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Reflexiones sobre la película Loba

Me gustó “Loba”, es una película bien narrada, con bellas imágenes y con testimonios de cuatro países con bastantes diferencias culturales: España, Francia, México y Cuba, pero que, sin embargo, comparten la triste realidad de la tendencia exagerada a la medicalización del parto, que desemboca en demasiados casos, en “violencia obstétrica” ejercida contra las mujeres y sus bebés. Queda reflejado que para llegar a ese punto, en el que se sobrepasan con mucho las recomendaciones de la OMS sobre los porcentajes donde son necesarias las intervenciones médicas, primero hay una infantilización, desinformación y desempoderamiento de la mujer. 

En la película subyacen todo el tiempo, varias ideas con las que estoy totalmente de acuerdo: una buena parte del cambio que se necesita vendrá cuando las mujeres retomen su Poder, se informen, conecten con su instinto y además exijan sus derechos. También, cuando haya muchas más matronas por población, y que éstas sean las portadoras y defensoras de los procesos fisiológicos naturales.

Una parte del desarrollo de la trama corresponde a la defensa de la Partería Tradicional, algo con lo que también estoy de acuerdo porque las mujeres que la han practicado durante toda su vida tienen mucha sabiduría acumulada sobre estos procesos naturales, y en países como México, siguen existiendo linajes de parteras vivas a las que ahora, en aras de la modernidad y el control, se les niega siquiera el derecho de ejercer y no se aprovechan sus conocimientos.

Pero en España y, supongo que en Francia por proximidad cultural, ya se rompieron hace tiempo esos linajes y las comadronas deben buscar su profunda formación humana y/o complementaria de otras maneras, más allá de lo que les enseñan en la facultad.

Y aunque todo el tiempo se habla de la importancia de un buen acompañamiento a la mujer durante su maternidad, he notado a faltar que se hable de las DOULAS, las mujeres que dan apoyo emocional continuo durante cualquier etapa de la maternidad y no son personal sanitario.

Más allá de que la película tiene su limitación de metraje, es difícil plantear los cambios de paradigma y del empoderamiento de la mujer, sin explicar qué significa la figura de la doula en nuestras sociedades modernas, cuáles son sus funciones y porqué cada vez más mujeres las utilizan para transitar su maternidad. 

Con todo ello, el concepto de “Loba” es muy interesante, y aunque estuvimos codo con codo en el debate después de la película, me gustaría compartir largamente con Catherine toda esa información esencial sobre las doulas que eché tanto en falta en su película.

Y me reivindico, nadie puede negar el derecho de la mujeres de ser acompañadas por quién elijan, sin caer de nuevo en el error de infantilizarlas. Y tengo el honor y el privilegio de HABER ACOMPAÑADO A MUCHAS LOBAS, en su proceso de transformación.

GRACIAS a todas ellas.

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Y he aquí mi aportación al interesante debate posterior:

Hola, me llamo Lucía y soy DOULA del equipo Doulasmam.

Como doula acompaño con apoyo emocional continuo a otras mujeres durante cualquier etapa de la maternidad y participo en encuentros de mujeres que comparten sus experiencias como madres. Bajo esta perspectiva conozco muchas historias de parto, tanto de forma directa como por boca de sus protagonistas.

A la pregunta de si es posible parir de forma natural en un mundo tan artificial, mi respuesta es SI. Aunque no siempre es fácil. Las estadísticas hablan: es más común en un parto en casa, es menos frecuente en un parto de hospital privado que en uno de hospital público, y dentro de estos, es más probable en unos que en otros.

Si tuviera que valorar el factor más importante para conseguir un parto natural, diría que es el EMPODERAMIENTO DE LA MUJER. La que, además de leer, preguntar y estar bien informada, tiene la capacidad de centrarse en sí misma conectándose con su instinto y confía plenamente en su propio cuerpo.

El siguiente factor más importante es un entorno apropiado a la fisiología, recordemos: SEGURIDAD, PENUMBRA, SILENCIO, CALOR, CONFIANZA… y que este entorno sea propiciado por los profesionales que la acompañan. Todas las personas que rodean a una mujer pariendo, deben estar convencidas de que la madre y el bebé son los absolutos protagonistas de ese parto.

Cuando una mujer toma la decisión consciente de ser acompañada de su pareja y de su doula, o de quien desee, expresa una necesidad y expresa un derecho. Cuando esa mujer llega al hospital, probablemente después de horas de dilatación en casa, se le hace muy difícil tener que escoger entre su pareja y su doula para que solo uno de los dos entre con ella a paritorio.

A los profesionales sanitarios os recomiendo la experiencia de permitir en paritorio la compañía de la pareja y la doula, ver y sentir de primera mano como fluye el parto con ese trabajo en equipo. En esta sala hay doulas y matronas que lo hemos experimentado y ha sido siempre fantástico, y algunas madres y padres aquí presentes son protagonistas de estas historias.

Para mejorar la atención al parto en nuestro entorno, una de las ideas más sencillas y poderosas que conozco es utilizar el Poder de la Palabra, expresar verbalmente y por escrito aquello que hemos sentido y hemos vivido.

Si cada vez que tenemos una experiencia negativa, dejamos constancia escrita de forma asertiva en atención al paciente, esa es una manera de que los profesionales se hagan conscientes del efecto que producen sus palabras o sus actuaciones en las vidas de las mujeres. Y con esa información tienen la posibilidad de cambiar.

Si además, un profesional que trabaja con vocación y respetando tanto la fisiología como a la persona, recibe el refuerzo positivo del agradecimiento, es animado a seguir por el mismo camino. Recordemos que, a veces, trabajan presionados por otros compañeros que tienen una visión más mecanicista o medicalizada de la relación sanitario/usuario.

La idea es que los cambios de paradigma surgen de los cambios individuales manifestados en la realidad cotidiana y esparcidos con el boca a boca.
Muchas mujeres estamos trabajando por un mundo mejor, por un mundo en el que a todas las mujeres se nos permita parir en libertad y respetando todas nuestras decisiones. Un mundo de “Lobas”.

Debate Loba

Doulas y Catherine

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Parto Inma portada

Testimonio de Inma, Jesús y Lórien (12-07-17)

Conozco hace muchos años a Inma, ella ha sido una de las profesoras Waldorf de mi hija, por lo que el vínculo con ella ya era especial antes de que me pidiera ser su doula. Ella es una mujer muy sensible y con muchos recursos, siempre se anda formando para profundizar en su profesión que es muy vocacional, aunque la maternidad es algo diferente de cualquier otra clase de relación con niños/as, sobretodo porque implica una gran transformación personal: física, mental, emocional y, en muchas mujeres, también espiritual.

Es precioso estar cerca en su proceso de darse cuenta de todo lo que es capaz, de cuanta fuerza hay en su delicadeza, de que su parto no fue lo que ella imaginó y aún así supo seguir en su centro, que sentir que no podía más y sostenerlo… la devolvió más empoderada que nunca. En un primer momento le costó conectar con el Poder que encierra todo ello, a pesar de que yo le contaba lo que vieron mis ojos y sintió mi alma cuando ella estuvo de parto. Pero la vida nos trae ayudas y fue muy interesante que cuando Inma acompañó durante unas horas a una amiga que estaba de parto… por fin vio su propio reflejo y se dio cuenta de todo lo que había hecho, de todo lo que sigue haciendo día a día como madre. 

Y esto es parte de lo que hacemos las doulas, devolvemos a las madres una mirada de complicidad, una perspectiva de la experiencia que quizás ellas mismas no son capaces de ver, porque cuando estamos inmersas en esta metamorfosis (algunas le llamamos “mamamorfosis”), se nos escapan los detalles y puede que solo veamos lo que “no fue”, en vez de todo lo que ES.

Me emocionó mucho cuando me contó esa “visión” que tuvo de sí misma a través de la mirada a otra mujer, porque ella en aquellos momentos fue como una doula para su amiga, y eso es lo que VEMOS las doulas: el gran poder que hay en cada parto, en cada nacimiento, la fuerza que se necesita para transitarlo, sea como sea que suceda todo…aunque la realidad nos desvíe de nuestros deseos más íntimos. Es por todo ello que siempre digo que yo creo en las mujeres.

Así que ahora me ha hecho un regalo de corazón ofreciéndome su testimonio, me lo envió por correo con estas palabras:

Gracias por todo, me vuelvo a ir a la cama emocionada de releer, revivir y readmirar el gran milagro de la vida, de conocernos.
Un abrazo

LLucia Mir, mi doula:

Ha sido mi cómplice cuando sentía necesaria la comunicación de mujer a mujer y, no solo eso, quería estar con una mujer que ya hubiera pasado por la misma situación que yo estaba pasando. Quiero  destacar su profesionalidad porque su calidez humana hace años que la voy conociendo.

Mi doula complementó el trabajo del personal sanitario y, sobretodo, supo estar a mi lado como una buena amiga, durante el embarazo, parto y posparto, siempre aportando, como bien dice su nombre, Luz en nuestras decisiones y haciendo posible que todo el proceso fuera consciente, nuestro, pero sobretodo mío y hasta el día de hoy, ocho meses después, que he conseguido  revivir mi parto como un acto de poder y ahora puedo relatarlo.

La primera vez que escuche la palabra doula fue hace nueve años cuando fui a hacerme un masaje y en la puerta de su consulta había ese cartel naranja que ponía “ Doulas mam”. Ella me explicó en que consistía esta profesión y, a pesar de que no me quedó totalmente claro, supe que ella sería mi Doula y me acompañaría en el parto de mi bebé.

Siempre nos aportó información de evidencia científica sobre lo que teníamos dudas, para que libremente sintiéramos y tomáramos la decisión que mejor se adaptara a nosotros.

¿Cómo la puedo definir o describir?… ¿Madre?, ¿Hermana? Tal vez, pero del alma, y agradezco que no es mi madre y que pudiera acompañarme en los dolores, en las quejas, en mis particularidades, que en todo momento fueron acompañadas desde el respeto, desde el silencio, desde el AMOR, contracción a contracción, haciendo de mediadora entre el mundo y yo. Sin palabras, ella sabía lo que necesitaba y esto me dio seguridad, me comprendió y así tuve la sensación plena por primera vez en mi vida de que esa era mi forma de hacer las cosas y estaba todo en orden.

Tras doce horas de contracciones en casa, al romperse la bolsa y ver la comadrona que había “aguas sucias”, tuvimos que ir al hospital, supe que ella no podría entrar pero ya me había dejado un gran regalo, me sentía en mi centro y preparada y capaz para defender un parto respetado pese a todos los protocolos. Ni me despedí en la puerta del paritorio, noté su ausencia porque ya nadie más se ocupó de mi, ni masajes ni contención, nada, empezaron las exigencias…la supervivencia del bebe y la mía parecía estar en juego, aunque realmente yo sentía que era desproporcionado. Su voz susurrante, su mirada azul, sus sugerencias, estuvieron siempre conmigo, como susurrándome tras las orejas.

A las 00.00 cuando estábamos en la habitación con Lorién, nuestro bebé, ella fue nuestra primera visita, no sería la última… ahí estuvo, ayudándonos a conquistar la lactancia, así como en la hospitalización posterior de nuestro hijo por plaquetopenia aloinmune…y ocho meses y medio después, continua en nuestras vidas con su tesón, su amor y compartiendo con emoción, al fin, que hoy sí puedo contarlo, puedo escribirlo, y decir que estoy satisfecha, conforme, orgullosa, feliz y profundamente emocionada en medio de la noche: “re-tejiendo tu bien merecido regalo de cumpleaños, Navidad, Año nuevo, San Valentín y Pascua. Gracias Llucia, por ser la gran mujer que eres”.

Inma

Parto Inma acostada 1

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Testimonio parto doula Llucia

Testimonio de Daniela, Samuel y Ana (23-12-17)

Daniela y Samuel me consultaron como doula cuando ya estaban en una fase avanzada del embarazo.  Como ella misma cuenta, se le despertaron miedos hacia el parto y la maternidad de los que no había sido consciente hasta aquel momento y comentándolo en sus clases de yoga para embarazadas, resultó que “casualmente” yo era la doula de una compañera suya que le comentó lo mucho que le estaba ayudando contar conmigo y saber que iba a estar con ellos en el parto.

Aunque no sabían muy bien cómo les podía ayudar o qué podían esperar de mi, después de dos encuentros como doula y otros dos como terapeuta (dos formas de abordajes diferentes, pero que se complementan de forma fantástica) pude observar una hermosa transformación. Daniela pasó de tener mucho miedo, a esperar con verdadera presencia y alegría el nacimiento de su hija. Ellos son una familia cristiana practicante y resulta que su semana 40 de embarazo tenía fecha del 23 de diciembre, Daniela recordó que la madre de Jesús hacía más de 2000 años había estado en una tesitura similar, pero en condiciones mucho más precarias, esa conexión le aportó una complicidad especial para pasar los últimos días de embarazo.

Y fue precioso estar cerca de ellos, ver desplegar su potencialidad como mujer y como madre, con la compañía atenta de su marido, aceptando los retos que le puso delante la vida y atravesando cada etapa con coraje. Nunca deja de sorprenderme de lo que somos capaces las mujeres y con Daniela soy testigo de una maduración personal muy especial, ya que claramente hay un antes y un después  de su nacimiento como madre.

Ha aquí la experiencia con sus propias palabras:

Mi encuentro con Llucia como doula hizo que mi experiencia del parto cambiara del cielo a la tierra, mis miedos rápidamente se transformaron y sacando lo mejor de mi misma tuve un parto del que hoy me siento muy orgullosa.

Todo comenzó hace unos meses, ha medida que se acercaba el parto comenzaron a surgir en mí todos esos miedos inconscientes que algunas veces tapamos y otras no queremos ver. Pero, tal como es la maternidad, comenzaron a salir y ya no pude controlarlos. Sentía además que eran miedos ancestrales como yo les llamé, miedos del pasado, de mis antepasados, etc. Y de la nada empecé a darme cuenta que estos miedos no estaban solo en el plano psicológico sino que podrían afectar significativamente el curso del parto. Sentí que podía pasar de tener una experiencia estresante y llena de miedos que a su vez podía traer complicaciones a una experiencia llena de amor, paz y tranquilidad.

Llucia me ayudó a conectarme conmigo misma y mi bebé, a aceptar mis miedos, conocerlos mejor y trabajar sobre lo que podía hacer para apaciguarlos. Masajes, conversaciones, relajaciones, todo fue dando paso a una sensación de paz, de orgullo y sin darme cuenta ya quería que viniera el parto y ¡con muchísima ilusión!!

Todo este proceso además lo viví con mi marido, fuimos juntos a cada sesión, a cada encuentro y fuimos formando con Llucia un lazo que no olvidaremos jamás y del cual estamos y estaremos siempre profundamente agradecidos.

El día del parto llegó y, como siempre, nada sale según nuestros planes, pero eso era algo que también habíamos hablado previamente con nuestra doula. Nos dijeron que deberíamos inducir el parto por falta de líquido amniótico y, en vez de alertarnos, hicimos todo con mucha paz y tranquilidad. Al llegar al hospital y empezar con la preinduccion ¡¡comenzó el parto!! Llucia nos acompañó en todo momento, llena de detalles, de mimos, un apoyo que nunca olvidaré. Sacando lo mejor de mí, sintiéndome valiente logré tener un parto natural, a pesar de que al inducir sabía que era más probable que terminara en cesárea, … ¡Logramos con mi hija Ana tener un parto natural, lleno de amor!!

Me siento muy orgullosa de mí misma, de mi hija, de mi marido y de Llucia! Formamos un equipo y logramos juntos que la experiencia de embarazo y parto fuese en paz, con tranquilidad y con diferencia, la mejor experiencia posible.

Daniela

familia con doula

Contactamos con Lucia como doula para el primer embarazo de mi mujer. La experiencia ha sido excepcional en todos los aspectos, Llucia es una gran profesional, tanto por sus conocimientos y su experiencia, como por su personalidad y su disponibilidad.

Nos ha acompañado a partir de la semana 36 con dos sesiones de osteopatía (ya que, además, es osteópata y masajista), dos encuentros para aclarar nuestras dudas como doula, ha estado presente  durante todo el parto y nos ha visitado una semana después para hacer seguimiento de la lactancia materna.

Ademas de todo eso, estuvo siempre disponible cada vez que teníamos dudas o preguntas, también cuando mi mujer tenía dolores o contracciones en medio de la noche.  Por mi lado, como compañero de primeriza, puedo decir que para mi ha sido importante contar con una doula, dado que no tenía experiencia y sentía que tampoco tenía herramientas para ayudar a mi mujer durante esta etapa de la vida. Es un momento en el cual hay muchas dudas, miedos, dolores y tener una profesional como Llucia, así de completa,  fue fenomenal. La recomiendo a todo el mundo. Lo repetiremos seguro si viene un segundo 🙂

Samuel

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Testimonio parto con doula Llucia

Testimonio de Conxa, Joan y Lluis (28-11-13)

Esta foto, de por sí, es fiel reflejo de un testimonio de parto con doula… y me encanta, por todo lo que representa y transmite. Es evidente que no se trata de su calidad técnica, sino más bien de su cualidad humana.

Conxa está en fase de dilatación en su propia casa. Se nota el silencio a su alrededor o, en todo caso, se intuyen sonidos entrecortados de respiración agitada. Hay penumbra e intimidad, seguramente es su marido quién hizo la foto. Se palpa el vínculo entre nosotras y un precioso respeto al cuerpo. Estamos dentro del “Planeta Parto“, totalmente presentes y concentradas. Es un momento sagrado.

Siento un profundo agradecimiento porque ser doula es mucho más que un trabajo, es una oportunidad de vivir el presente y de estar corazón con corazón en un momento crucial en la vida de esa mujer.

He aquí el testimonio de Conxa:

Tras tres abortos… y después de volverme a quedar embarazada, lo que más deseaba es que todo fuera bien… disfrutar del embarazo y poder tener un parto consciente…natural…y respetuoso. Y estaba bien decidida… aunque debo decir que mi pareja no tanto, porque tenía miedo… pero a mi me hacia muchas ganas… sentía que las mujeres estamos preparadas, que somos fuertes y valientes…

Y así fue… nació  Lluis… en un ambiente cálido, amoroso, respetuoso… gracias a vuestro acompañamiento, apoyo, calor, respeto, la ayuda en los momentos en los que no me encontraba… que me bloqueaba… a darnos fuerza… a cantarnos… a respaldar a mi pareja, que en algún momento no sabía muy bien por donde partir.

Vuestro acompañamiento como doulas y la ayuda de Mikel como comadrón… fue muy gratificante… mejor dicho, fue amoroso💖

Gracias. Un fuerte abrazo🙏🏻💫💝

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Los regalos de corazón (17-06-02)

Los regalos de corazón son aquellos que hago desde el impulso del amor, sin esperar nada a cambio y disfrutando de darlos. Y la vida me demuestra, una y otra vez, que las cosas del corazón son palabras mayores, porque generosamente tengo de vuelta regalos increíbles, también de corazón.

Esta mañana he recibido en la puerta de mi casa un regalo de corazón, una preciosa canasta repleta de comida fresca y sana: frutas, verduras, conservas caseras,… una explosión de colores y olores. He sentido AMOR directo hacia el centro de mi pecho, una emoción muy fuerte (bonita y triste a la vez) y un agradecimiento enorme por tanto aprecio. He recibido mucho más que comida, he recibido amistad, nutrición, agradecimiento, generosidad, alegría, dolor, mirada, abrazo,… y el beso de un niño “estrella”.

Tengo mucha suerte porque en mi trabajo conozco a grandes personas, sobretodo mujeres, con las que me conecto desde el corazón y todas son especiales para mí. Pero, además, con algunas me toca vivir experiencias imborrables y la conexión adquiere una fuerza que no se puede explicar con palabras.

Hoy tengo el corazón caliente y agradecido, abogo por la autenticidad en las relaciones, por compartir, acompañar y sostener desde la Presencia.

Este mundo funciona porque somos muchas las personas sencillas que llenamos nuestros días de pequeños detalles que hacen grande el mundo.

regalo con corazón

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Testimonio madre con doulas

Testimonio de Amaranta: en defensa de las doulas (15-02-18)

Defiendo con fuerza el papel de la Doula, una madre que acompaña a otras mujeres en el camino de la maternidad. Las personas que se inventan argumentos para desacreditar esta tarea no saben nada ni quieren saber, quieren vivir en la ignorancia y tener todo el control … el control sobre las mujeres, como siempre.

Se olvidan de que nos están tratando de tontas, como si no supiésemos decidir.

Gracias por todo Cristina Seguí y Llucia Mir, las Doulas que me acompañaron en el nacimiento de mis hijas, junto al comadrón Mikel Mantxola.

 

“Algo que me llama mucho la atención es que la mayoría de las personas que tienen prejuicios contra las doulas, desconocen absolutamente cuál es la labor que desempeña una doula, no conoce ninguna doula y, por supuesto, no ha tenido ninguna experiencia con doulas (ni buena, ni mala).

Es verdad que el “Desinforme Doulas” es una fuente de confusión ya que, viniendo de un colegio profesional, le da una pátina de verosimilitud. Pero para muchas personas, el hecho de leer unos titulares llamativos en la prensa, no son suficientes para crearse una opinión o arraigar un prejuicio, más bien puede ser un acicate para indagar personalmente sobre una profesión que es, como mínimo, fascinante.

La base de estos prejuicios, del más puro patriarcado (si, también practicado por algunas mujeres), es que las mujeres necesitamos que nos salven de nosotras mismas, de tan tontitas que somos. O somos unas malvadas brujas. Bajo este concepto, perdemos por todos lados.

Y curiosamente, la mayoría de personas que saben lo que hace una doula, que conocen alguna doula y/o han tenido experiencias con una doula, expresan su satisfacción y la importancia de lo que ha significado en su vida, en su maternidad.

Y, como dice Amaranta, los ignorantes son los que más desean tener el control sobre las mujeres. Pero intentan poner puertas al campo, porque son muchas las mujeres empoderadas que piensan por sí mismas, que saben lo que quieren, como lo quieren y con quién lo quieren”.  

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Testimonio de Clara (16-07-17)

Mi nombre es Clara y en el embarazo de mi segundo hijo me acompañó mi Doula Llucia Mir.

Yo decidí tener una Doula porque en el parto de mi primer hijo me sentí muy desconectada del proceso y fue un parto bastante traumático. Mi pareja y yo nos asustamos así que, en vez de darle la bienvenida a nuestro hijo con tranquilidad y amor, fue un día lleno de miedo y falta de comunicación.

Con mi segundo hijo hice una preparación diferente, fui conociendo a Llucia en diferentes encuentros donde recibía sus masajes y, además, hablábamos sobre el tipo de apoyo que quería durante el parto, de mis experiencias previas en el parto anterior y que cosas eran importantes para mí.

Yo queria tener a mi Doula y a mi pareja durante el parto en un hospital público, para que mi pareja pudiera ver un parto normal sin tener que ser la única persona de apoyo.

Cuando al final llegó el parto tuve contracciones todo el día que primero fueron suaves y que se pusieron muy potentes cuando llegó la noche. Llamé a Llucia para decirle que tenía contracciones y ella me preguntó si quería que viniera y yo preferí que no porque lo llevaba bien. Mi plan era quedarme en casa el máximo de tiempo posible para intentar aguantar el dolor allí, sin la opción de los analgésicos.

¡Logré mi meta! Y me quedé en casa casi un poco demasiado. Sobre las 10h de la noche llamamos a Llucia para decirle que salíamos para el hospital. El primer plan era ir al hospital de Inca. Pero mis contracciones eran tan fuertes que yo fui incapaz de subirme al coche. Nosotros estábamos en Soller y me dí cuenta que no nos daría tiempo llegar al hospital de Inca porque me daba la sensación que el bebe ya llegaba. Así que llamamos a LLucia y le dijimos que nos ibamos a Son Espases que quedaba mas cerca.

Finalmente, con la sugerencia de mi doula, logré meterme en el coche a cuatro patas y enseguida llegamos a Son Espaces. LLucia nos esperaba en el parking. Me acogió y dijo que seguramente yo ya estaba para empujar. Entré en el hospital con los ojos cerrados porque la luz me molestaba. Y cantando (gritando) con las contracciones. Me trajeron una silla de ruedas y les dije que no me podía sentar, entonces LLucia les pidió que me trajeran una camilla para que pudiera seguir a cuatro patas.

Me subieron a una sala donde querían examinarme, tenían las luces muy fuertes y les dije que las apagaran, empezaron diciendo que no, que como podrían examinarme. Les dije que me daba igual pero que apagaran las luces. Las apagaron. Yo estaba de 10 cm de dilatación.

Me llevaron a paritorio y me preguntaron quién quería que me acompañara y pedí que fueran los dos, pero se negaron, y elegí a Llucia.

El expulsivo fue largo y tuve en total cuatro comadronas diferentes apoyándome, todas fueron muy respetuosas y majas. Llucia me hacía masajes y me animaba, me daba zumo y me refrescaba la frente. Ella era una fuente de paz y de apoyo. Como una columna soportaba mi peso físico y apoyando silenciosamente con palabras, de vez en cuando, mi trabajo de parto. Tenerla a mi lado fue lo mejor que hice para poder seguir adelante con mi parto y para conseguir un parto respetuoso para mi hijo.

¡Estoy tan contenta de poder haber tenido un parto así!. Muchas veces pienso en este parto y me hace sentir fuerte y orgullosa de mi misma. Con este segundo parto sané mis heridas del parto traumático de mi primer hijo.

Clara

 

“Es bastante común que una mujer que ha tenido un parto traumático busque una doula durante el embarazo de su siguiente hijo, porque es consciente de cuanto puede cambiar la experiencia con un acompañamiento personalizado, respetuoso y continuo desde el inicio hasta el final del proceso.

Es más frecuente de lo  que parece, que los partos se sientan como traumáticos, no tanto por lo que sucedió, sino por la falta de información durante el mismo y por un trato poco respetuoso de parte de los profesionales que lo atienden. Así que, muchas veces, también las parejas toman otra clase de decisiones sobre el hospital al que quieren acudir.

En el caso de Clara, cuando su parto, en un espacio corto de tiempo, cogió una dinámica muy acelerada, tuvo que decidir acudir al que le quedaba más cerca.

¡Que difícil es para una mujer que llega con las contracciones seguidas y potentes, someterse al protocolo típico establecido! ¿Cómo se va a poder sentar en una silla de ruedas o en la butaca de las correas?, ¿Cómo va a vivir las luces excesivas o poder responder las preguntas del personal?, y ¿Por qué , en un momento tan delicado, le hacen escoger entre su pareja o su doula? Son cosas que no tienen sentido.

Clara en lo único que cedió fue a escoger entre su pareja y su doula, era algo que ya tenían hablado por si llegaba el caso, y no tenía sentido ponerse a discutir sobre ello con el personal sanitario, estando además de 10 cm.

En todo lo demás se posicionó en su mujer “Loba” y no daba pie a réplica, ella no puede acordarse porque estaba habitando plenamente su Planeta Parto, pero fui testigo de como estaba  totalmente conectada y de como se hacia respetar con una mirada o con una escueta respuesta de SI o de NO.

A pesar de llegar dilatada de 10 cm, el expulsivo se alargó durante unas 3 horas y llegaron a pasar varias comadronas por paritorio, en ese tiempo le quisieron aplicar diferentes protocolos y ella tuvo muy clara su respuesta en cada situación. Se dejó asesorar, aceptó algunas propuestas que pudieran ayudarla a avanzar en la bajada del bebé, pero predominó todo el tiempo la conexión con su propio instinto.

SENTÍ QUE CUANDO UNA MUJER COGE TODO SU PODER, NO HAY NADA QUE LA PARE.

En su momento no lo compartí con ella, pero se que el comentario entre las comadronas sobre su parto fue: “las mujeres que vienen con doula saben bien lo que quieren”.

Y eso solo lo consigue cada mujer que toma el Poder por sí misma, ya que nadie habla nunca en su nombre, es suficiente contar con alguien que está a su lado y apoya cada una de sus decisiones, sean cuales sean y sin juzgarla.

Y siento que no solo la mujer/madre/loba sale reforzada de esa experiencia, sino que las demás mujeres  del mundo (sean testigos o  no) “resonamos” en ese Poder de forma automática”.

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Comadrona, pareja, doula…¡GRACIAS! (15-05-16)

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que lo han hecho posible…mi primer parto fue a los 35 años, en la sala de un hospital, blanco y frío, acompañada por mis miedos, el padre de mi bebe,…una comadrona a la que nunca había visto en mi vida, una enfermera fría y dura como un tomate verde, arrancado antes de madurar,… y el deseo que todo fuera bien, de la mejor manera posible.

Fue un parto “relativamente fácil”, ya que parece ser soy “buena parturienta”…hija de la última hija de mi querida abuela que parió 14 hijos …en el campo con una buena mujer que se dedicaba a asistir los partos en casa en aquellas épocas…

Pero no fue “tan fácil” para mí, con ese “cable” colocado en vena “por las dudas“, “por si hace falta algo”. No quise epidural, estuve haciendo el trabajo de parto en una “cama”, aunque aún no entiendo la razón. Motivo que retrasó el parto natural, ya que no me permitían ponerme en  posturas que me resultaran más cómoda … o si lo “permitían” con ese cable colgando de mi brazo, no sabía cómo hacerlo. Casi voy a cesárea. Al final parí en otra sala helada, sentada en una silla de “lata” para comodidad del personal sanitario….salió todo bien, pero, ¿podría haber sido diferente?.

Sí…Siete años y medio más tarde estaba pariendo tranquila y relajada, en mi punto de encaje, siendo yo misma. Acompañada por mi pareja, mi doula y una comadrona que nos  permitió estar juntos dentro de paritorio … que paz y que tranquilidad,… cuando ví que era posible, medio parto estaba hecho, entonces pude contar con mi pareja que hacía años estaba conmigo y nos conocemos bien y mi doula que me estaba acompañando desde mis primeros meses de embarazo, en el deseo de sentirme acompañada por una mujer y haciéndolo realidad.

Esta vez todo era diferente, no me colocaron “ese cable en el brazo, por las dudas”, la sala de dilatación era agradable, en colores pasteles, podía moverme con libertad, utilizar una pelota de goma gigante para sentarme en ella en cada contracción, relajar mi suelo pélvico, sentir la mirada de mi pareja y el cuerpo de mi doula a mi lado…sosteniéndome sin interferir en el proceso… luego pasamos a una habitación aún más cálida e íntima, pudiéndome mover y adoptar la postura que mi parir me pedía, tanto la comadrona como la doula y mi pareja estaban por nosotras…disponibles…en todo momento dándonos a mi  y a mi hija el papel protagonista del suceder sin perder ellas el suyo, lo hicieron impecablemente el “saber estar” siendo ellas mismas, desde su corazón y su sapiencia…así en ese ambiente humano, cálido y adecuado parí a mi querida segunda  hija….la parimos entre todas…el parto pudo ser diferente…a nuestro favor…a nuestra manera …natural, humana…en un hospital público, con los mejores medios humanos y los tecnológicos que, gracias a Dios, no fueron necesarios.

Gracias a mi doula Llucia Mir por su acompañamiento y a la comadrona Jessica por haberlo permitido, gracias a mi pareja porque juntos dimos el pie inicial a toda esta aventura, y gracias a Dios por la maravilla de esta experiencia humana.

¡GRACIAS!

Karina y Celeste

 

“Karina me pidió que fuera su doula desde el inicio de su segundo embarazo, tenía claro que quería sentirse acompañada por una mujer durante todo el proceso. Ella es muy dulce y sabe lo que quiere, pero le encanta confirmar sus intuiciones  con las personas que le inspiran confianza.

Tuvo un parto muy consciente, con una progresión lenta al principio y que luego avanzó de forma muy rápida desde los 5 cm a los 10 cm. En ese espacio de tiempo, mientras habitaba su Planeta Parto, su cuerpo “bailaba” mientras sus brazos rodeaban mi cuello,…y una gran fuerza se apoderó del proceso, permitiendo una fluidez que le acompañó hasta el final, en un expulsivo también corto y potente.

Estar cerca de su familia desde el  principio del embarazo, en el parto y durante el proceso de crianza ha creado una relación muy especial entre nosotras, de tal manera que incluso tuve el honor de ser invitada a su preciosa boda, reservada a sus amigos más íntimos.

Hemos vivido muchas anécdotas juntas, en nuestro contacto continuo es de las personas que me han preguntado las cosas más increibles, porque ella sabe que no importa lo absurdo o pequeño que les pueda parecer a los demás lo que ella siente, porque yo entiendo que todo es importante, porque lo importante es lo que siente cada madre y que lo pueda compartir.

Y así, lo sencillo se convierte en arma de creación masiva”.

 

Familia de Karina con su doula

 

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Parto Karina

Testimonio de Karina y Celeste (13-05-19)

Una doula es la mujer sabia de la tribu que te escucha y sobretodo te contiene y sostiene…..nunca mejor dicho….en uno de los momentos más importantes de la vida de un ser humano, parir y nacer…todas las mujeres vivirían el parto de una manera mucho más humana si cuentan con una doula, una buena matrona y una pareja presente… lo propongo como un derecho humano básico a partir de ahora para toda parturienta, para toda pareja, para todo bebé.

matronas sed humildes y sabias y dejaros ayudar.
Karina y Celeste

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Testimonio de Rosa y Nuria (16-04-18)

Me quedé embarazada por segunda vez y una amiga me pidió ¿tendrás doula? ¿parto en casa? Yo pensé ¿para qué?.

Pero en el 7º mes de embarazo empecé a tener un poco de depresión, inseguridad repentina para todo … Me informé sobre las doulas, conocí algunas y decidí tener una. Quería estar el máximo de tiempo en casa cuando me pusiera de parto para poder partir hacia el hospital sin interrupciones (como me pasó en el anterior parto).

Quería que la doula me ayudara a sentirme protegida y segura a la hora de pedir lo que quería al equipo hospitalario, que pudiera responderme a las dudas del último momento si me sentía perdida …

Para mí tener una doula, confiar en la experiencia y en la persona de Llucia Mir ha significado confiar en mí misma, estar tranquila los últimos días de embarazo, de que alguien con experiencia estuviera a mi lado, pendiente de mí y de mi parto.

Cuando me puse de parto vino enseguida, ayudaba a mi pareja con todo lo que yo iba pidiendo y necesitando, junto con la matrona del hospital; allí dentro no faltaba ni sobraba nadie. Entre todos me daban soporte físico y emocional.

Un equipo 10 formaron todos juntos, en esta experiencia tan importante en la vida, este momento en que se ha de dar todo lo mejor para la mujer que está de parto. Para que sea unos de los mejores momentos de su vida, que no olvidará.

Gracias al equipo del hospital por dejar entrar la doula y la pareja al mismo tiempo. Gracias a mi doula Llucia, la matrona Bárbara y mi pareja por este parto tan bonito, quería que mi segundo y último parto de mi vida fuera diferente, mejor y lo más natural posible para saber qué es parir por mi misma.

¡Gracias Universo!

Rosa Llull

 

“Cuando Rosa se puso en contacto conmigo estaba pasando un momento personal de incertidumbre, recordaba cosas que sucedieron en su parto anterior con las que se había sentido incómoda, tenía dudas sobre sus capacidades e incluso sobre donde parir.

Ya al final del primer encuentro hubo un cambio evidente, compartir sus pensamientos con alguien que los comprendía supuso un alivio, y seguir reflexionando sobre los sentimientos asociados le ayudó a desenmarañar lo que quería y cómo lo quería. Desde ahí su energía se centró y pudo descansar en la confianza en sí misma que, momentáneamente, había perdido. Elaborar el Plan de Parto y entenderlo, le acabó de aclarar y sentir que tomaba las riendas.

Rosa se puso de parto en la semana 41+ 4, los últimos diez días estuvimos en contacto diario a través del teléfono, me contaba cómo se sentía, qué sensaciones físicas tenía, qué le había dicho la ginecóloga,… en esa fase de dulce espera, en la que se va acercando el momento  y cuando ya se sienten unas ganas cada vez más fuertes de parir y conocer a tu hija.

Por fin rompió aguas, estando en el hospital y justo antes de la revisión por la ginecóloga, pero al ser aguas teñidas, la recomendación que le hicieron fue quedarse en paritorio e inducir el parto. No era el inicio que ella había deseado ni el que se había imaginado y, aún así, cuando fuí al hospital justo al iniciar la inducción, ella estaba serena y preparada.

Solo bastó el primer impulso de la oxitocina, se ve que todo  estaba a punto, entró en una dinámica de parto en la que su cuerpo respondió dilatando de forma muy rápida, todo el proceso activo duró apenas unas dos horas. Estuvimos juntos en paritorio en un parto natural, rápido y respetado. Una experiencia preciosa, con una complicidad muy bonita con las comadronas“.

 

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