Testimonio Tamar, Matías y Aroha (17-03-20)

Estábamos al inicio de la cuarentena, era de las primeras veces acompañando con mascarilla, Tamar ya estaba en faena cuando llegamos, y ahí estuvo horas y horas, … recuerdo música muy buena y a volumen alto a ratos, recuerdo el olor de comida casera, los gemidos, los ratos de espera entre contracciones (siempre digo que parir es el arte de esperar), también su postura preferida para transitar las contracciones,…  pero sobretodo recuerdo la entereza que sostuvo hasta el final. Gracias por la lección de Vida.

Fotografías Antònia Heredia Ferrà

17 de marzo de 2020 Aroha decide nacer, la noche de antes empecé con las contracciones, como buena primeriza dudaba si llamar al equipo, ya que no eran regulares, pero sentía que algo diferente estaba pasando, así que a eso de las 2 de la mañana llamé. Me tranquilizó escuchar la voz alegre del comadrón al saber que la cosa empezaba. Yo me sentía ilusionada, sentía lo sagrado del momento, para el que me había preparado tanto. A las 7 de la mañana apareció el equipo, Cristina, Llucia y Mikel por la puerta, yo había pasado toda la noche despierta buscando las mejores posturas, respirando y confiada, cuando los vi entrar me alegré mucho, quería saber como estaba yendo y sentir ese calor humano. La casa pequeña de Selva se lleno rápido, desplegaron el material y aunque solo podía verles los ojos por las mascarillas, me bastaba sentir esa mirada de complicidad, amorosa y sostenedora. 

Enseguida LLucia soltó los bártulos y vino a tocarme, nos abrazamos entre contracción y contracción, sentí su calor, como el de una madre. Trepó al sofá y se adaptó al poco espacio que le dejé, no necesitó que le hiciera sitio (dice que las doulas deben estar en forma) y de cuclillas a mi lado paso el día, las horas, entre masajes, palabras de ánimo y miradas de puro amor y comprensión. 

Sentí que podía con todo, me sentí recogida entre profesionales con una alta calidad humana, porque no está reñida una cosa con la otra, sentí que mi elección de hacer un parto en casa era totalmente acertada y me di las gracias por escuchar a mi corazón y no a los miedos de otras personas. Una y otra vez elegiría pasar esta aventura en mi hogar y con ellos.  

Pasamos el día entre música, gemidos y olor a pizzetas en el horno que hacia mi amiga/hermana, se podía sentir lo sagrado del momento, cada uno tenía su misión y danzaban todos a mi alrededor, me sentía una verdadera Diosa, pudiendo soltarme, desinhibirme y sentirme animal. Ese espacio de confianza, de hormonas en el aire, de gemidos, de sudor y frío al mismo tiempo, de dolor vivo y sagrado, de manos que me tocaban en su justa medida, de palabras que me acompañaban el alma, de miradas de fe en mi misma, se ha quedado grabado en mi como la experiencia mas trascendental, auténtica y amorosa, la mejor manera de darle la bienvenida a una nueva vida. 

Gracias infinitas por formar parte de nuestra historia de hoy y de siempre.

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Testimonio Marta, Adrià y Elia (01-04-20)

Acompañar como doula es un chute de oxitocina y en un parto en Tribu las sinergias hacen fluir las hormonas como la lava de un volcán para todos los presentes. Cada persona ocupa su lugar en el espacio físico, sin molestarse aunque sea una casa pequeña y cada persona aporta algo importante a la mujer de parto, por eso ella las escogió para que estuvieran presentes en ese momento tan especial.

Suceden cosas mágicas en la danza del amor.

Lucía fue una de mis formadoras en el curso de Doula, fue tan bonito y especial que nos acompañara en nuestro parto… si ya consideraba que la figura de Doula es fundamental, después de experimentarlo lo puedo reafirmar en mayúsculas.

El cuidado de los pequeños detalles, el no tener que pedir, es como si te leyeran la mente o incluso se adelantaran a saber lo que vas a necesitar, los masajes, las sugerencias a la familia, las explicaciones, el acompañamiento, sostén… le dan sin duda un valor añadido al placer de parir.

Tuvimos una experiencia mágica y sin duda un regalo maravilloso, que guardaremos siempre en nuestra mente y nuestra alma! Gracias por cuidarnos y cuidar de tod@s tanto y tan bien en ese GRAN momento y sobretodo ¡gracias por tu fuerza! Cada mujer debería poder ser su propia Doula y disfrutar del acompañamiento de otras. ¡En tribu todo es más fácil y bonito! !!Gracias, gracias, gracias!! ¡¡Siempre en nuestro corazón!!

Autoría fotos: Little Smith

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Acompañar como doula en tiempos de coronavirus

Acompañar como doula es siempre una labor muy importante y, en tiempos de coronavirus, se convierte en algo esencial para atravesar cualquier etapa de tu maternidad sabiendo que no estás sola, que siempre podrás contar con alguien con experiencia que te dará las últimas informaciones de evidencia científica, estará muy cerca de ti al otro lado del teléfono para ofrecer contención emocional y, cuando sea necesario, acudirá a tu lado para pasar juntas todo lo que acontece.

Desde que empezó la cuarentena por el virus, he acompañado cinco partos con sus respectivos prepartos y pospartos inmediatos, creo que es importante que las doulas sepamos cómo acompañar con seguridad, tanto a nivel de minimizar los riesgos de contagio en ambas direcciones, como a nivel de hacer lo correcto en cuanto a las normas de permisos para circular.

Autoría foto portada y esta: Señor y Señora Smith

 

Primero comentaré las cosas que he podido aportar en las diferentes etapas maternales en tiempos de coronavirus:

-De mujeres embarazadas he recibido consultas sobre los diferentes equipos de atención al parto en casa (funcionamiento, precio y forma de contacto) y sobre cómo están trabajando respecto a la atención de la embarazada o la atención al parto en cada hospital de la zona donde vivo, sean públicos o privados (que en mi caso es la isla de Mallorca), debido a que se plantean tomar decisiones a última hora que puedan mejorar sus expectativas de tener el parto deseado. Es una información cambiante por la situación extraordinaria que vivimos, pero gracias a mis propias experiencias y el contacto con otras doulas que acompañan a otras madres, la voy actualizando.

También me han pedido información sobre cómo o con quién acceder a una prueba necesaria que no entra en los protocolos actuales, como por ejemplo una ecografía de detección de problemas de salud en el feto.

Otra pregunta ha sido sobre información de clases de preparaciones al parto de forma on-line con matronas de confianza.

Con mujeres a punto de parir sobretodo he estado tranquilizando, aportando información para la toma de cambios de decisiones, manteniendo un contacto continuo a través del whatsapp o llamadas de teléfono, animando a que todo irá bien, reafirmando la capacidad del cuerpo para parir y del bebé para nacer, compartiendo las sensaciones físicas y emocionales de los momentos previos a ponerse de parto,….

-En los partos he acudido al domicilio cuando la mujer ha entrado en fase de dilatación activa para acompañar de forma personalizada todo el proceso. En los partos en casa (siempre con personal sanitario) que han acabado en la propia casa, he estado hasta el final cuando la madre se queda junto a su familia, dando de mamar a su bebé, con todo el entorno ordenado y recogido.

En los partos que han empezado en casa, pero por cansancio de la madre (o sea, por cuestión no urgente) han acabado en el hospital, he acompañado a la pareja hasta el lugar en el que tienen que entrar al hospital y les he explicado cómo funciona todo, lo que se pueden esperar (dando una visión realista pero en positivo) y les he animado a confiar en el personal sanitario. Cómo hoy en día son muy estrictos con ser acompañadas solo de una persona, me he ido a mi casa y desde ahí he continuado conectada por whatsapp con la pareja para seguir con el soporte emocional y la resolución de dudas si ha hecho falta.

En el parto de hospital, además de estar en la dilatación en casa he sido la acompañante de paritorio porque así lo decidió la pareja, durante todo el proceso mantuve informado a su marido de cada paso que iba sucediendo ya que es una manera de que se sientan más cerca el uno del otro, ella misma lo cuenta en este hermoso testimonio.

En todos los partos, después de haberlo acordado con la pareja, encuentro momentos para hacer fotos que reflejan pálidamente la belleza de lo que va sucediendo y breves vídeos que son un bonito recuerdo que ayuda a «ver» desde afuera algo que es una experiencia sumamente intensa, tanto física, emocional como espiritual, donde la mente, que casi siempre es la dueña de nuestros momentos cotidianos, desaparece por arte de las hormonas.

-En el posparto inmediato sobretodo ha sido un apoyo continuo a través del whatsapp para todas las pequeñas dudas que surgen con la crianza, enviando información de utilidad muy gráfica, concentrada y sencilla para facilitar la lactancia.

Haciendo asesoría de lactancia a través del teléfono siempre que ha sido posible. Y en un caso concreto llevando una compra a la pareja recién llegada del hospital y haciendo asesoría de lactancia en directo y en otro caso derivando a una asesora más especializada que yo.

Apoyo moral, presencia continua, reforzamiento de las capacidades innatas de la madre con artículos de evidencia científica que ratifican lo que siente la madre. Ya que, aunque parezca mentira, sigue habiendo familiares o «amigas» que les dicen a las madres, deja a tu hijo llorar, ponlo a dormir en su cama, no le des de comer siempre que te lo pida, …. y otras propuestas que confunden a la madre y le hacen dudar de sus decisiones intuitivas.

Una de las cuestiones más importante que quiero compartir es cómo he llevado a cabo mi labor como doula de forma segura para todos, en tiempos de coronavirus:

-Todos los encuentros que he podido han sido virtuales, desde uso de whatsapp, charlas por teléfono o videollamadas por Skype, Hangout o Zoom. Es diferente que el encuentro presencial, pero es increíble lo cercanas que nos podemos sentir cuando te relacionas desde el corazón con autenticidad e integridad.

-He tomado diversas medidas higiénicas cada vez que me he desplazado a la casa de la mujer o al hospital. Antes de salir me ducho y pongo ropa limpia lavada a 40º, llevo guantes y mascarilla. Al llegar a su casa dejo los zapatos fuera. Mientras estoy allí me lavo frecuentemente las manos, además de tener un desinfectante de manos.

-Al volver a mi casa me vuelvo a duchar y pongo toda la ropa a lavar. Desinfecto con agua y lejía el volante del coche, el cambio de marchas y las manijas de las puertas. Limpio con agua y amoniaco las llaves, el bolso y la bolsa de parto.

-Utilizo un difusor de plata coloidal para desinfectar la mascarilla y luego la pongo en una bolsa estanca con un pequeño ozonizador. Es un aparato para la nevera que me regaló mi compañera de profesión Magda Rodríguez y que ella misma me dio la idea de utilizarlo así.

-Para desplazarme a un parto domiciliario llevo un permiso firmado por el comadrón responsable del equipo de atención al parto en casa con todos sus datos y los míos como auxiliar de parto.

-Para desplazarme a una casa para la dilatación y/o una visita posparto presencial llevo un permiso firmado por la mujer que solicita mis servicios para lo que corresponda según el caso. Procuro que quede reflejado la necesidad de ese servicio.

Realmente, en tiempos de coronavirus, el sentido de mi trabajo sigue siendo el mismo, incluso el estilo de preguntas no son tan diferentes a lo que suelen ser normalmente, quizás lo que más cambia es la angustia con que viven las parejas ese momento vital, a veces teniendo que tomar decisiones importantes de último momento. Las mujeres que están embarazadas y pariendo en estos días, necesitan una dosis extra de confianza en sí mismas, confianza en los profesionales y confianza en la Vida.

Tengo la suerte de estar en una comunidad donde, en general, se están haciendo bien las cosas, escuchando las recomendaciones de la OMS y otros organismos oficiales que dicen que los partos no deben ser medicalizados sin justificación, la mujer puede estar acompañada de una persona, se debe hacer piel con piel nada más nacer y se promueve la lactancia materna. Aunque siempre hay excepciones que entristecen algunas experiencias de forma innecesaria.

A través de otras compañeras doulas y por las redes sociales, me llegan noticias de que en otros lugares de España están sucediendo algunas realidades más difíciles. Quizás sea porque tengan una situación sanitaria más extrema, pero no hemos de olvidar que en toda circunstancia y lugar, los derechos humanos siguen estando vigentes, y que no siempre algunas actuaciones contrarias a las recomendaciones oficiales, tienen una justificación médica. Por ello la asociación «El Parto es Nuestro», para apoyar a las mujeres que puedan vivir Violencia Obstétrica ha creado un «Formulario de queja o reclamación por malas praxis en la atención al parto durante la crisis del COVID-19»

Quiero dejar el mensaje de esperanza de que, tanto en casa como en el hospital, en tiempos de coronavirus se pueden tener preciosos partos empoderados y en buena compañía. Soy testigo privilegiada de ello.

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Testimonio Elena, Jürguen y Daniel (13-03-20)

Desde el primer momento hubo una conexión muy bonita con Elena y poco a poco también se fue creando con su marido Jürguen. Al ser extranjeros no cuentan con una gran red de apoyo, ni tampoco conocían los diferentes profesionales que les podían ayudar a conseguir todo aquello que llevaban tanto tiempo soñando.

Lo que hace tan mágico el acompañamiento personalizado es compartir lo que va sucediendo durante todo el proceso, tanto físicamente como emocionalmente, dando la información que en cada momento se necesita,…  y creando un vínculo de confianza mutua.

En estos tiempos extraños que estamos viviendo es aún más importante si cabe este contacto continuo y el cariño que se va creando. Luego quedan esas experiencias compartidas en la retina y en la piel… que son para siempre. Y, como compruebo una y otra vez, más que el idioma, lo que importa es el lenguaje del corazón.

Gracias por tanto

 

Nací en Rusia y tengo 45 años. Mi marido y yo llevamos viviendo en Mallorca tres años. Nos llevó 6 años quedarme embarazada. Cuando finalmente ocurrió en julio de 2019, nada tenía mayor prioridad para nosotros que preparar al bebé, el nacimiento y la lactancia. Recibí muchos consejos de mis amigas que habían tenido hijos durante mucho tiempo. Todas encontraron sus nacimientos terribles excepto una amiga cercana que dijo que tuvo una doula en su nacimiento. Encontró hermoso el nacimiento de su primer hijo a pesar del dolor y la inducción de oxitocina.

Empecé a buscar Doula en Mallorca, en la búsqueda de Google el nombre de Llucia aparece como uno de los primeros y pronto me di cuenta de que tenía muchos años de experiencia. Desde el sexto mes de embarazo nos reuníamos 1-3 veces al mes en su casa, llegamos a conocernos muy bien. Llucia me dio unos libros muy buenos para leer sobre el embarazo, el nacimiento y los bebés. También me dio información de contactos importantes para mi, como la de una fisioterapeuta para el entrenamiento del suelo pélvico.

A través de las reuniones con Llucia mi marido Jürgen también cambió su actitud hacia el nacimiento, comprendió que la calma, la familiaridad y la intimidad son increíblemente importantes para un buen y rápido proceso de nacimiento. También disfruté mucho de la osteopatía y los masajes regulares de Llucia.

Cuando llegamos al hospital de Son Llàtzer en la tarde del 12 de marzo de 2020, tenía una temperatura ligeramente elevada. Debido a la crisis del coronavirus, las reglas para permanecer en la sala de partos se hicieron más estrictas: sólo se permitió la entrada de un acompañante. Aunque fue muy duro para nosotros, mi marido y yo decidimos que Llucia viniera conmigo. Mi marido se quedó fuera y fue informado regularmente por ella sobre los progresos. Esta fue en realidad la decisión más importante de todas, sin Llucia estoy convencida de que no hubiera encontrado la fuerza para dar a luz a nuestro hijo Dani relativamente rápido y sin problemas.

En la sala de partos me enteré de que tenía estreptococo positivo y que la fiebre pudo ser causada por él. Mi cuello del útero sólo estaba abierto 1 cm y tuve que ser inducida, ya que debido a la fiebre no podíamos esperar más. Las siguientes horas fueron como en un frenesí. No estaba realmente allí, estaba en el «Planeta Parto», seguramente también por la fiebre. Todo lo que me dijeron las comadronas, Llucia tuvo que repetirlo varias veces. Por supuesto, habíamos hecho un plan de parto, aunque debido a la fiebre, en realidad fue cancelado. Quería intentar pasar el parto sin la epidural, pero cuando la oxitocina empezó a hacer efecto, decidí bastante rápido que quería ponérmela. La anestesia no funcionó totalmente, rápidamente perdí la confianza de que lograría sobrevivir al nacimiento… si no fuera por Llucia. Me masajeó, me dio algo de beber, hizo que cada posición fuera más cómoda para mí y repitió una y otra vez que lo estaba haciendo todo muy bien. Las comadronas de Son Llàtzer fueron muy profesionales y humanas, pero por supuesto tuvieron que ocuparse de otros nacimientos. Llucia estuvo a mi lado toda la noche, se aseguró de que entendiera lo que estaba pasando, informó a mi marido. Pedí una cesárea varias veces en las siguientes horas. No podía creer a Llucia que me decía que lo iba a conseguir. Y luego, alrededor de las 5 a.m. las matronas dijeron que el cuello del útero ya se había abierto 10 centímetros. Fue entonces cuando llegó el peor dolor, quiero decir, no pude hacerlo más. Aquí Llucia repetía una y otra vez que estaba muy cerca de dar la bienvenida a Dani. La última fase fue increíblemente rápida, sólo 20 minutos. ¡¡A las 6:22 nació Dani!! ¡Lo hice con 45 años sin cesárea!

Mi marido y yo estamos infinitamente agradecidos a Llucia por todo lo que ha hecho por nosotros y por Dani. Han pasado dos semanas. Todos los días recibo mensajes de Llucia: pregunta cómo estamos, nos ha recomendado una gran asesora de lactancia, envía respuestas e información a todas nuestras preguntas.

Querida Llucia, nuestra gratitud hacia ti no tiene límites.

 

Testimonio original:

Ich bin gebürtiger Russin und 45 Jahre alt, mein Mann — 50. Seit drei Jahren leben wir auf Mallorca. Es hat 6 Jahre für uns gedauert bis wir schwanger wurden. Als es endlich im Juli 2019 soweit war, nichts hatte für uns höhere Priorität als sich auf das Baby, die Geburt und das Stillen vorzubereiten. Ich holte viele Ratschläge von meinen Freundinnen die lange schon Kinder hatten. Alle fanden ihre Geburten schrecklich bis auf einer engen Freundin, die sagte, dass sie eine Doula bei ihrer Geburt hatte. Sie empfand die Geburt ihres ersten Sohnes trotz Schmerzen und Induktion durch Oxitocin als schön.

Ich fing an nach Doula auf Mallorca zu suchen. Bei der Google-Suche kommt Llucia´s Name als einer der ersten. Mir wurde bald klar, dass Llucia viele Jahre Erfahrung mitbrachte. Wir trafen uns ab dem 6. Schwangerschaftsmonat 1-3 Mal pro Monat bei Llucia. Wir lernten uns richtig gut kennen. Llucia gab mir einige sehr gute Bücher zur Schwangerschaft, Geburt und Babys zu lesen. Sie hat mir auch weitere wichtige Kontaktdaten zur Osteopathin für das Beckenbodentraining usw. vermittelt. Durch die Vorbereitungstreffen mit Llucia hat mein Mann, Jürgen, auch seine Einstellung zur Geburt verändert. Er hat begriffen, dass Ruhe, Vertrautheit und Intimität unwahrscheinlich wichtig für guter und schneller Geburtsablauf sind. Ich habe auch sehr die regelmässigen Massagen von Llucia genossen.

Als wir abends am 12. März 2020 im Krankenhaus Son Llatzer ankamen, hatte ich etwas erhöhte Temperatur. Durch die Coronavirus-Krise wurden Aufenthaltsbestimmung im Kreissaal verschärft: Nur eine Begleitperson dürfte rein. Obwohl uns es sehr schwer viel, entschieden mein Mann und ich, dass Llucia mit mir mitkommen wird. Mein Mann bliebt draußen und wurde von Llucia über den Fortschritt regelmäßig informiert. Das war eigentlich die wichtige Entscheidung überhaupt. Ohne Llucia bin ich heute überzeugt, würde ich nicht die Kraft finden unseren Dani doch relativ schnell und unproblematisch zur Welt zu bringen.

Im Kreissaal habe ich erfahren, dass ich Streptococcus habe, der Fieber kam höchstwahrscheinlich bedingt durch Streptococcus. Der Muttermund war bei mir nur 1cm geöffnet und ich musste Induziert werden. Wegen dem Fieber konnten wir nicht länger warten. Die nächsten Stunden verliefen wie im Rausch. Ich war in der “Planeta Parto” — Llucia´s Ausdruck — aber auch durch Fieber nicht wirklich da. Alles was die Hebammen zu mir gesagt haben musste Llucia mehrmals wiederholen. Selbstverständlich auf Llucia´s Empfehlung haben wir Geburtsplan gemacht. Bedingt durch Fieber wurde auch er eigentlich gestrichen. Ich wollte versuchen ohne Epiduralanästhesie durch die Geburt zu kommen. Als der Oxitocin gewirkt hat, schrie ich ziemlich schnell, dass ich eine möchte. Die Anästhesie hat nich wirklich gewirkt, ich hatte schnell den Zuversicht verloren, dass ich es durch die Geburt schaffen werde….wenn nicht die Llucia. Sie hat mich massiert, zum trinken gegeben, hat jede Position für mich komfortabler gemacht und immer wieder wiederholt, dass ich alles toll mache. Die Hebammen von Son Llatzer waren sehr professionell und menschlich, mussten aber natürlich einige Geburten betreuen. Llucia war die ganze Nacht an meiner Seite, hat sichergestellt, dass ich verstehe was gerade passiert, hat meinen Mann informiert. Ich habe mehrmals im Laufe der nächsten Stunden nach einem Kaiserschnitt gebeten. Ich konnte der Llucia nicht wirklich glauben, dass ich es auch so schaffen werde. Und dann gegen 5 Uhr morgens sagten die Hebammen, dass der Muttermund bereits 10 cm geöffnet ist. Da kamen die schlimmsten Schmerzen, ich meinte, ich konnte nicht mehr. Hier wiederholte Llucia immer wieder, dass ich sehr kurz davor bin Dani zu begrüßen. Die letzte Phase verlief tatsächlich unglaublich schnell, nur 20 Minuten. Um 6:22 kam der Dani zu Welt!!!! Ich habe es mit 45 ohne Kaiserschnitt geschafft!

Mein Mann und ich sind Llucia für alles was sie für uns und Dani getan hat unendlich dankbar. Es sind bereits 2 Wochen her. Jeden Tag bekomme ich Nachrichten von Llucia: Sie erkundigt sich wie es uns geht, hat uns eine tolle Stillberaterin empfohlen, schickt Antworten und Informationen zu allen unseren Fragen.

Liebe Llucia — unsere Dankbarkeit an Dich hat keine Grenzen!

 

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parto doula

Testimonio Ainara, Xisco y Kai (28-09-19)

Ainara y Xisco contactaron conmigo porque su hermana Esti, que acababa de parir, les habló con mucho entusiasmo de su parto con doula. Desde el primer momento se veia que tenían claro lo que querían y que Ainara estaba muy bien informada y empoderada. Todo fue fácil, aunque las mujeres cuando atravesamos el umbral de nacer como madres, pasamos por tantas transformaciones que salimos irreconocibles. Fue un placer acompañar a esta gran familia y todos me acogieron como una amiga del alma, son relaciones que van más allá de lo profesional y cuando voy por el pueblo donde viven las dos parejas con sus preciosos hijos, me gusta visitarles y seguir viendo como crecen.

Se me ensancha el corazón cuando compruebo una y otra vez que tengo la profesión más hermosa del mundo.¡Gracias!

Memorias para nuestra Doula,

Cuándo decidimos contactar con Llucia Mir nos encontrábamos a la mitad del embarazo. Mi hermana acababa de tener su primer hijo y Llucia les había realizado el acompañamiento. Hablaban maravillas de ella, así que nos decidimos a contar con su ayuda para realizar este paso a ser padres.
Nos atraía la idea de que Kai naciera en casa, pero no estábamos convencidos del todo, algunos miedos como la gestión del dolor durante las contracciones, hicieron que optásemos por dar a luz en el hospital de Manacor.
Aun así no dejaba de rondarnos la idea de que un nacimiento en casa estaría genial, nos preocupaban las intervenciones y protocolos hospitalarios. La libertad e intimidad que ofrece el hogar no la encontraríamos en el hospital.

Por este motivo pensamos que disponer del acompañamiento de una Doula sería la mejor opción para alargar el trabajo de dilatación en casa y pasar el mínimo de tiempo en el hospital.

Pero resultó ser mucho más que eso, desde la primera sesión de bienvenida no perdimos contacto durante todo el embarazo, a pesar de estar muy informados y preparados, a cualquier duda que nos surgía allí estaba Llucia, cuando me sentía abrumada, surgían miedos, emociones que afloraban, las conversaciones que teníamos nos ayudaban a ir haciendo el camino.
Fue de gran ayuda para preparar nuestro plan de parto y facilitarnos extensa información de todas las alternativas posibles para la toma de decisiones a la hora de acudir al hospital.

Y llegó el día esperado, como no habíamos perdido contacto semana tras semana, Llucia estaba al tanto de toda mi evolución, con solo escuchar mi respiración en la última llamada que hicimos supo que el nacimiento de Kai estaba empezando, en una hora llegó a nuestra casa.
Fue una noche magnífica, mientras Xisco dormía y cogía fuerzas para el día, Llucia y yo nos recogimos en el salón, donde habíamos montado el campamento base, parecía estuviera de acampada con mi mejor amiga. Poco a poco me fue acompañando hacia el ”planeta parto” y me ayudó a permanecer allí. Cada ola de contracción era gozosa, sus manos masajeando mi espalda, allí donde más necesitaba, su respiración, sus abrazos, sus palabras y su compañía hicieron que llegar a los 8 cm de dilatación parecieran un sueño, ¡un disfrute!

Con la llegada al hospital seguimos con la dinámica, aunque el cambio de lugar, los protocolos, la gente nueva, la habitación fría y el que no nos permitieran estar con nuestra Doula, entorpeció todo un poco. Aun así, Llucia estaba allí fuera en la sala de espera, haciendo de puente entre nosotros y nuestras familias, dando apoyo a Xisco también para acompañarme de la mejor manera. Y así fue como nuestro pequeño Kai llegó a La Luz… ¡Fuerte y valiente!

Todo nos fue rodado, la tetita marchó fenomenal, yo me recuperé rápidamente y en un par de días ya estábamos en casa. Entre tanto Llucia no perdió el contacto con nosotros, cada día hablamos para ver como marchaba la cosa, cualquier duda que nos surgía, que no eran pocas, intentaba darnos solución o ayuda. Ya fuera algo práctico como emocional, al igual que había venido haciendo durante todo el embarazo.

Como en toda historia, llegó el día de la despedida, donde acabaron sus servicios. Como una nueva familia nos despedimos, con pena de no tener a nuestra “pepita grillo” a total disponibilidad, pero siempre te tendremos presente y ya formas parte de algo tan hermoso que vivimos todos juntos.
Gracias infinitas por estar y acompañarnos en el día más especial de nuestras vidas.

Xisco, Kai y Ainara

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Testimonio parto con doula en Mallorca

Testimonio Lorena, Antonio y Candela (5-09-19)

Conocí a Lorena en un mercado de pueblo, un lugar como otro cualquiera para que surjan las «causalidades», aunque no era la primera vez que me pasaba. Desde ese encuentro mantuvimos un contacto continuado en el tiempo… entre un cambio suyo de domicilio de Inglaterra a Mallorca, su deseo de maternidad, la búsqueda y las decisiones… pasaban los años.
En cuanto quedó embarazada ¡que alegría para todos!, se reflejaba en su rostro y en la ligereza como llevaba el embarazo, la avidez por informarse, aprender, conocer aquello que le podía ayudar a ser consciente, prepararse para la mejor experiencia y también para los imprevistos.
Llegado el día del parto tuvo que afrontar una de las situaciones más difíciles para una mujer que desea tener un parto fisiológico, empezar con una inducción. Pero la ilusión de ver pronto a Candela y su preparación previa le ayudaron a aceptar el cambio de planes, sostuvo las contracciones intensas con oxitocina sintética el tiempo suficiente como para entrar en el «Planeta Parto», allí se mantuvo durante horas con fiel determinación, a pesar de que las noticias de los avances no eran buenas,… olvidada del tiempo y el espacio, solo ella sabe de la fuerza que utilizó para continuar… o quizás otras mujeres que han parido en esta situación, pueden intuir, a qué se estaba enfrentando en su interior.
En su evolución de parto y después de largas horas, pedir una epidural era abrir la posibilidad de que su cuerpo pudiera relajarse mínimamente y quizás ceder para abrirse. Y no fue así, la epidural no hacia el efecto deseado y seguía sin dilatar. Es verdad que, a veces, los partos iniciados con inducción tienen peor respuesta al proceso porque el cuerpo no estaba «preparado» para ello, pero aún así, ¡hay tantos factores que influyen! y que no dependen de la voluntad de la mujer, ni de cuanto se abandona al proceso, ni de cuanto se ha trabajado interiormente,… entonces la parte más difícil es ACEPTAR, así en mayúsculas, todas y cada una de las circunstancias de la experiencia que toca vivir, sin ninguna culpa.
Visto desde afuera, con mi mirada de doula y después de haber acompañado muchos partos, solo puedo ADMIRAR la fuerza, la belleza y la determinación de Lorena, solo puedo recordarle que su gesta es inmensa. Que estuvo sosteniendo durante muchas horas toda clase de pruebas, de esas que te hacen tirar la toalla y ella siempre fue más allá.
Incluso, una vez acabado el parto y en plena recuperación física y emocional, está lidiando con una lactancia que daría para escribir un libro… aunque esa es otra historia, que quizás ella misma contará. De momento, os dejo con sus palabras sobre su experiencia de parto. Un parto Intenso, profundo, único. Un parto iniciático. Un parto de AMOR.
Gracias Lorena por enseñarme tanto, en cuanto a mujer y en cuanto a amiga. ¡GRACIAS!
Casi 4 años con Llucia, «nuestra» doula… acompañándonos en la búsqueda. En los inicios ni como doula, sino como Ser que te encuentras en el camino y con su corazón generoso te acompaña una parte del mismo.
Al final de un largo periplo lleno absolutamente de todo tipo de opciones llegó el 21 de diciembre de 2018 la llamada que me comunicaba la ansiada noticia: ¡¡¡Estás embarazada!!!
Embarazada, embarazada… ¡¡EMBARAZADA!!hermosa palabra que me llena la boca de emociones que casi puedo masticar.
Embarazada… embarazados… repletos de amor, de ilusión y ahora sí, Llucia era la doula que nos acompañaría los siguientes meses.
Con ella resolvimos montones de preguntas que le iban dando forma a nuestra experiencia. Un embarazo privilegiado, tranquilo, consciente, liviano…¡¡Un regalo de la Vida!!… Durante esos meses, leí, me escuché…imaginé….y también esperé cosas que no sucedieron…Recordatorio: ¡¡no leas, Lorena!! cada individuo es un mundo, tú eres única y tu experiencia también lo será.
Al pasar la semana 40 los días de «la dulce espera» a finales de agosto, se tornaron inquietos…y el día 6 de septiembre, una semana después de haber cumplido mi semana 40, a las 10h de la mañana rompí aguas y eran sucias…llamé a Llucia y me recogió para llevarme al hospital hasta que llegara Antonio… En media hora estábamos en el hospital y tenía las correas puestas. Candela estaba estupendamente pero tenía que quedarme ingresada (protocolos… que le vamos a hacer…) para iniciar una inducción.
La verdad es que iba ligera de expectativas rígidas…me hubieran gustado unas cosas más que otras… sabia de las opciones…bueno, pensé que las conocía todas… pero la Vida, siempre nos sorprende.
Pensaba que el hecho de ponerme oxitocina me haría sentir que aquello no era natural…pero lo fue…era mi parto…eran mis contracciones… estaba Llucia… estaba Antonio… Era hermoso y desgarrador a partes iguales.
Llucia me reconfortaba con su constante sonrisa que le quita hierro hasta a una contracción de oxitocina, ¡¡que se dice pronto!! Me daba masajes, me acariciaba, me susurraba… y yo, me dejaba hacer, rendida y agradecida… en ese momento tan ÚNICO.
Antonio también fue un «doulo» perfecto… me costó confiar en que así sería pero, me demostró una vez más, que su intuición está por encima de su razón.
Después de 10 horas de oxitocina y ya no con contracciones sino con una constante contracción y cero dilatación, decidimos ponerme la epidural para ver si mi cuerpo se relajaba y podía comenzar a dilatar… después de dos horas de espera, literalmente temblando constantemente y con apenas efecto de la epidural y cero dilatación, se decidió hacerme una cesárea de urgencia. Llucia, que me había estado agarrando durante esa contracción infinita se despidió para que pasara Antonio antes de irme al quirófano.
Hasta el inicio de la contracción sin fin, sentí mucha culpabilidad…de no dilatar… sentía que era responsable porque no lograba comportarme como un animal… sin pensar… sentía que el hecho de no dilatar era culpa mía… se que Llucia y las comadronas me decían cosas para consolarme… pero no recuerdo nada… solo la pena de sentirme responsable de ese fallo… Y resulta que es normal… llegué sin trabajo de parto, empezando de cero… así que es probable que pase lo que pasó, que no dilates… hice todo lo que estuvo en mis manos para no entrar en ese quirófano… para parir vaginalmente… porque parir, PARÍ…
Antes de entrar en el quirófano… la verdad… no estaba muy en mi cabales… lo recuerdo todo difuminado… recuerdo entrar… que me atasen… recuerdo decirles que en mi plan de parto pedí que no me atasen (¡¡fíjate tu!!)… recuerdo que me pedían que estirase las piernas pero la epidural no me había hecho el suficiente efecto… tenía demasiada oxitocina en el cuerpo así que sucedió la única situación para lo que no estaba preparada… anestesia general… Me desperté 4 horas después en reanimación… me apretaban el abdomen para detener una hemorragia… atonía uterina… dolor…contracciones… morfina… gente amable… dolor… no había espacio para pensar en nada más… para comprender qué estaba pasando, qué hora era… qué hacía allí… Las horas pasaron y después de ponerme una transfusión Antonio llegó… ¿Antonio?… no me había parado a pensar dónde estaba ni que había pasado, ni dónde estaba mi bebé… supongo que estaba en modo supervivencia.
Entonces me enseñó una foto de Candela… me dijo que era preciosa y que estaba bien… No sentí nada… gracias que no sentí pena… la que sentí cuando todas las drogas que me inundaban desaparecieron… la que sentí al darme cuenta de que no había estado allí para verla nacer… para no tener ese agujero en el parto…
Gracias que no tuve esos pensamientos cuando todavía estaba allí.
A las 5h de la mañana me subieron a la habitación y por fin la conocí… la olí, la toqué… mi querida Llucia estaba allí, por supuesto, acompañando a mi familia… a Antonio y a Candela… y acercándola a mi pecho en cuánto se pudo.
Mi pequeña se agarró con hambre y fuerza, la que luego nos ha enseñado un día tras otro que es «su manera»… entonces… me desconecté… me dormí con ella cerca de mi corazón, ahora al otro lado de mi piel…
Ojalá supiera escribir con palabras más certeras… más finas… más adecuadas para describir lo que ha sido esa vivencia para mi… si se que es lo más intenso y lleno de amor que he vivido en mi vida y mi parto, es mío… lo repetiría aún con todos los infortunios, porque es MIO, Candela es como mi ángel, salió de mi, por una puerta no esperada, pero su puerta, la que ella escogió… igual que unos meses antes de quedarme embarazada sentí que ya me había escogido… sentí que ya era mamá… me sentí en paz y entonces aterrizó…
Mi camino, nuestro camino ha sido más tranquilo y seguro gracias al acompañamiento de Llucia… figura que siempre estará en nuestras vidas por ello… Me dio siempre todo cuanto necesité, unas veces porque se lo dije y otras porque lo adivinó…
Testimonio parto con doula
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Testimonio Nataly, Max y Selena (02-06-2108)

Cuando Nataly vino a casa para conocernos, informarse sobre mi trabajo como doula y de la posibilidad de parir en casa… en realidad ella ya sabía todo. Hay mujeres que se nota enseguida que tienen trabajo personal hecho y es suficiente con escucharlas desde el corazón y mantenerse cerca, para que encuentren fácilmente su camino.

Recuerdo que tomó sus decisiones de forma rápida y las mantuvo a lo largo de todo el proceso. Su parto fue potente y cuando estaba inmersa en el Planeta Parto le salían unos cantos muy bonitos y personales, alguno lo grabé porque sabía que luego ni se acordaría de esos sonidos que emitía. Su expulsivo, además de potente, fue largo y su rostro reflejaba la determinación, más allá del miedo, más allá del tiempo, más allá del dolor… al nacer Selena supimos porqué fue tan costoso, venía con una manita en la cabeza y eso hacía que fuera más difícil descender.

Todo fue precioso en el parto de Nataly, además de intenso, cuando a primera hora de la mañana salí de su casa, tomé la decisión de irme de excursión por una zona muy cercana de montaña y bosques de encina, seguía pletórica de energía y oxitocina, fue el remate perfecto para una noche muy especial. Y más tarde, el descanso merecido.

 

Conocí a Llucia  cuando estaba de 27 semanas. Necesitaba una doula, un pilar en esta aventura tan nueva, desconocida e intensa. Me acuerdo que al salir de su casa me sentía empoderada y con una sensación de que todo está bien y va a salir bien. ¡Agradezco cada una de sus palabras sabias!

Y ya ha llegado la hora… después de 40 semanas y 5 días de espera, estaba a punto de tener la cita más importante, una cita con mi hija y una cita con la VIDA. Me es muy difícil poner palabras a esta experiencia..

Ya en las últimas semanas de embarazo sentía mucha claridad y muchas ganas del parto. Como algo desconocido y misterioso lo veía como una oportunidad de anclarme más a la vida. Y no me equivoqué…  Con cada contracción se iban las nociones del tiempo, los pensamientos… solo existía el presente. Me acuerdo de las contracciones, pero sobre todo de los descansos entre ellas. Estos momentos de alivio y de tomar fuerzas y decirme a mi misma: ¨Venga, una más, sí que puedes!¨  Me acuerdo que realmente no tuve que hacer nada, era como si todo se hacía solo y no había manera de controlarlo, frenarlo o huir… Una fuerza inmensa que abría mi cuerpo y mi Ser y el latido del corazón de mi hija. Lo único que me quedaba era cantarlo y respirar. Me acuerdo que en ningún momento estaba sola y que sentía mucho cariño y respeto de parte de todos. ¡Es algo que me emociona hasta ahora! ¡Que bonito fue estar en casa y con las personas en las que confío!

Tuve momentos de pánico y preocupación pero gracias a la experiencia y la confianza del increíble equipo de Mikel y a mi marido, que empujaba conmigo, Selena estaba en mis brazos el 2 de junio a las 06:54h de la mañana…

La experiencia me llevó a tocar mis límites y sobrepasarlos con mucha intensidad y la ayuda de los mejores acompañantes de mi parto: Llucia, Cristina, Mikel y mi marido Max. Voy a repetir siempre que lo mejor del parto para mi es que se acaba. Pero solo por esto volvería a vivirlo otra vez y no cambiaría absolutamente nada.

¡Sigo enamorada de mi hija, de mi pareja y de la vida misma! Y si, también enamorada del parto, porque me ha recordado la profundidad y grandeza que tiene la vida.

¡Nunca he sentido tanta PAZ, amor, humildad y confianza!

¡Gracias Gracias Gracias!

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Testimonio Nadia, Ben y Osiris (1-05-2018)

Nadia llegó a mi por recomendación de una amiga suya que estaba muy contenta con mis servicios, es bastante común que el boca a boca sea la mejor correa de transmisión y que en grupos de mujeres afines acabe siendo la doula y/o la terapeuta de la mayoría de ellas a lo largo de los años. No hay como unas palabras desde el corazón, explicando una experiencia tan íntima y lo que significó para ellas mi acompañamiento, para «sentir» que eso es lo que quieren para su maternidad.

Como explica Nadia, es increíble como la comunicación se produce más allá del idioma que cada una habla normalmente, la relación mujer/doula es tan potente que se engarza más bien en la energía, las miradas y el contacto… con todo ello se produce una alquimia que facilita transitar la intensidad de convertirse en madre como algo sagrado, potente y reparador.

Aunque durante el embarazo solemos hablar de que en la maternidad hay que estar preparadas siempre para diferentes planes, para aceptar lo que la vida trae, es difícil para una mujer tener que cambiar del deseo de parir en casa… a la necesidad de acudir al hospital, inmersa ya en el proceso de parto, aunque no sea una cuestión urgente. Nadia fue muy valiente, porque a eso tuvo que añadir que el protocolo con aguas teñidas es de acelerar el proceso con oxitocina, algo que aumenta la sensación de las contracciones a unos niveles que para sostenerlo se requiere mucha entereza.

Fue increíble, debido a las circunstancias cuando entré en paritorio Nadia ya estaba en pleno apogeo, en aquel momento una parte de ella aún intentaba asimilar las nuevas circunstancias, mientras su cuerpo no le daba tregua… nos fundimos en un abrazo, le recordé (más con gestos que con palabras) que también en el hospital podía disfrutar su parto y vivirlo desde la Loba que ella es. Desde ahí fue fluyendo todo de forma rápida, con Nadia en el Planeta Parto, su pareja cerca de su corazón y ayudando desde el mejor lugar, las matronas aportando su control del bienestar materno-fetal y aceptando que estuviéramos todos juntos en paritorio apoyando el precioso nacimiento de Osiris.

Nadia es bella por dentro y por fuera, más allá del parto hay una bonita complicidad de tribu con ella y sus amigas del alma en tierras mallorquinas, todas son mujeres poderosas, de algunas hablaré pronto, aquí os dejo con las palabras de Nadia:

 

Así que encantada de compartir mi experiencia de nacimiento aquí, la presencia de Lucía, la sabiduría, la sanación y sus conocimientos me proporcionaron una comodidad y paz completa desde el momento en que nos conocimos. Enraizada en la tierra, Lucía es una poderosa madre de la tierra con un gran corazón, desde donde nos conectamos más allá de nuestra barrera del idioma.

Planeamos tener el nacimiento en casa, con esto en mente no habíamos preparado mucho más allá del espacio.

Mi compañero y yo pasamos nuestros últimos momentos en casa plantando semillas en la naturaleza para los próximos meses.

Sintiéndonos muy conectados con la atracción de la luna, decidimos dar la bienvenida a nuestro hijo Osiris con una ceremonia de luna llena 6 días antes de mi día esperado. Fue la noche siguiente, soñando bajo la luz de la luna luminosa que inunda la ventana de nuestro dormitorio que me desperté con un movimiento giratorio seguido de un chorro de agua liberada. Entusiasmada, desperté a mi compañero, me puse de pie y el agua siguió fluyendo. Llamamos a nuestra matrona, ya que a medida que pasaba el tiempo, mi compañero notó una ligera coloración … que sabíamos era una indicación para ir al hospital. Completamente desprevenidos, llenamos el coche de cosas como si nos estuviéramos mudando de casa, cogimos la funda de la silla de coche de nuestro bebé del tendedero, que aún se estaba secando, y condujimos casi una hora a Inca desde nuestro pueblo de montaña.

Elegimos el hospital de Inca ya que son pro naturales y menos propensos a intervenir innecesariamente. Estuvimos muy contentos con el equipo y no puedo agradecerles lo suficiente por permitir que tanto Lucía como mi compañero Ben estuvieran juntos en paritorio durante todo el proceso del nacimiento. A pesar de la pequeña dosis de oxitocina que se necesitaba debido a la coloración del líquido amniótico, realicé un parto natural con la ayuda de Lucía, que llegó en el punto más crucial, cuando sentí que no podía continuar … ella me tomó en sus brazos y me guió a través de las etapas finales más críticas, conectadas de corazón a corazón. Aunque no recuerdo las caras y los detalles, ya que estaba muy en mi espacio interior, recuerdo la presencia, el apoyo y el amor que rodearon todo el trabajo de parto.

Fue un parto bastante corto con solo unas pocas horas en la sala de partos, pero cuando estas en el “planeta parto”, el tiempo se vuelve completamente intrascendente.

Sostener a nuestro hijo Osiris en nuestros brazos por primera vez es una sensación de pura euforia y amor divino. Presencia y unidad completa.

Lucía, te damos gracias de todo corazón y estamos eternamente agradecidos por tu presencia en la sala de parto y toda tu sabiduría y apoyo antes y después del nacimiento. Si hay una solicitud que quisiera llevar a cabo en mi próximo nacimiento es la presencia de Lucía en el parto y sus poderosos tratamientos de osteopatía en el embarazo, que mantuvieron mi cuerpo alineado, relajado, abierto y conectado… gracias.

Nadia y Osiris

Texto original de Nadia:

So delighted to share my birth experience here, Lucía presence, wisdom, healing, and knowledge provided total comfort and peace from the moment we met. Rooted to the earth Lucia is a powerful earth mama with a big heart, from where we connected beyond our language barrier.
We planned to have the birth at home, with this in mind we had not prepared much beyond the space and alter.
My partner and I spent our last moments at home in nature planting seeds for the months ahead.

Feeling very connected to the pull of the moon, we decided to welcome our son Osiris in with a full moon ceremony 6 days prior to my expected day. It was the following evening, dreaming under the luminous moon light that floods our bedroom window that I awoke to a swiveling motion followed by a gush of water releasing. Excited I woke my partner, stood up and the water continued to flow. We called our midwife, as some time passed my partner noticed a slight discoloration. Which we knew as an indication to head to hospital. Completely unprepared we packed the car like we were moving house, pulled the car seat off the washing line which was still wet and in pieces, and drove almost an hour to Inca from our mountain village. We chose Inca as they are pro natural and less likely to intervine unnecessarily. We were really pleased with the team, and cannot thank them enough for allowing both Lucía and my partner Ben in the room together at the time of birth. Despite the small dose of oxitocin that was required due to the discoloration of my water, I performed a natural birth with the help of Lucía who arrived at the most crucial point, when I felt I could not continue. She took me into her arms and guided me through the final most critical stages, connected heart to heart throughout. Although I do not remember faces & details as I was very much in my inner space, I remember the presence, support and love that surrounded throughout the labor.
It was a fairly short labour with only a few hours in the labour room but when in the birthing zone time becomes completely inconsequential.

Holding our son Osiris in our arms for the first time is a feeling of pure divine euphoria & love. Complete presence and oneness. Lucía we thank you with all our hearts and we are eternally grateful for your presence in the labour room and all your wisdom and support prior and after the birth. If there’s one request I would carry through to my next birth it’s having Lucía’s presence at the birth & her powerful osteópata treatments before which kept my body aligned, open & connected. We thank you.

 

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Reflexiones sobre la película Loba

Me gustó “Loba”, es una película bien narrada, con bellas imágenes y con testimonios de cuatro países con bastantes diferencias culturales: España, Francia, México y Cuba, pero que, sin embargo, comparten la triste realidad de la tendencia exagerada a la medicalización del parto, que desemboca en demasiados casos, en “violencia obstétrica” ejercida contra las mujeres y sus bebés. Queda reflejado que para llegar a ese punto, en el que se sobrepasan con mucho las recomendaciones de la OMS sobre los porcentajes donde son necesarias las intervenciones médicas, primero hay una infantilización, desinformación y desempoderamiento de la mujer. 

En la película subyacen todo el tiempo, varias ideas con las que estoy totalmente de acuerdo: una buena parte del cambio que se necesita vendrá cuando las mujeres retomen su Poder, se informen, conecten con su instinto y además exijan sus derechos. También, cuando haya muchas más matronas por población, y que éstas sean las portadoras y defensoras de los procesos fisiológicos naturales.

Una parte del desarrollo de la trama corresponde a la defensa de la Partería Tradicional, algo con lo que también estoy de acuerdo porque las mujeres que la han practicado durante toda su vida tienen mucha sabiduría acumulada sobre estos procesos naturales, y en países como México, siguen existiendo linajes de parteras vivas a las que ahora, en aras de la modernidad y el control, se les niega siquiera el derecho de ejercer y no se aprovechan sus conocimientos.

Pero en España y, supongo que en Francia por proximidad cultural, ya se rompieron hace tiempo esos linajes y las comadronas deben buscar su profunda formación humana y/o complementaria de otras maneras, más allá de lo que les enseñan en la facultad.

Y aunque todo el tiempo se habla de la importancia de un buen acompañamiento a la mujer durante su maternidad, he notado a faltar que se hable de las DOULAS, las mujeres que dan apoyo emocional continuo durante cualquier etapa de la maternidad y no son personal sanitario.

Más allá de que la película tiene su limitación de metraje, es difícil plantear los cambios de paradigma y del empoderamiento de la mujer, sin explicar qué significa la figura de la doula en nuestras sociedades modernas, cuáles son sus funciones y porqué cada vez más mujeres las utilizan para transitar su maternidad. 

Con todo ello, el concepto de “Loba” es muy interesante, y aunque estuvimos codo con codo en el debate después de la película, me gustaría compartir largamente con Catherine toda esa información esencial sobre las doulas que eché tanto en falta en su película.

Y me reivindico, nadie puede negar el derecho de la mujeres de ser acompañadas por quién elijan, sin caer de nuevo en el error de infantilizarlas. Y tengo el honor y el privilegio de HABER ACOMPAÑADO A MUCHAS LOBAS, en su proceso de transformación.

GRACIAS a todas ellas.

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Y he aquí mi aportación al interesante debate posterior:

Hola, me llamo Lucía y soy DOULA del equipo Doulasmam.

Como doula acompaño con apoyo emocional continuo a otras mujeres durante cualquier etapa de la maternidad y participo en encuentros de mujeres que comparten sus experiencias como madres. Bajo esta perspectiva conozco muchas historias de parto, tanto de forma directa como por boca de sus protagonistas.

A la pregunta de si es posible parir de forma natural en un mundo tan artificial, mi respuesta es SI. Aunque no siempre es fácil. Las estadísticas hablan: es más común en un parto en casa, es menos frecuente en un parto de hospital privado que en uno de hospital público, y dentro de estos, es más probable en unos que en otros.

Si tuviera que valorar el factor más importante para conseguir un parto natural, diría que es el EMPODERAMIENTO DE LA MUJER. La que, además de leer, preguntar y estar bien informada, tiene la capacidad de centrarse en sí misma conectándose con su instinto y confía plenamente en su propio cuerpo.

El siguiente factor más importante es un entorno apropiado a la fisiología, recordemos: SEGURIDAD, PENUMBRA, SILENCIO, CALOR, CONFIANZA… y que este entorno sea propiciado por los profesionales que la acompañan. Todas las personas que rodean a una mujer pariendo, deben estar convencidas de que la madre y el bebé son los absolutos protagonistas de ese parto.

Cuando una mujer toma la decisión consciente de ser acompañada de su pareja y de su doula, o de quien desee, expresa una necesidad y expresa un derecho. Cuando esa mujer llega al hospital, probablemente después de horas de dilatación en casa, se le hace muy difícil tener que escoger entre su pareja y su doula para que solo uno de los dos entre con ella a paritorio.

A los profesionales sanitarios os recomiendo la experiencia de permitir en paritorio la compañía de la pareja y la doula, ver y sentir de primera mano como fluye el parto con ese trabajo en equipo. En esta sala hay doulas y matronas que lo hemos experimentado y ha sido siempre fantástico, y algunas madres y padres aquí presentes son protagonistas de estas historias.

Para mejorar la atención al parto en nuestro entorno, una de las ideas más sencillas y poderosas que conozco es utilizar el Poder de la Palabra, expresar verbalmente y por escrito aquello que hemos sentido y hemos vivido.

Si cada vez que tenemos una experiencia negativa, dejamos constancia escrita de forma asertiva en atención al paciente, esa es una manera de que los profesionales se hagan conscientes del efecto que producen sus palabras o sus actuaciones en las vidas de las mujeres. Y con esa información tienen la posibilidad de cambiar.

Si además, un profesional que trabaja con vocación y respetando tanto la fisiología como a la persona, recibe el refuerzo positivo del agradecimiento, es animado a seguir por el mismo camino. Recordemos que, a veces, trabajan presionados por otros compañeros que tienen una visión más mecanicista o medicalizada de la relación sanitario/usuario.

La idea es que los cambios de paradigma surgen de los cambios individuales manifestados en la realidad cotidiana y esparcidos con el boca a boca.
Muchas mujeres estamos trabajando por un mundo mejor, por un mundo en el que a todas las mujeres se nos permita parir en libertad y respetando todas nuestras decisiones. Un mundo de “Lobas”.

Debate Loba

Doulas y Catherine

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Decisiones conscientes ante un parto con muerte perinatal

Cómo tomar decisiones conscientes ante un parto con muerte perinatal desde la semana 15 de embarazo, dónde te encuentras ante la tesitura de tener que parir un bebé sin vida.

Cuando te dan la noticia de que tu bebé ya no tiene latido mientras estás embarazada, se abre un abismo a tus pies. Cuando esperas vida, nada te prepara para encontrar muerte. Y cuando recibes este shock físico, psíquico, emocional y espiritual, debes tomar algunas decisiones importantes para ti, en un momento en que te sientes muy vulnerable. Algunas de las cuestiones que te pueden ayudar a tomar estas decisiones son: la información completa y veraz (sea conseguida con antelación o en el momento de la noticia), concederte tiempo para decidir y, quizás, el acompañamiento emocional y físico de una doula con experiencia, que os apoyará a ti y a tu pareja durante todo el proceso y en cualquiera de vuestras decisiones.

Cuando estás embarazada tu ya eres MADRE, sea cuál sea el resultado de ese embarazo, toda consciencia que pongas en tu experiencia de maternidad, y la muerte de tu bebé es una de las más difíciles, te ayudará con el tiempo a crecer en profundidad, volver a reconciliarte con la vida, reencontrar la paz interior y, sobretodo, sanar tus heridas para no proyectarlas en otros hijos/as (actuales o futuros), o en tu pareja. Digamos que la intención de vivir con el máximo de consciencia el parto de tu bebé fallecido, es una inversión de presente y de futuro, para ti y para los que te rodean.

Es posible que tu primera reacción sea desear que acabe todo cuanto antes, como si así pudieras escapar de esta pesadilla. Y, precisamente por eso, la primera y mejor decisión será tomarte un tiempo junto a tu pareja y/o seres queridos para sentir, llorar, hablar sobre ello, pensar, preguntar, leer o reflexionar,… ya que no suele existir ninguna razón médica para tener prisa.

Normalmente en el hospital te harán una serie de pruebas para asegurarse que tu estás bien, como tomarte la temperatura y hacerte análisis de sangre y orina. A partir de ahí has de saber que existe un protocolo único en cuanto a los estudios para determinar la causa, pero cada hospital tiene sus protocolos para atender a las embarazadas con muerte perinatal, aunque cuentan con las recomendaciones del “Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008)” alrededor del que giran sus actuaciones frente a este tipo de partos.

A esto se añade que los profesionales que te atienden tienen su propio criterio, incluidos sus propios miedos y nivel de conciencia. La SEGO (Sociedad Española de Ginecológica y Obstetricia) pone en manos de los profesionales información acerca del acompañamiento emocional de las madres que viven la muerte de su bebé, porque se sabe que la manera en que se comunican contigo te puede ayudar mucho en cuanto a tus reacciones de ansiedad o depresión. Pero para los profesionales tampoco es fácil, para ellos también es una situación estresante, por eso sería conveniente que aquellos que están expuestos a tener que dar la noticia de una muerte perinatal y de cuidar a los padres antes, durante y después de este parto tan especial, se les ayude a formarse de manera específica para afrontar estas situaciones. Esta guía elaborada por «El Parto es Nuestro» y «Umamanita» puede ser una fuente de recursos e ideas: «Guía para la atención a la muerte perinatal y neonatal«.

Las parejas que sufren una muerte perinatal pasan por sucesivas etapas emocionales que pueden durar meses o años, en ellas se pueden padecer  diversas sintomatologías, siempre dependiendo de la forma particular en que cada persona transita un duelo de estas características . «Ante una muerte perinatal se producen diferentes reacciones al duelo: negación, incredulidad, confusión, shock, enfado o rabia, tristeza y depresión, añoranza, desesperación y desesperanza, culpa y vergüenza. Además, normalmente estas respuestas específicas del duelo van acompañadas de síntomas fisiológicos, como dolor de cabeza, cansancio y letargo, la falta de respiración, taquicardia, sequedad de boca, sudoración, trastornos digestivos y sensación de asfixia. Unidas a otros síntomas como la inquietud, la tensión muscular y el insomnio, estas respuestas se pueden entender como un patrón afín a la respuesta del estrés a la separación.» (Neimeyer, R. A.)

Todas estas reacciones son normales y es bueno expresarlas, algo que deben facilitar las personas que están cerca tuyo, sean profesionales, familia o amigos. Has de saber que no siempre será así porque cada persona responde según su nivel de conciencia y, además, en estos momentos tan delicados surgen las angustias y miedos de cada uno/a.  Y aunque las palabras se digan con buena intención, esos miedos personales hacen que muchas veces las primeras propuestas que vienen de los profesionales o de los familiares, tienen más que ver con evitarte el dolor, tanto físico como emocional (algo imposible de todas maneras) y pasar el «trago» de un parto lo más rápido posible.

Las recomendaciones de la SEGO dicen a los profesionales:
“A la hora de dar información es imprescindible dedicar el tiempo que sea necesario, sin prisas; utilizar un lenguaje claro y sencillo, sin tecnicismos. Es importante buscar una zona que favorezca la privacidad. Deben de estar presentes ambos padres o al menos la gestante acompañada por alguien de su confianza. La empatía se considera un valor fundamental por parte de los padres. Es importante crear una atmósfera de confianza, en la que sea posible que fluyan las emociones, en la que se escuche a los padres y se les responda a sus inquietudes con honestidad. Se debe responder a todas las preguntas evitando las discusiones. Es aconsejable que sea un único facultativo el que se relacione con la pareja durante todo el proceso de la muerte fetal”.

Delante de una noticia de tal magnitud surgen de golpe un montón de preguntas: ¿porqué ha fallecido mi bebé?, ¿Tenía alguna enfermedad?, ¿Hice algo incorrecto?, ¿Qué tengo que hacer ahora?, ¿Es peligroso que continúe dentro de mí?, ¿Puedo tomarme un tiempo para pensar?,… Todas estas preguntas las puedes dirigir a los profesionales que te atienden y, aunque algunas de ellas no pueden ser respondidas, tienes el derecho a estar informada de la forma más completa posible. También es normal que, en estas circunstancias, te cueste entender lo que te dicen, como si el cerebro oyera las palabras, pero no pudiese distinguir el significado. No pasa nada si necesitas que te lo vuelvan a repetir o explicar todo con palabras más sencillas.

Lo correcto es que te hablen de las diferentes opciones con las consecuencias reales de cada una de ellas y, además, te propongan que te des tiempo para decidir:

Manejo expectante  (esperar a que tu cuerpo se ponga de parto de manera natural)
Inducción farmacológica (oral y/o vaginal)
Cesárea (solo en caso de riesgo para la madre)

Empezamos por la última, porque la cesárea puede que sea lo primero que te viene a la cabeza, aunque solo es recomendable si corre peligro tu propia vida. La cesárea es el método para la extracción del bebé en casos de urgencia, a través del corte de la pared abdominal (laparotomía) y de la pared uterina (histerotomía)La cesárea tiene diferentes riesgos y consecuencias, en el caso concreto de muerte perinatal nos centramos en los que pueden afectar a la madre:

  • Los riesgos normales de la anestesia, sea raquídea o general  (dolor espinal, incontinencia urinaria temporal, hipotensión materna, dolores de espalda a largo plazo, dolor de cabeza, migrañas, entumecimiento u hormigueo…)
  • Infección de la vejiga o el útero
  • Laceración de órganos internos (vías urinarias, intestinos…)
  • Hemorragia promedio más alta
  • Infección de orina por el sondaje
  • Infección de los puntos o cicatriz queloide (engrosamiento de la cicatriz)
  • Dolor postoperatorio y recuperación física más larga

Debes ser informada, además, de que la OMS dice que en caso de haber tenido cesárea, la recomendación para volver a quedarte embarazada es de dos años o 18 meses como mínimo, ya que si el intervalo es menor, el riesgo de rotura uterina durante el trabajo de parto del siguiente embarazo se duplica. Aunque es evidente que cada mujer debe valorar, junto a su ginecólogx, el tiempo de espera apropiado teniendo en cuenta cada caso particular.

El Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008) dice: “En la gestación con feto muerto la vía vaginal debe ser de elección para finalizar la gestación, tanto para fetos en presentación cefálica como en podálica. La situación transversa en gestaciones avanzadas se debe intentar convertir en longitudinal tras evaluar los riesgos de la eversión. La cesárea se debe reservar para indicaciones maternas.”

Por tanto hoy en día en España ante un parto con muerte perinatal solo se utiliza la cesárea en caso que la vida de la madre corriera peligro (eclampsia severa, HELLP, etc), si un profesional permite o recomienda una cesárea sin que tu vida corra peligro, está incurriendo en mala praxis, y es su responsabilidad informarte adecuadamente de porqué no se te puede aplicar (incluso aunque tu se lo pidas, en tu deseo de acabar cuanto antes).

La inducción farmacológica es la primera opción (y muchas veces la única) que te plantean en los hospitales, puede que te dejen un tiempo para pensar y decidir o para ir a buscar tus cosas a casa ya que, normalmente, la muerte perinatal es una noticia inesperadapero en todos los casos tu puedes decir que quieres tomarte un tiempo para asimilar y decidir lo que quieres hacer.

Hay varias razones porqué en los hospitales te recomienden finalizar el embarazo con una inducción, por un lado están las posibles complicaciones del manejo expectante (que te resumo en el punto que corresponde),  y porque el Protocolo de muerte fetal anteparto de la SEGO (2008) dice: “…en un estudio de cohortes, se pudo comprobar que el parto que se inicia más de 24 horas después del diagnóstico de la muerte fetal, conlleva un aumento de la ansiedad materna en comparación con los que se inician más precozmente (nivel evidencia II, grado de recomendación B). Por ello, parece recomendable finalizar la gestación.” Así que, en parte, la cuestión de la ansiedad que produce la noticia, es un motivo importante por el que te proponen la inducción, quizás minimizando las consecuencias de un parto inducido.

En todo caso, en el hospital te explican los procedimientos que van a llevar a cabo y he aquí algunos de los posibles riesgos y consecuencias de la inducción del parto:

  • El parto inducido es más doloroso que un parto espontáneo 
  • Es más frecuente necesitar anestesia epidural
  • Atonía uterina (primera causa de hemorragia tras el parto, favorecida por el uso de oxitócicos durante el trabajo de parto)
  • Ruptura uterina (también favorecida por el uso de oxitócicos, con especial riesgo si hay cicatriz de cesárea previa)
  • Parto largo y medicalizado porque al cuerpo le cuesta «arrancar»
  • Más probabilidad de acabar en cesárea (aunque se hace todo lo posible para que esto no suceda)

Cuando en el hospital te proponen la inducción te explican que puede ser un proceso largo de 24 horas, pero a veces sucede que se necesiten hasta dos y tres días para parir aunque en todo este tiempo no quiere decir que estés en fase activa de parto. En parte depende del miedo y el shock que tienes en el cuerpo, pero también del tiempo de embarazo, no es lo mismo estar de 38-41 semanas, cuando todo estaba más cerca del punto de parto espontáneo y, por tanto, es más probable que el cuerpo responda de forma más rápida a la inducción. Suele pasar que cuando tienes menos tiempo de embarazo (entre la semana 15 y la 37) y se hace inducción, al cuerpo le cuesta ponerse en marcha y «reconocer» que toca parir.  Por eso mismo es probable que esperar unos días antes de hacer la inducción, facilite la reacción del cuerpo al estímulo de iniciar el parto y por tanto el proceso sea más corto.

En cualquier caso, sabrás cuando empiezas, pero no cuando acabas y, junto a las diferentes medicaciones de la inducción, y aunque en el protocolo de la SEGO se desaconsejan, es bastante común que te ofrezcan sedantes o tranquilizantes para aliviar el estado emocional, ellos pueden afectar a tu capacidad de tomar decisiones y a los recuerdos de tu experiencia de parto, algo que tienes que tener en cuenta a la hora de aceptarlos.

Si la inducción funciona desde el principio de forma fluida y te pones de parto sin necesidad de añadir más medicación, puedes plantearte tener tu parto deseado durante el resto del proceso. Aquí tienes el testimonio de Lucía, una mujer que empezó con una inducción y una vez arrancó escogió parto natural y explica porqué:

El manejo expectante es el menos utilizado y, en la mayoría de los casos, ni siquiera se plantea como opción, entre otras cosas porque es el que hace sentir a los profesionales que no tienen el control constante de la situación, y eso les preocupa, así como las posibles complicaciones que puedan aparecer o que aumente tu angustia durante la espera.

En el manejo expectante se trata de permitir el tiempo para que tu cuerpo se ponga de parto de forma fisiológica y eso va a suceder igual que en cualquier proceso de parto, con la diferencia de que el bebé va a nacer sin vida.

Algunas de las ventajas de un parto fisiológico son: no es necesario estar en el hospital hasta que llegue el parto, el riesgo de infecciones y hemorragias es menor, favorece vivir un parto consciente, el dolor es más fácil de manejar a través de las endorfinas que segrega el cuerpo y el baño hormonal de la oxitocina propia del parto es un antidepresivo natural.

Aunque, como en todas las situaciones, el manejo expectante conlleva sus propios riesgos:

  • No podrás predecir cuando se producirá el parto (el periodo de espera es, en general, inversamente proporcional a la duración de la gestación. En el 80% de los casos se inicia el parto de forma espontánea en las 2 o 3 semanas que siguen a la muerte fetal)
  • Debes contar con fuerza emocional para seguir embarazada mientras dura la espera del parto
  • En la espera se debe vigilar la temperatura corporal, hemorragia y mal olor
  • Riesgo de Corioamnionitis (infección del líquido amniótico y las membranas que lo contienen)
  • Riesgo de coagulopatías (excepto en los casos de desprendimiento de placenta no suelen aparecer hasta transcurridas dos o tres semanas de la muerte fetal).
  • Se recomienda la inducción del parto si se presentan signos de infección, rotura de membranas o coagulopatía

Si eliges manejo expectante es necesario que estés asesorada por un(a) profesional de la salud que respete tus decisiones y no tenga miedo (a veces difícil de encontrar),  lo más probable es que una vez pasada más o menos una semana, si no te has puesto de parto, te recomiende hacer pruebas periódicas para detectar cuanto antes las complicaciones que pudieran surgir.

Además debes estar muy bien acompañada, tanto a nivel físico y emocional, tanto en casa como en el hospital, por personas de tu entorno que estén alineados con tus decisiones. En una situación así, tiene un valor inestimable contar con tu doula junto a tu pareja.

Algo importante es que compruebes si tienes fiebre durante la espera, porque en este caso se sospecha infección y se procedería a la inducción del parto. Por lo demás puedes tener tu parto deseado, en arreglo a tu «Plan de Parto» si lo tuvieras.

¿Qué sucede con la lactancia cuando el bebé no está?

Como en el caso del parto, la mayoría de las veces nos encontramos con las prisas, propias y ajenas, para cortar cuanto antes la producción de leche, así que la primera propuesta por parte de los médicos será la Inhibición farmacológica, en este caso es necesario que cuando te prescriba el medicamento para inhibir la lactancia te informen que si se te llenan los pechos tienes que extraerte leche hasta que disminuya la molestia, sin vaciarlos completamente.

Existe otra opción que es Inhibir la lactancia paulatinamente (y sin fármacos), esta es la forma fisiológica y natural aunque tiene una duración más larga, poco a poco tu pecho va produciendo cada vez menos leche hasta que la secreción desaparece por completo. La prioridad se centra en evitar la ingurgitación, para lo cual necesitas extraer la leche en cuanto comiences a sentir el pecho lleno, aunque solo extrayendo una mínima cantidad de leche y con el método que te sea más cómodo. También es interesante que uses un sujetador que contenga el pecho sin llegar a oprimirlo e ir disminuyendo de talla a medida que el pecho se vuelve más pequeño.

Actualmente la mortalidad perinatal en España es de 8,3 por cada 1.000 nacimientos, datos que han ido mejorando con los años, pero queda claro que no pueden evitarse todas las muertes. En algunos casos se pueden llegar a saber los motivos del fallecimiento, pero sigue habiendo muertes súbitas durante el embarazo sin causa aparente y, en todos ellos, el dolor de la pérdida es el mismo. Cuando estás esperando un bebé no sueles valorar la posibilidad de que tu hijo/a muera y es bueno que sea así, es importante vivir las experiencias con esperanza y confianza en la vida. Si más adelante decides volverte a quedar embarazada, será importante que reencuentres la confianza en tu cuerpo, en tu nuevo bebé y en tus capacidades como madre.

Si ya has parido a tu bebé sin vida, sean cuáles sean las decisiones que tomaste, has de saber que hiciste lo mejor que pudiste y supiste en aquel momento vital, con la información que tuviste y desgarrada por el dolor. Valora la experiencia como un proceso de crecimiento y aprendizaje.

En caso de que leas esta información y te acaban de decir que a tu bebé ya no le late el corazón mientras estás embarazada (o conoces a alguien que se encuentra en esa tesitura), te puedes plantear transitar la experiencia con algunas de estas herramientas:

-Aceptar y facilitar la expresión de todos los sentimientos asociados a tan triste noticia, tanto si estás directamente afectada, como de quiénes estén cerca tuyo.

-Una vez comprobado por el médico que estás bien: tomarte tiempo para sentir, reflexionar, hablar y tomar las decisiones. Este es uno de los puntos cruciales. Las decisiones son tuyas, en cualquier sentido.

-Los profesionales sanitarios que te atienden son los responsables de darte toda la información y proporcionarte ayuda psicológica, si por cualquier motivo no obtienes una cosa o la otra, no dudes en obtenerla contactando con otros profesionales que puedan darte lo que necesitas.

-Debes saber que tienes derecho a tener el parto que tu desees, en igual medida que cuando tu bebé vivía.

-En cualquier modalidad de parto que escojas, estar acompañada de una doula con experiencia junto a tu pareja, puede marcar una gran diferencia. Tu doula va a apoyar cada decisión que toméis y estará cerca vuestro durante todo el proceso, proporcionando apoyo emocional continuo y ayuda práctica.

-Vivir tu experiencia de parto con el máximo de consciencia te ayuda a hacer «real» la muerte y eso facilita la transición del duelo. Un parto con muerte perinatal también puede ser bello y potente, además de triste. Aunque ahora te parezca difícil de entender.

-Sea cuál sea el método elegido para parir, poder coger al bebé, tenerlo entre tus brazos y fotografiarlo, son algunas de las decisiones que también ayudan a darle un espacio y una imagen real en vuestras vidas. Es algo que los padres que lo han hecho lo recuerdan con mucho cariño.

-Cuando ya has parido aún quedan otras decisiones que tomar como permitir o no que se le practique una autopsia para encontrar la razón de la muerte perinatal y, aunque pocas veces se descubre algo, habéis de valorar si vale la pena intentarlo. Y una vez resuelto esto (se haga o no la autopsia), faltará decidir lo qué hacer con el cuerpo de vuestro bebé.

-Una vez de vuelta a casa, en algún momento habréis de enfrentaros a la ausencia del bebé en cada objeto que estaba preparado para él/ella. Reorganizar la casa también se puede convertir en un acto de conciencia.

-Podéis plantearos crear algún ritual propio, donde acordar de forma íntima y personalizada el lugar que ocupa ese bebé en vuestra familia. Las experiencias de otros padres pueden ayudaros a coger ideas, como en este artículo de Aguamarina: «Cómo despedirse de un hijo no nacido»

-Si crees que lo necesitas, solicita ayuda profesional de una Psicóloga perinatal o una Terapeuta Transpersonal para transitar parte del duelo, sin necesidad de esperar a sentirte muy mal. Un dolor de esta magnitud, a veces despierta otros dolores dormidos que se suman y te pueden abrumar temporalmente. Algunas madres explican que, además del duelo por el bebé, pasaron por otros duelos: la pérdida del proyecto de vida, el nuevo equilibrio con la pareja (cada uno transitando su propio duelo y a su manera), o el duelo por la muerte de quién eran ellas, de quién iban a ser y ya no serían nunca.

-Todas las personas que se acercan a ti, sean profesionales o familiares, te van a hablar según creen que es lo mejor para ti y según las herramientas personales de las que dispongan. Puede que escuches cosas que más que ayudarte te produzcan dolor, solo recuerda que es probable que ellos también estén abrumados, e igual que tu, lo hacen lo mejor que saben y pueden.

-Se necesita tiempo para recuperar el cuerpo, para transitar el duelo y para digerir la experiencia, respeta tus propios ritmos, que no tienen porqué ser iguales en otras mujeres. De hecho es normal que haya ciclos de duelo bastante tiempo después de haber pasado por la experiencia, aunque la intensidad y/o duración sean diferentes.

-El amor incondicional hacia tu bebé, es una de las herramientas más poderosas para sanar poco a poco tus heridas. Aquí tienes un bello testimonio:

duelo por bebé

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