¿Qué es una doula?

La DOULA es una persona con experiencia y formación en los diferentes procesos maternales, que acompaña a las familias con apoyo emocional continuo durante cualquier etapa de la maternidad.

Con su presencia, escucha y disponibilidad favorece un espacio en el que las parejas pueden expresar y desarrollar su propio camino de paternidad/maternidad.

La doula es escogida porque transmite tranquilidad y confianza a través de sus cualidades como persona, más allá de lo que sabe o de lo que hace.

Las doulas tienen una larga tradición en muchos países, en algunos de ellos las doulas están integradas en los servicios a la maternidad del Estado.

Cada vez más familias solicitan sus servicios porque son conscientes de la importancia del acompañamiento emocional continuo para tener una experiencia de maternidad más positiva y fluida.

¿Qué hace una doula?

FUNCIONES DE UNA DOULA

El trabajo de la doula es dar apoyo y acompañamiento continuo, en aquellas etapas de la maternidad donde se la solicite. Ofrece un espacio de reflexión donde las parejas exploran lo que para ellos es importante.

Durante el EMBARAZO

Puede ayudar para hacer un Plan de Parto, y también ofrece información sobre las diferentes opciones de parto, básicamente parto en casa u hospital público o privado.

Durante el PARTO

Ofrece un acompañamiento físico y emocional desde el inicio del proceso hasta el final.

Durante el POS-PARTO

Ofrece apoyo logístico y emocional, son bastante comunes las dificultades en lactancia cuando las madres salen del hospital y se encuentran solas en casa, pueden ser momentos muy difíciles. También ofrece información práctica sobre redes de familias dentro de nuestra comunidad.

Cada doulaje es diferente

Hay padres que tienen las cosas muy claras desde el principio, dicen lo que necesitan y en qué situaciones. Para otros es más bien un proceso en el que ellos mismos, expresando en voz alta sus dudas o necesidades, van descubriendo qué quieren y cómo lo quieren.

profesión de doula

¿Qué tipos de familias atiende una doula?

Las doulas apoyan a mujeres y familias de todos los estratos sociales, religiosos y étnicos, incluyendo a parejas, familias monoparentales, parejas del mismo sexo, familias con pocos recursos, ejecutivos, estudiantes, abogados, matronas, médicos, etc.

Las familias que solicitan una doula son muy variadas, lo que tienen en común es la consciencia de la importancia de la etapa que están viviendo.

Están las mujeres que no tienen pareja (por decisión propia o por circunstancia vital), las que tienen a su familia extensa lejos o que, como en muchos casos, la familia de apoyo también tiene sus propios trabajos y poco tiempo libre.

Están las que tienen criterios de crianza muy diferentes de su familia de origen y en vez de ayudar ejercen presión sobre ellos a la hora de tomar sus decisiones informadas.

También algunas familias sienten que el apoyo incondicional de su doula les ayuda a empoderarse ante las inercias de la sociedad.

Son comunes las mujeres que han tenido un parto o un aborto traumático anterior y quieren tener más conocimientos y control sobre su próximo parto, pero sobretodo apoyo emocional personalizado para transitar la experiencia.

¿Qué se necesita para ser una doula?

No se necesita ninguna condición previa para ser doula, pero para ser una buena profesional hay que aprender y desarrollar muchos aprendizajes y tener el compromiso de seguir reciclándose a lo largo del tiempo.

8 razones para ser doula

Le he pedido a Llucia que comparta con nosotros/as desde su experiencia personal qué le aporta esta profesión que ama. Esto es lo que nos cuenta:

“Hay muchas cosas que me aporta mi profesión de doula y quiero compartir alguna de las que más impacto tienen en mi vida:

(1) Soy testigo cercana de lo importante que son las vivencias alrededor de la maternidad, para la díada madre/ bebé y para el padre, tanto en el momento en que sucede, como en las consecuencias a lo largo del tiempo.

(2) Acompañar un parto es un chute de vivir el presente, la llegada a esta tierra de un bebé es un momento tan intenso y tan sagrado, que solo hay espacio para Ser y para Sentir, deja de existir el Tiempo para todos los que orbitamos alrededor del Planeta Parto.

(3) Las redes de apoyo, de encuentros  y de información transversal se convierten en las “tribus” de nuestra sociedad moderna, como doula me siento correa de transmisión y co-creadora de redes.

(4) Las madres están llenas de coraje en las situaciones más inimaginables, ver tantas maternidades y tan variadas me aporta interesantes recursos para mi propia maternidad.

(5) Solo puedo acompañar desde el mejor lugar, si antes soy capaz de acompañarme a mí misma, por lo que siempre estoy revisando aquello que me ayuda a madurar como persona y procuro estar conectada con mi ser esencial.

(6) Estar tan cerca del nacimiento, algunas veces significa estar cerca de la muerte, acompañar los duelos es triste y hermoso a la vez, veo crecer en profundidad a los padres desgarrados por el dolor ¡hay tantos aprendizajes en dejar partir!

(7) Me encanta la capacidad de equilibrar que tienen los gestos sencillos: una mirada, la escucha, un toque,… mi papel como doula es humilde y poderoso a la vez, lo pequeño se hace grande.

(8) El arte de acompañar lo puedo aplicar en todas las facetas de mi vida, tanto profesionales como personales, no puedo controlar lo que pasa o lo que siento, no puedo salvar a nadie de su momento personal, pero puedo acompañar con empatía y sin juicio, aceptando las circunstancias y a las personas tal como son.”

Lo cierto es que sus palabras han contestado muchas de mis preguntas.

Entonces, si quiero ser doula, ¿dónde puedo formarme?

Precisamente Doulas Mallorca, el equipo de mujeres donde trabaja Llucia, pionero en España en ofrecer sus servicios especializados, ofrece una formación de gran calidad que proporciona las herramientas necesarias para acompañar con los conocimientos apropiados que favorecen en el ámbito profesional la satisfacción personal y la de las familias.

La próxima edición comienza en enero de 2018 y tiene una duración de 10 fines de semana.

Es una formación que se realiza en Mallorca pero a la que por su gran calidad han asistido personas de otras comunidades autónomas en ediciones anteriores.

El equipo de Doulas Mallorca gestiona muchas veces los alojamientos y facilita la logística de los traslados.

Formación Doulas Mallorca

Si quieres saber más de la formación, te recomiendo que visites su web donde encontrarás con detalle la programación, profesionales que participan, precios, plazos.

¡Importante!

¿Qué dirías a las personas que se plantean apuntarse a la formación?

Les diría que escuchen la llamada de su intuición, este curso aporta herramientas muy interesantes tanto a nivel personal como profesional,  las alumnas que la han llevado a cabo expresan la satisfacción que ha supuesto para sus vidas a estos dos niveles.”

 

acompañArte

 

Testimonio de Clara (16-07-17)

Mi nombre es Clara y en el embarazo de mi segundo hijo me acompañó mi Doula Llucia Mir.

Yo decidí tener una Doula porque en el parto de mi primer hijo me sentí muy desconectada del proceso y fue un parto bastante traumático. Mi pareja y yo nos asustamos así que, en vez de darle la bienvenida a nuestro hijo con tranquilidad y amor, fue un día lleno de miedo y falta de comunicación.

Con mi segundo hijo hice una preparación diferente, fui conociendo a Llucia en diferentes encuentros donde recibía sus masajes y, además, hablábamos sobre el tipo de apoyo que quería durante el parto, de mis experiencias previas en el parto anterior y que cosas eran importantes para mí.

Yo queria tener a mi Doula y a mi pareja durante el parto en un hospital público, para que mi pareja pudiera ver un parto normal sin tener que ser la única persona de apoyo.

Cuando al final llegó el parto tuve contracciones todo el día que primero fueron suaves y que se pusieron muy potentes cuando llegó la noche. Llamé a Llucia para decirle que tenía contracciones y ella me preguntó si quería que viniera y yo preferí que no porque lo llevaba bien. Mi plan era quedarme en casa el máximo de tiempo posible para intentar aguantar el dolor allí, sin la opción de los analgésicos.

¡Logré mi meta! Y me quedé en casa casi un poco demasiado. Sobre las 10h de la noche llamamos a Llucia para decirle que salíamos para el hospital. El primer plan era ir al hospital de Inca. Pero mis contracciones eran tan fuertes que yo fui incapaz de subirme al coche. Nosotros estábamos en Soller y me dí cuenta que no nos daría tiempo llegar al hospital de Inca porque me daba la sensación que el bebe ya llegaba. Así que llamamos a LLucia y le dijimos que nos ibamos a Son Espases que quedaba mas cerca.

Finalmente, con la sugerencia de mi doula, logré meterme en el coche a cuatro patas y enseguida llegamos a Son Espaces. LLucia nos esperaba en el parking. Me acogió y dijo que seguramente yo ya estaba para empujar. Entré en el hospital con los ojos cerrados porque la luz me molestaba. Y cantando (gritando) con las contracciones. Me trajeron una silla de ruedas y les dije que no me podía sentar, entonces LLucia les pidió que me trajeran una camilla para que pudiera seguir a cuatro patas.

Me subieron a una sala donde querían examinarme, tenían las luces muy fuertes y les dije que las apagaran, empezaron diciendo que no, que como podrían examinarme. Les dije que me daba igual pero que apagaran las luces. Las apagaron. Yo estaba de 10 cm de dilatación.

Me llevaron a paritorio y me preguntaron quién quería que me acompañara y pedí que fueran los dos, pero se negaron, y elegí a Llucia.

El expulsivo fue largo y tuve en total cuatro comadronas diferentes apoyándome, todas fueron muy respetuosas y majas. Llucia me hacía masajes y me animaba, me daba zumo y me refrescaba la frente. Ella era una fuente de paz y de apoyo. Como una columna soportaba mi peso físico y apoyando silenciosamente con palabras, de vez en cuando, mi trabajo de parto. Tenerla a mi lado fue lo mejor que hice para poder seguir adelante con mi parto y para conseguir un parto respetuoso para mi hijo.

¡Estoy tan contenta de poder haber tenido un parto así!. Muchas veces pienso en este parto y me hace sentir fuerte y orgullosa de mi misma. Con este segundo parto sané mis heridas del parto traumático de mi primer hijo.

Clara

 

“Es bastante común que una mujer que ha tenido un parto traumático busque una doula durante el embarazo de su siguiente hijo, porque es consciente de cuanto puede cambiar la experiencia con un acompañamiento personalizado, respetuoso y continuo desde el inicio hasta el final del proceso.

Es más frecuente de lo  que parece, que los partos se sientan como traumáticos, no tanto por lo que sucedió, sino por la falta de información durante el mismo y por un trato poco respetuoso de parte de los profesionales que lo atienden. Así que, muchas veces, también las parejas toman otra clase de decisiones sobre el hospital al que quieren acudir.

En el caso de Clara, cuando su parto, en un espacio corto de tiempo, cogió una dinámica muy acelerada, tuvo que decidir acudir al que le quedaba más cerca.

¡Que difícil es para una mujer que llega con las contracciones seguidas y potentes, someterse al protocolo típico establecido! ¿Cómo se va a poder sentar en una silla de ruedas o en la butaca de las correas?, ¿Cómo va a vivir las luces excesivas o poder responder las preguntas del personal?, y ¿Por qué , en un momento tan delicado, le hacen escoger entre su pareja o su doula? Son cosas que no tienen sentido.

Clara en lo único que cedió fue a escoger entre su pareja y su doula, era algo que ya tenían hablado por si llegaba el caso, y no tenía sentido ponerse a discutir sobre ello con el personal sanitario, estando además de 10 cm.

En todo lo demás se posicionó en su mujer “Loba” y no daba pie a réplica, ella no puede acordarse porque estaba habitando plenamente su Planeta Parto, pero fui testigo de como estaba  totalmente conectada y de como se hacia respetar con una mirada o con una escueta respuesta de SI o de NO.

A pesar de llegar dilatada de 10 cm, el expulsivo se alargó durante unas 3 horas y llegaron a pasar varias comadronas por paritorio, en ese tiempo le quisieron aplicar diferentes protocolos y ella tuvo muy clara su respuesta en cada situación. Se dejó asesorar, aceptó algunas propuestas que pudieran ayudarla a avanzar en la bajada del bebé, pero predominó todo el tiempo la conexión con su propio instinto.

SENTÍ QUE CUANDO UNA MUJER COGE TODO SU PODER, NO HAY NADA QUE LA PARE.

En su momento no lo compartí con ella, pero se que el comentario entre las comadronas sobre su parto fue: “las mujeres que vienen con doula saben bien lo que quieren”.

Y eso solo lo consigue cada mujer que toma el Poder por sí misma, ya que nadie habla nunca en su nombre, es suficiente contar con alguien que está a su lado y apoya cada una de sus decisiones, sean cuales sean y sin juzgarla.

Y siento que no solo la mujer/madre/loba sale reforzada de esa experiencia, sino que las demás mujeres  del mundo (sean testigos o  no) “resonamos” en ese Poder de forma automática”.

acompañArte

 

Dámaris con su doula

Hacer posible lo difícil (16-05-17)

Jamás imaginé que el simple y legítimo acto de parir supusiera una lucha por conquistar el derecho a guiarnos por nuestro cuerpo e instinto primitivo, derecho de ser acompañadas por nuestros seres queridos y derecho de gozar de tiempo para nacer.

Mis dos experiencias de parto hospitalarias han supuesto algo maravilloso para mí, no sólo por el positivo desarrollo del trabajo de parto sino también por sentir que hacíamos posible lo que parecía difícil en terreno hospitalario: crear una atmósfera de AMOR, colaboración y vinculación humana con los profesionales médicos. 

Nur nació rompiendo todos los protocolos médicos (más de 24h de bolsa rota, más de 2 días de contracciones, 1 día de dilatación, firmando alta voluntaria tras rechazar la inducción y exigiendo la presencia de mi Doula y mi marido en todo momento). Nur vino con todo su derecho de nacer en el momento preciso y tanto ella como yo nos tomamos el tiempo para atravesarlo sin condicionarnos por los ginecólogos, deseosos de intervenir “y agilizarlo todo”, como si el hecho de nacer más rápido significase nacer mejor.

Todo ello estuvo apoyado por la presencia y el respeto del padre y de grandes profesionales, la matrona Loles y nuestra Doula Llucia Mir, que aunaron fuerzas y me trasmitieron cariño y serenidad, escuchando activamente mis necesidades y sirviendo al trabajo de parto antes que a las máquinas y los números redondos de cómo debe desarrollarse un parto.

Senda nació con el mismo acompañamiento y con la dilatación en bañera, un gran avance en el sistema sanitario público. Fue un parto más corto, nos asistieron varias matronas, además estuvo mi Doula en todo momento junto con mi marido ayudando a los profesionales, en servicio del nacimiento.

Gracias a los profesionales, grandes personas que aman su trabajo y dan sentido a la locura hospitalaria y, también, gracias a que todos éramos conscientes de cuáles eran nuestros derechos y cuál nuestro lugar, pudieron ser GRANDES EXPERIENCIAS DE PODER, CON UNA VERDAD HUMANA QUE HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE.

Dámaris, Nur y Senda

 

“Con Dámaris nos conocimos de casualidad, ella es cantante y su marido músico, y estaban actuando en la boda de unos queridos amigos. Entonces ella hacía muy poco que sabía que estaba embarazada y, ni puedo recordar como, al acercarme a felicitarla por su preciosa actuación, acabamos hablando de su embarazo y se enteró que yo era doula.

Se le iluminó la cara cuando supo de qué se trataba, algo en su interior hizo un click y, como siempre ha dicho, era justo lo que necesitaba en ese momento. Algo que, curiosamente, le sucede a más mujeres.

Se informó de todo aquello que para ella era un mundo nuevo, sintió que era el lenguaje y la actitud que necesitaba para entender, para posicionarse, para saber lo que quería,…

Su primer parto fue de esos que antes llamaban “el parto de la burra”, como ella misma explica fue muy largo, entre empezar y pararse, e incluso cuando al fin cogió dinámica. Durante todo el proceso la pareja tuvo que tomar diversas decisiones importantes. Cada vez que se enfrentaron a ellas, se concedieron a sí mismos el tiempo para pensarlo y hablarlo entre ellos, luego sostuvieron juntos esa decisión delante de los profesionales y firmaron lo que hiciera falta. Doy fe de que nunca son decisiones fáciles, porque sienten la presión de los profesionales que tienen un criterio diferente, así que la propia opinión debe ser muy clara para poderla sostener.

La comadrona que atendió el parto cuando ya entramos en paritorio fue también todo un ejemplo de profesional empoderada, escuchó cada necesidad de Dámaris y se alió con ella. No todas sus compañeras estaban de acuerdo en que estuviera la madre con su pareja y su doula, tampoco aceptaban que no quisiera ponerse antibiótico de forma preventiva, o que la madre quisiera moverse a su antojo, …y sobretodo, supo sostener su criterio profesional delante de la ginecóloga de guardia que quería intervenir. Y doy fe también, de que nada de todo esto es fácil porque demasiadas veces he visto “ceder” a las profesionales a la presión externa, y en contra de sus propios criterios.

Cuando conoces a una mujer antes de tener hijos, es frecuente ver la gran transformación que sucede en todo su SER y si, además, esa mujer consigue sentirse empoderada en cada uno de los aspectos que le conciernen durante sus partos, y más si es contra viento y marea, la transformación es enorme, como mujer y como persona“.

Testimonio de Patri y Axl (16-04-22)

Y mi segundo parto volvió a ser cesárea, y muchos pensarán que no tuve el parto deseado. A pesar de quererlo con todas mis fuerzas, de tener todo el apoyo de mi pareja, de la luz de nuestra Doula, de la implicación de todo el equipo médico. No lo tuve aunque desde el primer momento sintiera un cúmulo de contracciones que no hacían esperar tal final, de una intensidad que ni a la cara podía mirar al personal, pasé horas con los ojos cerrados, escuchando a nuestra Doula, las puertas con las matronas entrando y saliendo, intentando hablar conmigo, agarrándome a una cuerda dando escape al dolor, no lo tuve aunque los ginecólogos, matronas, Doula y mi marido colaborarán de forma respetuosa para tal fin.

No lo tuve a pesar de estar informada, entrenada, dispuesta a dejarme llevar por el momento. . .

Y muchos seguirán pensando que a pesar de todo no lo tuve.

Y yo con nuestro bebé ya en casa, doy las gracias a todos por el esfuerzo .

Porque gracias a vosotros lo que no tuve en ningún momento fue miedo.

Sentí que podía hacerlo, que podía soportarlo, que el dolor me acercaba al final, que de todos los malestares este es el más bonito, el que te hace crecer, y conecta a toda la orquesta humana que empujaba a nacer a nuestro bebé, de forma respetuosa y con mucho amor.

Todo el personal implicado sintió que acabara en cesárea, y yo. . . claro que lo sentí, pero en este caso que a mi me atañe, creedme, no importa tanto el final sino el recorrido.

Lo disfruté al máximo, lo disfrutamos.

Y no. . no lo tuve.

No tuve miedo, Y puedo asegurar que no hay mayor regalo que poder transitar por tu parto sin miedo y así poder beber de todas las sensaciones del proceso del nacimiento.

Por todo esto y más, agradecemos todo el apoyo recibido con todo nuestro corazón.

Gracias a nuestra Doula Llucía Mir por guiarnos, por trascender en nuestra familia. ¡Gracias!

Tuvimos el mejor parto posible dadas las circunstancias,  un parto luchado, un parto respetado.

Patri y Axl

 

“El primer parto de Patri había sido una cesárea en la que ella no tuvo ningún protagonismo, cada intervención médica que le hicieron vino en forma de cascada, sin ninguna explicación y sintió que, en  cierto sentido, le habían robado su parto.

Desde ahí, ella quiso entender lo que había sucedido y se informó de todas las maneras posibles para evitar vivir algo similar con su siguiente hijo. Tomó distintas decisiones: contactar con una doula para sentirse acompañada en su camino de maternidad, cambiar de hospital privado a hospital público, leer sobre cómo favorecer un parto vaginal, trabajar su fuerza interior para afrontar un proceso de parto en forma natural, hacer yoga para embarazadas, acudir a charlas y encuentros de madres, preparar su Plan de Parto…  todo un trabajo intenso y profundo de conexión con su poder como madre.

Estuvo los últimos días con bastantes pródromos que la avisaban que el momento estaba cada vez más cerca, el día que las contracciones empezaron a coger ritmo, ella estaba preparada para vivir plenamente su parto.

Bien pronto  la dinámica empezó  a ser de contracciones cada 2-3 minutos y de intensidad cada vez más fuerte, …. Fue un parto largo, de estos que te hacen creer que las mujeres podemos tener fuerzas sobrenaturales para afrontar cualquier cosa. Las profesionales fueron proponiendo y respetando al mismo tiempo, hicieron todo lo posible, se asombraron de las  capacidades de la madre y se entristecieron cuando finalmente se decidió que tenía que ser cesárea.

Y, he aquí la gran diferencia, hubo un ambiente sagrado, de respeto y trabajo en equipo, de intención y de decisiones conscientes.

Ella lo explica con sus palabras, aún sin ser su parto soñado, se sintió empoderada y en las mejores manos. Yo soy testigo privilegiada de cuanta fuerza hay en el corazón de las mujeres.

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Parto Natalia y Kaili

Testimonio de Natalia, Diego y Kaili (16-09-14)

Así como veo, siento y escucho cada día el mar a través de mis ventanas, como una incesante fuerza que me acompaña, así siento la presencia de las personas importantes de mi vida en mí.

Una de esas personas es Lucía, por compartir un momento tan bendecido como la llegada de Kaili, mi hermosa bebé, a este mundo.
Desde el día que hablé por primera vez embarazada de Kaili con Lucía, como cuando me enteré que estaba embarazada, lo que me viene es puro agradecimiento y un Gran Sí a la Vida. ¡Viva la Vida!
Kaili es una gran bendiciòn que me llena de amor puro y aprendizaje.
Me siento honrada de poder compartirlo.
El momento en que llega un nuevo ser a nuestras vidas es muy sensible, especial y vital. Todo puede pasar durante el embarazo, en el momento antes de parir y en el parto.
Como mujer he sentido profundamente el sentido de la vida y lo que es pasar conscientemente por el umbral tan poderoso entre la vida y la muerte, y a la vez sentir que estás brillando de amor y que todo lo das. Ahí es muy importante sentirte sostenida. Y eso he sentido por parte de mi pareja Diego, mi madre, mi hermana, la mami de Diego y por Lucía.
Desde el primer día que contacté con Lucía como doula sentí su compañía sincera, me sentí escuchada desde el corazón y el conocimiento. Una combinación perfecta en el embarazo, donde la sabiduría tanto como el cariño cumplen un rol fundamental.
Cuando decides ser mamá después de los 40 años con un camino recorrido en el mundo de las artes, el crecimiento personal y espiritual es una bendición encontrarte con profesionales que valoran la salud emocional que acompaña la física a la hora de dar a luz y el proceso que conlleva sobretodo los últimos meses  antes de parir. Muy delicado y salvaje a la vez. Puro instinto.
Yo me he sentido valorada, escuchada y mimada.
Las charlas y masajes de Lucía fueron un bálsamo y a la vez una fuerza que me llevó por el camino de la certeza. Segura y relajada son la palabras claves para un buen proceso de preparto y parto.
Estuvimos dandole muchas vueltas al tema de parir en casa o en el hospital y al final por una cuestión económica decidimos que fuera en el Hospital. Elegimos el de Inca para poder parir en el agua.
Y la verdad que más allá del movimiento de salir de casa a parir al hospital, lo mas importante es que sea donde sea, ese momento es un momento de cueva. Donde todo desaparece y solo queda el instinto, el goce, lo salvaje, lo milagroso…que estés donde estés puedes tener una experiencia empoderada si así lo quieres. Y lo más importante, pleno de amor luminoso… Así di a luz a Kaili. Un regalo divino.
¡Gracias Lucía!

 

Familia Natalia, Diego y Kaili

 

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