La revisión osteopática y el movimiento en el parto (17-05-04)

Este fantástico vídeo de Nuria Vives muestra los movimientos articulares de una pelvis cuando la mujer que está de parto mueve sus caderas, sus piernas y su cintura de forma instintiva. Queda reflejado de forma muy visual la importancia del movimiento en el parto, para facilitar y favorecer el paso del bebé por los distintos planos de la pelvis.

El primer problema que nos podemos encontrar es que, más a menudo de lo que imaginamos, puede haber bloqueos en una articulación de la cadera, o en una combinación de varias de ellas: en la articulación sacro-ilíaca (pala ilíaca derecha anterior o posterior, lo mismo con la izquierda), en el propio sacro (el más común sacro derecho anterior),  en el coxis (anteriorizado o posteriorizado principalmente) y en la sínfisis púbica (puede ser rigidez o bloqueo que sigue al de las palas ilíacas).

Durante el embarazo el cuerpo dispone de mucha “elastina”, una proteína que confiere elasticidad a los tejidos como la piel y los ligamentos, precisamente para facilitar la adaptación a los cambios que se producen en el cuerpo, aún así pueden haber diferentes motivos para que se produzcan algunos de estos bloqueos:

  • El propio embarazo somete al cuerpo a cambios muy profundos de las curvaturas vertebrales y del centro de gravedad y, en su adaptación a los cambios, puede suceder que la pelvis se “fije” en algún punto.
  • El estar demasiado tiempo sentadas (en trabajos administrativos) o demasiado tiempo de pie (en trabajos de dependienta), en definitiva con poco movimiento o poco variado, con las cargas puestas demasiado a menudo en los mismo lugares.
  • El exceso de actividad que crea una sobrecarga en algunos músculos que se contraen y se “llevan” la articulación (es típica la hiperactividad, sin descanso suficiente, de hacer “nido”: pintar, limpiar, ir de compras, ordenar todos los espacios de la casa,…)
  • Consecuencias de partos anteriores que no han sido resueltas por el propio cuerpo (el coxis se somete a una tensión inusual que le hace “espasmarse” y queda bloqueado).
  • Caídas de infancia o lesiones deportivas que dejaron secuelas (aquí también el coxis puede ser protagonista de molestias leves a importantes).
  • Tensión emocional del propio vaivén del embarazo que afectan al sacro, un hueso que reacciona mucho a las emociones.

Imaginemos la importancia que pueden llegar a tener cualquiera de estos bloqueos para el buen funcionamiento del dúo cadera-bebé en el momento del parto, donde cada milímetro cuenta, donde cada adaptación es primordial. No basta con mover el cuerpo, se tienen que poder mover libremente cada una de las partes por donde tiene que atravesar el bebé. El cuerpo está diseñado para ello, es capaz de hacerlo perfectamente con caderas estrechas, combinadas con niños grandes, lo se porque he acompañado como doula partos naturales con estas características, también porque en la humanidad sigue habiendo mucha variabilidad de medidas y la especie ha sobrevivido a ello. Pero cada ayuda que facilita el perfecto funcionamiento de los engranajes, es inestimable.

No siempre que hay bloqueo se produce dolor, por eso solo la revisión osteopática es la que me va a dar la información exacta de lo que realmente está pasando en una pelvis, aún así es bastante común que haya algunas señales dolorosas que pueden ser desde suaves y esporádicas, a continuas e intensas: “pinchazos” leves en la zona alta y lateral del sacro con algún movimiento concreto, dolor difuso por la zona lumbar baja, dolor agudo e intenso dentro de la nalga (típica sensación de ciática), etc. Y que no te engañen, no es “normal” tener dolor en la espalda o en la cadera durante el embarazo y, aunque no todas las molestias se pueden evitar, hay muchas maneras de aliviar, soltar y mejorar el bienestar del cuerpo, incluso en las fases finales del embarazo.

Por todo ello recomiendo a las mujeres que se hagan una sesión de osteopatía en cualquier momento del embarazo en que tengan dolor de espalda o pelvis y sino, como mínimo, que se hagan una revisión osteopática antes del parto, sobre la semana 37 de embarazo, donde podemos comprobar la movilidad de todas estas estructuras, para desbloquear si es necesario, con técnicas suaves y totalmente aptas para el embarazo. En la misma sesión aprovecho para relajar músculos de la espalda, piernas y cuello, además de equilibrar el sistema craneo-sacral.

También es importante, sobre 1,5 a 2 meses después del parto, hacer una revisión osteopática posparto para comprobar que las estructuras han vuelto a su sitio y no quedan secuelas que puedan dar molestias a medio-largo plazo.

Estas son algunas de las cosas que ayudan a tener un buen embarazo, un buen parto y un buen posparto.

 

Cuidar tu cuerpo, te ayuda a parir mejor

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