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Decisiones conscientes ante un parto con muerte perinatal

Cómo tomar decisiones conscientes ante un parto con muerte perinatal desde la semana 15 de embarazo, dónde te encuentras ante la tesitura de tener que parir un bebé sin vida.

Cuando te dan la noticia de que tu bebé ya no tiene latido mientras estás embarazada, se abre un abismo a tus pies. Cuando esperas vida, nada te prepara para encontrar muerte. Y cuando recibes este shock físico, psíquico, emocional y espiritual, debes tomar algunas decisiones importantes para ti, en un momento en que te sientes muy vulnerable. Algunas de las cuestiones que te pueden ayudar a tomar estas decisiones son: la información completa y veraz (sea conseguida con antelación o en el momento de la noticia), concederte tiempo para decidir y, quizás, el acompañamiento emocional y físico de una doula con experiencia, que os apoyará a ti y a tu pareja durante todo el proceso y en cualquiera de vuestras decisiones.

Cuando estás embarazada tu ya eres MADRE, sea cuál sea el resultado de ese embarazo, toda consciencia que pongas en tu experiencia de maternidad, y la muerte de tu bebé es una de las más difíciles, te ayudará con el tiempo a crecer en profundidad, volver a reconciliarte con la vida, reencontrar la paz interior y, sobretodo, sanar tus heridas para no proyectarlas en otros hijos/as (actuales o futuros), o en tu pareja. Digamos que la intención de vivir con el máximo de consciencia el parto de tu bebé fallecido, es una inversión de presente y de futuro, para ti y para los que te rodean.

Es posible que tu primera reacción sea desear que acabe todo cuanto antes, como si así pudieras escapar de esta pesadilla. Y, precisamente por eso, la primera y mejor decisión será tomarte un tiempo junto a tu pareja y/o seres queridos para sentir, llorar, hablar sobre ello, pensar, preguntar, leer o reflexionar,… ya que no suele existir ninguna razón médica para tener prisa.

Normalmente en el hospital te harán una serie de pruebas para asegurarse que tu estás bien, como tomarte la temperatura y hacerte análisis de sangre y orina. A partir de ahí has de saber que existe un protocolo único en cuanto a los estudios para determinar la causa, pero cada hospital tiene sus protocolos para atender a las embarazadas con muerte perinatal, aunque cuentan con las recomendaciones del “Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008)” alrededor del que giran sus actuaciones frente a este tipo de partos.

A esto se añade que los profesionales que te atienden tienen su propio criterio, incluidos sus propios miedos y nivel de conciencia. La SEGO (Sociedad Española de Ginecológica y Obstetricia) pone en manos de los profesionales información acerca del acompañamiento emocional de las madres que viven la muerte de su bebé, porque se sabe que la manera en que se comunican contigo te puede ayudar mucho en cuanto a tus reacciones de ansiedad o depresión. Pero para los profesionales tampoco es fácil, para ellos también es una situación estresante, por eso sería conveniente que aquellos que están expuestos a tener que dar la noticia de una muerte perinatal y de cuidar a los padres antes, durante y después de este parto tan especial, se les ayude a formarse de manera específica para afrontar estas situaciones. Esta guía elaborada por “El Parto es Nuestro” y “Umamanita” puede ser una fuente de recursos e ideas: “Guía para la atención a la muerte perinatal y neonatal“.

Las parejas que sufren una muerte perinatal pasan por sucesivas etapas emocionales que pueden durar meses o años, en ellas se pueden padecer  diversas sintomatologías, siempre dependiendo de la forma particular en que cada persona transita un duelo de estas características . “Ante una muerte perinatal se producen diferentes reacciones al duelo: negación, incredulidad, confusión, shock, enfado o rabia, tristeza y depresión, añoranza, desesperación y desesperanza, culpa y vergüenza. Además, normalmente estas respuestas específicas del duelo van acompañadas de síntomas fisiológicos, como dolor de cabeza, cansancio y letargo, la falta de respiración, taquicardia, sequedad de boca, sudoración, trastornos digestivos y sensación de asfixia. Unidas a otros síntomas como la inquietud, la tensión muscular y el insomnio, estas respuestas se pueden entender como un patrón afín a la respuesta del estrés a la separación.” (Neimeyer, R. A.)

Todas estas reacciones son normales y es bueno expresarlas, algo que deben facilitar las personas que están cerca tuyo, sean profesionales, familia o amigos. Has de saber que no siempre será así porque cada persona responde según su nivel de conciencia y, además, en estos momentos tan delicados surgen las angustias y miedos de cada uno/a.  Y aunque las palabras se digan con buena intención, esos miedos personales hacen que muchas veces las primeras propuestas que vienen de los profesionales o de los familiares, tienen más que ver con evitarte el dolor, tanto físico como emocional (algo imposible de todas maneras) y pasar el “trago” de un parto lo más rápido posible.

Las recomendaciones de la SEGO dicen a los profesionales:
“A la hora de dar información es imprescindible dedicar el tiempo que sea necesario, sin prisas; utilizar un lenguaje claro y sencillo, sin tecnicismos. Es importante buscar una zona que favorezca la privacidad. Deben de estar presentes ambos padres o al menos la gestante acompañada por alguien de su confianza. La empatía se considera un valor fundamental por parte de los padres. Es importante crear una atmósfera de confianza, en la que sea posible que fluyan las emociones, en la que se escuche a los padres y se les responda a sus inquietudes con honestidad. Se debe responder a todas las preguntas evitando las discusiones. Es aconsejable que sea un único facultativo el que se relacione con la pareja durante todo el proceso de la muerte fetal”.

Delante de una noticia de tal magnitud surgen de golpe un montón de preguntas: ¿porqué ha fallecido mi bebé?, ¿Tenía alguna enfermedad?, ¿Hice algo incorrecto?, ¿Qué tengo que hacer ahora?, ¿Es peligroso que continúe dentro de mí?, ¿Puedo tomarme un tiempo para pensar?,… Todas estas preguntas las puedes dirigir a los profesionales que te atienden y, aunque algunas de ellas no pueden ser respondidas, tienes el derecho a estar informada de la forma más completa posible. También es normal que, en estas circunstancias, te cueste entender lo que te dicen, como si el cerebro oyera las palabras, pero no pudiese distinguir el significado. No pasa nada si necesitas que te lo vuelvan a repetir o explicar todo con palabras más sencillas.

Lo correcto es que te hablen de las diferentes opciones con las consecuencias reales de cada una de ellas y, además, te propongan que te des tiempo para decidir:

Manejo expectante  (esperar a que tu cuerpo se ponga de parto de manera natural)
Inducción farmacológica (oral y/o vaginal)
Cesárea (solo en caso de riesgo para la madre)

Empezamos por la última, porque la cesárea puede que sea lo primero que te viene a la cabeza, aunque solo es recomendable si corre peligro tu propia vida. La cesárea es el método para la extracción del bebé en casos de urgencia, a través del corte de la pared abdominal (laparotomía) y de la pared uterina (histerotomía)La cesárea tiene diferentes riesgos y consecuencias, en el caso concreto de muerte perinatal nos centramos en los que pueden afectar a la madre:

  • Los riesgos normales de la anestesia, sea raquídea o general  (dolor espinal, incontinencia urinaria temporal, hipotensión materna, dolores de espalda a largo plazo, dolor de cabeza, migrañas, entumecimiento u hormigueo…)
  • Infección de la vejiga o el útero
  • Laceración de órganos internos (vías urinarias, intestinos…)
  • Hemorragia promedio más alta
  • Infección de orina por el sondaje
  • Infección de los puntos o cicatriz queloide (engrosamiento de la cicatriz)
  • Dolor postoperatorio y recuperación física más larga

Debes ser informada, además, de que la OMS dice que en caso de haber tenido cesárea, la recomendación para volver a quedarte embarazada es de dos años o 18 meses como mínimo, ya que si el intervalo es menor, el riesgo de rotura uterina durante el trabajo de parto del siguiente embarazo se duplica. Aunque es evidente que cada mujer debe valorar, junto a su ginecólogx, el tiempo de espera apropiado teniendo en cuenta cada caso particular.

El Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008) dice: “En la gestación con feto muerto la vía vaginal debe ser de elección para finalizar la gestación, tanto para fetos en presentación cefálica como en podálica. La situación transversa en gestaciones avanzadas se debe intentar convertir en longitudinal tras evaluar los riesgos de la eversión. La cesárea se debe reservar para indicaciones maternas.”

Por tanto hoy en día en España ante un parto con muerte perinatal solo se utiliza la cesárea en caso que la vida de la madre corriera peligro (eclampsia severa, HELLP, etc), si un profesional permite o recomienda una cesárea sin que tu vida corra peligro, está incurriendo en mala praxis, y es su responsabilidad informarte adecuadamente de porqué no se te puede aplicar (incluso aunque tu se lo pidas, en tu deseo de acabar cuanto antes).

La inducción farmacológica es la primera opción (y muchas veces la única) que te plantean en los hospitales, puede que te dejen un tiempo para pensar y decidir o para ir a buscar tus cosas a casa ya que, normalmente, la muerte perinatal es una noticia inesperadapero en todos los casos tu puedes decir que quieres tomarte un tiempo para asimilar y decidir lo que quieres hacer.

Hay varias razones porqué en los hospitales te recomienden finalizar el embarazo con una inducción, por un lado están las posibles complicaciones del manejo expectante (que te resumo en el punto que corresponde),  y porque el Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008) dice: “…en un estudio de cohortes, se pudo comprobar que el parto que se inicia más de 24 horas después del diagnóstico de la muerte fetal, conlleva un aumento de la ansiedad materna en comparación con los que se inician más precozmente (nivel evidencia II, grado de recomendación B). Por ello, parece recomendable finalizar la gestación.” Así que, en parte, la cuestión de la ansiedad que produce la noticia, es un motivo importante por el que te proponen la inducción, quizás minimizando las consecuencias de un parto inducido.

En todo caso, en el hospital te explican los procedimientos que van a llevar a cabo y he aquí algunos de los posibles riesgos y consecuencias de la inducción del parto:

  • El parto inducido es más doloroso que un parto espontáneo 
  • Es más frecuente necesitar anestesia epidural
  • Atonía uterina (primera causa de hemorragia tras el parto, favorecida por el uso de oxitócicos durante el trabajo de parto)
  • Ruptura uterina (también favorecida por el uso de oxitócicos, con especial riesgo si hay cicatriz de cesárea previa)
  • Parto largo y medicalizado porque al cuerpo le cuesta “arrancar”
  • Más probabilidad de acabar en cesárea (aunque se hace todo lo posible para que esto no suceda)

Cuando en el hospital te proponen la inducción te explican que puede ser un proceso largo de 24 horas, pero a veces sucede que se necesiten hasta dos y tres días para parir aunque en todo este tiempo no quiere decir que estés en fase activa de parto. En parte depende del miedo y el shock que tienes en el cuerpo, pero también del tiempo de embarazo, no es lo mismo estar de 38-41 semanas, cuando todo estaba más cerca del punto de parto espontáneo y, por tanto, es más probable que el cuerpo responda de forma más rápida a la inducción. Suele pasar que cuando tienes menos tiempo de embarazo (entre la semana 15 y la 37) y se hace inducción, al cuerpo le cuesta ponerse en marcha y “reconocer” que toca parir.  Por eso mismo es probable que esperar unos días antes de hacer la inducción, facilite la reacción del cuerpo al estímulo de iniciar el parto y por tanto el proceso sea más corto.

En cualquier caso, sabrás cuando empiezas, pero no cuando acabas y, junto a las diferentes medicaciones de la inducción, y aunque en el protocolo de la SEGO se desaconsejan, es bastante común que te ofrezcan sedantes o tranquilizantes para aliviar el estado emocional, ellos pueden afectar a tu capacidad de tomar decisiones y a los recuerdos de tu experiencia de parto, algo que tienes que tener en cuenta a la hora de aceptarlos.

Si la inducción funciona desde el principio de forma fluida y te pones de parto sin necesidad de añadir más medicación, puedes plantearte tener tu parto deseado durante el resto del proceso. Aquí tienes el testimonio de Lucía, una mujer que empezó con una inducción y una vez arrancó escogió parto natural y explica porqué:

El manejo expectante es el menos utilizado y, en la mayoría de los casos, ni siquiera se plantea como opción, entre otras cosas porque es el que hace sentir a los profesionales que no tienen el control constante de la situación, y eso les preocupa, así como las posibles complicaciones que puedan aparecer o que aumente tu angustia durante la espera.

En el manejo expectante se trata de permitir el tiempo para que tu cuerpo se ponga de parto de forma fisiológica y eso va a suceder igual que en cualquier proceso de parto, con la diferencia de que el bebé va a nacer sin vida.

Algunas de las ventajas de un parto fisiológico son: no es necesario estar en el hospital hasta que llegue el parto, el riesgo de infecciones y hemorragias es menor, favorece vivir un parto consciente, el dolor es más fácil de manejar a través de las endorfinas que segrega el cuerpo y el baño hormonal de la oxitocina propia del parto es un antidepresivo natural.

Aunque, como en todas las situaciones, el manejo expectante conlleva sus propios riesgos:

  • No podrás predecir cuando se producirá el parto (el periodo de espera es, en general, inversamente proporcional a la duración de la gestación. En el 80% de los casos se inicia el parto de forma espontánea en las 2 o 3 semanas que siguen a la muerte fetal)
  • Debes contar con fuerza emocional para seguir embarazada mientras dura la espera del parto
  • En la espera se debe vigilar la temperatura corporal, hemorragia y mal olor
  • Riesgo de Corioamnionitis (infección del líquido amniótico y las membranas que lo contienen)
  • Riesgo de coagulopatías (excepto en los casos de desprendimiento de placenta no suelen aparecer hasta transcurridas dos o tres semanas de la muerte fetal).
  • Se recomienda la inducción del parto si se presentan signos de infección, rotura de membranas o coagulopatía

Si eliges manejo expectante es necesario que estés asesorada por un(a) profesional de la salud que respete tus decisiones y no tenga miedo (a veces difícil de encontrar),  lo más probable es que una vez pasada más o menos una semana, si no te has puesto de parto, te recomiende hacer pruebas periódicas para detectar cuanto antes las complicaciones que pudieran surgir.

Además debes estar muy bien acompañada, tanto a nivel físico y emocional, tanto en casa como en el hospital, por personas de tu entorno que estén alineados con tus decisiones. En una situación así, tiene un valor inestimable contar con tu doula junto a tu pareja.

Algo importante es que compruebes si tienes fiebre durante la espera, porque en este caso se sospecha infección y se procedería a la inducción del parto. Por lo demás puedes tener tu parto deseado, en arreglo a tu “Plan de Parto” si lo tuvieras.

¿Qué sucede con la lactancia cuando el bebé no está?

Como en el caso del parto, la mayoría de las veces nos encontramos con las prisas, propias y ajenas, para cortar cuanto antes la producción de leche, así que la primera propuesta por parte de los médicos será la Inhibición farmacológica, en este caso es necesario que cuando te prescriba el medicamento para inhibir la lactancia te informen que si se te llenan los pechos tienes que extraerte leche hasta que disminuya la molestia, sin vaciarlos completamente.

Existe otra opción que es Inhibir la lactancia paulatinamente (y sin fármacos), esta es la forma fisiológica y natural aunque tiene una duración más larga, poco a poco tu pecho va produciendo cada vez menos leche hasta que la secreción desaparece por completo. La prioridad se centra en evitar la ingurgitación, para lo cual necesitas extraer la leche en cuanto comiences a sentir el pecho lleno, aunque solo extrayendo una mínima cantidad de leche y con el método que te sea más cómodo. También es interesante que uses un sujetador que contenga el pecho sin llegar a oprimirlo e ir disminuyendo de talla a medida que el pecho se vuelve más pequeño.

Actualmente la mortalidad perinatal en España es de 8,3 por cada 1.000 nacimientos, datos que han ido mejorando con los años, pero queda claro que no pueden evitarse todas las muertes. En algunos casos se pueden llegar a saber los motivos del fallecimiento, pero sigue habiendo muertes súbitas durante el embarazo sin causa aparente y, en todos ellos, el dolor de la pérdida es el mismo. Cuando estás esperando un bebé no sueles valorar la posibilidad de que tu hijo/a muera y es bueno que sea así, es importante vivir las experiencias con esperanza y confianza en la vida. Si más adelante decides volverte a quedar embarazada, será importante que reencuentres la confianza en tu cuerpo, en tu nuevo bebé y en tus capacidades como madre.

Si ya has parido a tu bebé sin vida, sean cuáles sean las decisiones que tomaste, has de saber que hiciste lo mejor que pudiste y supiste en aquel momento vital, con la información que tuviste y desgarrada por el dolor. Valora la experiencia como un proceso de crecimiento y aprendizaje.

En caso de que leas esta información y te acaban de decir que a tu bebé ya no le late el corazón mientras estás embarazada (o conoces a alguien que se encuentra en esa tesitura), te puedes plantear transitar la experiencia con algunas de estas herramientas:

-Aceptar y facilitar la expresión de todos los sentimientos asociados a tan triste noticia, tanto si estás directamente afectada, como de quiénes estén cerca tuyo.

-Una vez comprobado por el médico que estás bien: tomarte tiempo para sentir, reflexionar, hablar y tomar las decisiones. Este es uno de los puntos cruciales. Las decisiones son tuyas, en cualquier sentido.

-Los profesionales sanitarios que te atienden son los responsables de darte toda la información y proporcionarte ayuda psicológica, si por cualquier motivo no obtienes una cosa o la otra, no dudes en obtenerla contactando con otros profesionales que puedan darte lo que necesitas.

-Debes saber que tienes derecho a tener el parto que tu desees, en igual medida que cuando tu bebé vivía.

-En cualquier modalidad de parto que escojas, estar acompañada de una doula con experiencia junto a tu pareja, puede marcar una gran diferencia. Tu doula va a apoyar cada decisión que toméis y estará cerca vuestro durante todo el proceso, proporcionando apoyo emocional continuo y ayuda práctica.

-Vivir tu experiencia de parto con el máximo de consciencia te ayuda a hacer “real” la muerte y eso facilita la transición del duelo. Un parto con muerte perinatal también puede ser bello y potente, además de triste. Aunque ahora te parezca difícil de entender.

-Sea cuál sea el método elegido para parir, poder coger al bebé, tenerlo entre tus brazos y fotografiarlo, son algunas de las decisiones que también ayudan a darle un espacio y una imagen real en vuestras vidas. Es algo que los padres que lo han hecho lo recuerdan con mucho cariño.

-Cuando ya has parido aún quedan otras decisiones que tomar como permitir o no que se le practique una autopsia para encontrar la razón de la muerte perinatal y, aunque pocas veces se descubre algo, habéis de valorar si vale la pena intentarlo. Y una vez resuelto esto (se haga o no la autopsia), faltará decidir lo qué hacer con el cuerpo de vuestro bebé.

-Una vez de vuelta a casa, en algún momento habréis de enfrentaros a la ausencia del bebé en cada objeto que estaba preparado para él/ella. Reorganizar la casa también se puede convertir en un acto de conciencia.

-Podéis plantearos crear algún ritual propio, donde acordar de forma íntima y personalizada el lugar que ocupa ese bebé en vuestra familia. Las experiencias de otros padres pueden ayudaros a coger ideas, como en este artículo de Aguamarina: “Cómo despedirse de un hijo no nacido

-Si crees que lo necesitas, solicita ayuda profesional de una Psicóloga perinatal o una Terapeuta Transpersonal para transitar parte del duelo, sin necesidad de esperar a sentirte muy mal. Un dolor de esta magnitud, a veces despierta otros dolores dormidos que se suman y te pueden abrumar temporalmente. Algunas madres explican que, además del duelo por el bebé, pasaron por otros duelos: la pérdida del proyecto de vida, el nuevo equilibrio con la pareja (cada uno transitando su propio duelo y a su manera), o el duelo por la muerte de quién eran ellas, de quién iban a ser y ya no serían nunca.

-Todas las personas que se acercan a ti, sean profesionales o familiares, te van a hablar según creen que es lo mejor para ti y según las herramientas personales de las que dispongan. Puede que escuches cosas que más que ayudarte te produzcan dolor, solo recuerda que es probable que ellos también estén abrumados, e igual que tu, lo hacen lo mejor que saben y pueden.

-Se necesita tiempo para recuperar el cuerpo, para transitar el duelo y para digerir la experiencia, respeta tus propios ritmos, que no tienen porqué ser iguales en otras mujeres. De hecho es normal que haya ciclos de duelo bastante tiempo después de haber pasado por la experiencia, aunque la intensidad y/o duración sean diferentes.

-El amor incondicional hacia tu bebé, es una de las herramientas más poderosas para sanar poco a poco tus heridas. Aquí tienes un bello testimonio:

duelo por bebé

acompañArte

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